Verbenas en Cangas vs. Starlite en Marbella: Daniella Bustamante tiene claro cuál es su plan favorito de verano
Candás, en Asturias, aparece una y otra vez como telón de fondo de sus publicaciones
Daniella ha crecido entre dos tierras profundamente ligadas a sus padres: Asturias y San Vicente de la Barquera

Acaba de cumplir 18 años y está a las puertas de comenzar una nueva etapa universitaria. Daniella Bustamante, hija de Paula Echevarría y David Bustamante, iniciará en unas semanas sus estudios de Marketing y Relaciones Públicas, pero antes está exprimiendo al máximo un verano que simboliza el comienzo de su vida adulta. Un verano que, lejos del brillo de las alfombras rojas o de los exclusivos beach clubs de la Costa del Sol, tiene un claro protagonista: el norte de España.
Porque, aunque Marbella forma parte del universo familiar de Daniella desde hace años, la joven parece tener muy claro dónde está su refugio. La ciudad malagueña es una parada habitual para Paula Echevarría, que pasa allí buena parte de sus vacaciones junto a Miguel Torres. Es también el escenario del festival Starlite, una de las grandes citas del verano, donde se reúnen habituales de la jet set como Victoria Federica o Tana Rivera y donde tampoco suele faltar la actriz. Sin embargo, el estilo de vida que Daniella comparte en sus redes sociales va por otro camino.
Verbena vs. Starlite
Basta echar un vistazo a su perfil de TikTok para comprobar cuál es el paisaje que realmente la conquista. Cangás, en Asturias, aparece una y otra vez como telón de fondo de sus publicaciones. Paseos junto al mar, reuniones con su grupo de amigos, planes improvisados y, sobre todo, muchas imágenes ligadas a las tradicionales fiestas populares. Una declaración de intenciones que habla de una joven que encuentra la felicidad en la sencillez.
@daniellabusta 🔜🔜🔜🔜 #fyp #viral #parati #summer #fiesta ♬ sonido original – Santi Live
No es casualidad. Daniella ha crecido entre dos tierras profundamente ligadas a sus padres: Asturias, donde nació y se crió Paula Echevarría, y San Vicente de la Barquera, el pueblo cántabro que vio crecer a David Bustamante. Dos lugares donde el verano todavía sabe a sobremesas familiares, verbenas, conciertos en la plaza y noches al aire libre.
Hace apenas unos meses, Miguel Torres ya dejaba entrever esa faceta durante un encuentro con COOL. El exfutbolista explicaba que Daniella «tiene la suerte de tener a sus padres, que han nacido en dos pueblos muy bonitos y los veranos en los pueblos molan». Y añadía una frase que resume perfectamente los gustos de la joven: «Las verbenas de los pueblos… A ella le gusta mucho eso».
Sus palabras cobran ahora aún más sentido. Mientras otros jóvenes de su generación llenan sus vacaciones de exclusivos eventos o destinos de lujo, Daniella parece sentirse mucho más cómoda entre las fiestas patronales, las orquestas y los planes improvisados con amigos de toda la vida.
Ver esta publicación en Instagram
Esa naturalidad también se refleja en su forma de vestir. Lejos de los estilismos espectaculares que han convertido a Paula Echevarría en un referente de moda, Daniella apuesta habitualmente por un estilo relajado y muy generacional. Las zapatillas sustituyen a los tacones; las sudaderas oversize, a los vestidos llamativos; los vaqueros y la ropa cómoda, a los looks pensados para acaparar titulares. Una estética que conecta mucho más con cualquier chica de 18 años que con el apellido que lleva.
Quizá ahí resida parte del atractivo de Daniella Bustamante. Pese a haber crecido bajo el foco mediático desde su nacimiento, ha conseguido construir una imagen propia, mucho más discreta y alejada del glamour que inevitablemente rodea a sus padres. Mientras Paula Echevarría continúa siendo una de las mujeres más fotografiadas del panorama nacional y Marbella sigue siendo uno de los epicentros del verano celebrity, su hija parece haber encontrado su lugar entre la brisa del Cantábrico, las verbenas de pueblo y las amistades de siempre.
Un verano sin artificios, donde la auténtica exclusividad no está en un reservado frente al mar, sino en volver, año tras año, al mismo pueblo donde todo el mundo se conoce por su nombre.