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Ni Pedro Carrasco ni Ortega Cano: este es el verdadero gran amor de Rocío Jurado

Se han cumplido 20 años de la muerte de Rocío Jurado

Pedro Carrasco y José Ortega Cano estuvieron muy enamorados de la Más Grande

Enrique Vernetta dejó huella en la vida de Rocío Jurado

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Rocío Jurado cantando. (Foto: YouTube)

Cuando se repasa la vida sentimental de Rocío Jurado, los nombres que aparecen de forma inmediata son los de Pedro Carrasco y José Ortega Cano. Ambos protagonizaron las dos grandes etapas de la artista y compartieron con ella algunos de los momentos más importantes de su trayectoria.

Sin embargo, mucho antes de convertirse en una de las voces más admiradas de la música y antes de que su vida estuviera permanentemente expuesta al foco mediático, la cantante vivió una intensa historia de amor que, con el paso de los años, quedó parcialmente relegada a un segundo plano.

Se trata de Enrique García Vernetta, un empresario valenciano que ocupó un lugar privilegiado en el corazón de la artista y cuya relación con la chipionera estuvo a punto de terminar en boda. Aunque la historia no tuvo el desenlace que ambos imaginaron en su juventud, quienes conocieron de cerca aquella etapa aseguran que fue una de las experiencias sentimentales más profundas que vivió Rocío Jurado.

Un encuentro que lo cambió todo

La historia comenzó a mediados de los años 60, cuando Rocío Jurado daba sus primeros pasos hacia la fama. La joven artista, que entonces trataba de consolidar una carrera que acabaría convirtiéndola en una de las grandes figuras de la música española, viajó a Valencia para cumplir varios compromisos profesionales.

Fue allí donde conoció a Enrique García Vernetta, perteneciente a una conocida familia valenciana vinculada al sector de la perfumería. Las crónicas de la época describían al joven empresario como un hombre atractivo, elegante y muy popular en los círculos sociales de la ciudad.

Enrique García Vernetta en televisión. (Foto: TVE)
Enrique García Vernetta en televisión. (Foto: TVE)

El primer encuentro tuvo lugar en una cafetería frecuentada por artistas y profesionales del espectáculo. La conexión fue inmediata. Lo que comenzó como una conversación casual terminó convirtiéndose en una relación que se prolongaría durante varios años y que marcaría profundamente a ambos.

Las dificultades derivadas de la distancia no impidieron que el vínculo creciera. Durante meses mantuvieron el contacto mediante llamadas telefónicas y cartas, una forma de comunicación habitual en una época en la que los compromisos profesionales de la cantante la obligaban a recorrer constantemente distintas ciudades.

Con el paso del tiempo, la relación se consolidó. Cada nueva visita de Rocío a Valencia reforzaba una historia sentimental que parecía avanzar con paso firme. Enrique comenzó a formar parte del círculo más cercano de la artista hasta el punto de involucrarse en algunos aspectos de la gestión de su carrera profesional.

Los planes de boda

Las personas que convivieron con la pareja durante aquellos años siempre destacaron la intensidad de la relación. Existía una fuerte complicidad y una evidente admiración mutua que hacía pensar que el matrimonio sería el siguiente paso natural.

Sin embargo, la situación no evolucionó de la forma esperada. Diversos testimonios recogidos a lo largo de los años coinciden en señalar que Rocío Jurado deseaba formalizar la relación mientras que Enrique mostraba mayores dudas a la hora de dar ese paso definitivo.

El periodista Manuel Román relató en distintas ocasiones que la cantante habría llegado incluso a plantear el matrimonio en varias ocasiones. La artista, profundamente enamorada, deseaba construir un proyecto de vida estable junto al empresario valenciano. Sin embargo, el compromiso que ella esperaba nunca terminó de materializarse.

Con el paso del tiempo, la situación comenzó a desgastarse. La presión familiar y la necesidad de tomar decisiones sobre el futuro acabaron influyendo en el rumbo de la relación. Finalmente, en 1975 ambos pusieron fin a una historia que había ocupado una parte fundamental de sus vidas.

La ruptura no significó una desaparición total del contacto. Según diversas versiones, continuaron hablando esporádicamente durante algún tiempo, incapaces de borrar de forma inmediata un vínculo construido durante años.

El matrimonio con Pedro Carrasco

Apenas medio año después de aquella separación, la vida de Rocío Jurado dio un giro trascendental. El 21 de mayo de 1976 contrajo matrimonio con Pedro Carrasco, uno de los deportistas más admirados de la época y una figura enormemente popular en España.

La boda fue seguida con enorme expectación y marcó el inicio de una nueva etapa personal para la cantante. Fruto de esa unión nacería su hija, Rocío Carrasco, y durante años ambos formaron una de las parejas más conocidas del panorama nacional.

Sin embargo, el recuerdo de Enrique García Vernetta nunca desapareció completamente. El propio empresario relató años después en una entrevista que la víspera de aquella boda mantuvieron una conversación telefónica en la que rememoraron algunos de los momentos compartidos durante su relación.

Rocío Jurado fue preguntada en distintas ocasiones por aquel capítulo de su juventud. Siempre respondió con prudencia y evitando alimentar especulaciones, aunque reconocía la importancia que había tenido aquella etapa en su vida.

Con los años surgieron además rumores y versiones que apuntaban a posibles intentos de retomar el contacto cuando la artista ya estaba casada. Nunca llegaron a confirmarse de forma concluyente, pero contribuyeron a alimentar la leyenda de una relación que seguía despertando interés décadas después.