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Isabel II no se fiaba del príncipe Harry: el gesto sorprendente que revela su desgastada relación

Isabel II no se fiaba del príncipe Harry: el gesto sorprendente que revela su desgastada relación
Isabel II, el príncipe Harry y Meghan Markle. (Foto: Getty)

La casa real británica no deja de darnos historias y titulares de manera constante, algo que hace que sean los favoritos de muchos. Lejos de posibles reconciliaciones, los royals británicos suman una nueva página a sus largas memorias y, cuando pensábamos que lo habíamos visto todo después de entrevistas, documentales y memorias incendiarias, ha surgido una nueva revelación que pone a dos de sus miembros, otra vez, en el candelero. La relación de Isabel II con sus nietos siempre se ha visto como idílica, pero detrás de las puertas de palacio, la situación era otra, sobre todo con Harry, con el que tomó una decisión que acaba de salir a la luz. 

Es bien sabido que el humor de Isabel II era muy particular y que su personalidad era dura, tanto que los métodos que seguía en palacio han sido bastante criticados, algo que se ha dejado claro en los últimos años. Su figura fue una de las más reconocidas del mundo y la privacidad de puertas para dentro en palacio era algo esencial, pero con la publicación de las memorias sobre la monarca, muchos detalles han salido a la luz.

Un punto de inflexión entre documentales, entrevistas y biografías

Para ponernos en contexto, primero hay que entender ese distanciamiento entre miembros de la familia real británica. Viajamos a 2020, cuando Harry y Meghan Markle decidieron dar un paso atrás como miembros activos de la familia real, en lo que se bautizó con el nombre de Megxit. Según se afirmó en primer lugar, era porque el acoso de la prensa británica hacia la actriz era tan grande, que el hijo de Lady Di no quería que esta sufriera el mismo acoso que su madre, con ese posible y fatal desenlace.

Isabel II con Harry y Meghan Markle
Meghan Markle, el príncipe Harry e Isabel II. (Foto: Getty)

A partir de ahí, la relación nunca volvió a ser igual. La entrevista con Oprah, el documental de Netflix y, sobre todo, el libro Spare terminaron por dinamitar los puentes que aún quedaban en pie. Según las mismas fuentes, estos movimientos afectaron profundamente a la reina en sus últimos años. Esto provocó que Harry pasara de ser el favorito de Isabel II a que las comunicaciones entre ambos fuesen frías, medidas y, sobre todo, vigiladas. 

La relación de Isabel II con Harry: una distancia en privado

Según se ha desvelado en una nueva biografía sobre la monarca, en sus últimos años de vida, Isabel II tomó una decisión tan discreta como contundente: cada vez que hablaba con Harry por teléfono, lo hacía con alguien más en la sala. Algo que ha sorprendido mucho, puesto que esto denota una falta de fe hacia su nieto que se desconocía. En definitiva, no era una cuestión de protocolo, sino de confianza. Fuentes cercanas aseguran que la reina quería que hubiera un testigo en esas conversaciones, en parte y como bien se afirma: «Para dejar constancia de lo que se decía». Una medida poco habitual en una relación familiar, pero que refleja hasta qué punto la situación se había deteriorado dentro de los muros de Buckingham.

Los tensos encuentros entre la familia real británica

Muchos afirman que esta relación de control sobre las comunicaciones no sólo se limitaba a las llamadas, sino que la reina Isabel II también impuso reglas aplicables en cuanto Harry y Meghan Markle pusieran un pie en Buckingham.

Isabell II con Harry y Meghan
Isabel II, el príncipe Harry y Meghan Markle. (Foto: Getty)

Un ejemplo fue el Jubileo de Platino en 2022, cuando la pareja regresó al Reino Unido. En esta tesitura, la reina también habría impuesto condiciones claras: no reunirse a solas con ellos y evitar situaciones que pudieran derivar en nuevas polémicas. En definitiva, puso un muro entre ella, su nieto y su mujer, para evitar el declive de su imagen en la prensa.

El legado silencioso de Isabel II que está saliendo a la luz

Cuando esta se encontraba en el trono, la discreción era primordial y la imagen de la casa real británica tenía que ser impecable. Fiel a su estilo, Isabel II optó por el silencio, pero también por la estrategia. Su decisión de no hablar con Harry sin testigos dice mucho sin necesidad de decir nada. Es, en cierto modo, el reflejo de una monarquía que, incluso en lo personal, nunca deja de ser institución. No nos sorprende descubrir un punto más de esa imagen fría de Isabel II, pero tuvo una clara educación y, para ella, la corona y su reputación estaban por delante de todo y todos. 

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