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Del Midori al Tenkū: así cambia el sabor del matcha según su calidad, como de un vino joven a un gran reserva

El matcha se ha convertido en una de las bebidas más populares entre quienes buscan una alternativa saludable al café. Sin embargo, detrás de su intenso color verde se esconde un universo de matices que muchos desconocen. No todos los matchas saben igual, y la diferencia entre una variedad básica y otra premium puede ser tan evidente como la que existe entre un vino joven y uno de gran reserva. Así lo explica Rocío Sáez, fundadora de Kyo Matcha (Calle de Sagasta, 8. Madrid), quien asegura que «la diferencia entre un matcha básico y uno de alta calidad es comparable a la de un vino joven y uno de gran reserva. No sólo cambia el sabor, también la textura, el aroma y la forma en la que se percibe la energía».

El viaje comienza con Midori, considerado el matcha ideal para iniciarse. Se trata de un matcha ceremonial equilibrado, con notas vegetales suaves, una textura cremosa y una energía limpia y estable. «Es la puerta de entrada perfecta para descubrir cómo sabe un verdadero matcha de calidad», explica Sáez.

(Foto: @kyomatcha.spain)

Un paso más allá aparece Hōro, una variedad más refinada y compleja, donde el característico umami japonés cobra protagonismo. Su sabor resulta más profundo, con menos amargor, una textura mucho más sedosa y un efecto energético que se prolonga durante más tiempo gracias a su mayor contenido en L-teanina, el aminoácido responsable de favorecer la concentración sin provocar los picos de nerviosismo habituales de otras bebidas con cafeína.

En la cúspide se encuentra Tenkū, la variedad más exclusiva. Elaborado a partir de una cuidadosa selección de hojas jóvenes, ofrece un perfil completamente diferente: dulzor natural, ausencia casi total de amargor, una textura aterciopelada y una enorme complejidad aromática.

«Tenkū está pensado más como una experiencia sensorial que como una simple bebida funcional», afirma la experta. «Tiene una textura extremadamente cremosa, un perfil aromático largo y elegante y un equilibrio difícil de encontrar en otros matchas.»

En cambio, Hōjicha juega en otra liga. Aunque suele encontrarse junto al matcha en muchas cafeterías, no es matcha, sino un té verde japonés tostado, con un sabor que recuerda a avellanas, caramelo y frutos secos, además de contener mucha menos cafeína, por lo que resulta perfecto para la tarde o la noche.