POLÉMICA

La guerra de los Borbón-Dos Sicilias estalla por Carolina: nadie le quita el ducado de Calabria

Carolina de Borbón Dos Sicilias en París. (Foto: Europa Press)
Carolina de Borbón Dos Sicilias en París. (Foto: Europa Press)
Marta Menéndez

La histórica disputa dinástica de la Casa de Borbón-Dos Sicilias ha vuelto a reavivarse después de que Pedro de Borbón-Dos Sicilias publicara un extenso comunicado de 31 páginas en el que reivindica su condición de duque de Calabria y jefe de la Casa Real de las Dos Sicilias. Sin embargo, lejos de zanjar el conflicto, el documento ha provocado una nueva reacción desde el entorno de los duques de Castro, que mantienen su postura y aseguran que María Carolina de Borbón-Dos Sicilias seguirá utilizando el título de duquesa de Calabria. La polémica ha adquirido una dimensión mucho mayor en los últimos meses debido a la creciente popularidad de Carolina en Francia, donde su relación con Jordan Bardella, considerado por muchos como el futuro presidente del país, ha disparado el interés mediático por su figura. De hecho, el hecho de que numerosos medios franceses se refieran a ella como duquesa de Calabria ha sido uno de los principales detonantes que ha llevado a Pedro de Borbón a romper su habitual discreción.

En su comunicado, Pedro sostiene que existe una confusión sobre los títulos de ambas ramas familiares y recuerda el acuerdo firmado en 2014 entre su padre, el fallecido infante don Carlos de Borbón-Dos Sicilias, y Carlos de Borbón-Dos Sicilias, duque de Castro. Según su versión, aquel pacto establecía claramente que la rama de Castro conservaría los títulos de duque de Castro, duquesa de Palermo y duquesa de Capri, mientras que la rama encabezada por los duques de Calabria mantendría los títulos de Calabria, Noto y Capua. Para Pedro, ese acuerdo dejó perfectamente delimitados los derechos y dignidades de cada línea familiar, por lo que considera improcedente que María Carolina sea presentada públicamente como duquesa de Calabria.

 Pedro de Borbón-Dos Sicilias y Orlean, y Sofía Landaluce y Melgarejo. (Foto: Getty Images)
Pedro de Borbón-Dos Sicilias y Orlean, y Sofía Landaluce y Melgarejo. (Foto: Getty Images)

Sin embargo, la interpretación es completamente diferente para el entorno de los duques de Castro. Fuentes cercanas a esta rama insisten en que el acuerdo de 2014 no tenía efectos sucesorios sobre los descendientes y recuerdan que el verdadero origen de la disputa se encuentra en la denominada Acta de Cannes de 1900. Según esta tesis, el infante Carlos de Borbón-Dos Sicilias renunció entonces a todos sus derechos dinásticos para incorporarse a la Casa Real española tras su matrimonio con la princesa María de las Mercedes. A partir de esa renuncia, sostienen que los descendientes de aquella línea, incluido Pedro de Borbón, carecen de legitimidad para reclamar la jefatura de la Casa de las Dos Sicilias y los títulos asociados a ella. Por ello, consideran plenamente legítimo que María Carolina continúe utilizando el título de duquesa de Calabria.

La controversia no es nueva, pero el protagonismo internacional de María Carolina ha devuelto el conflicto a primera línea. Lo que durante años fue una disputa limitada a círculos aristocráticos se ha convertido ahora en un asunto de interés mediático internacional. La posibilidad de que la hija de los duques de Castro llegue algún día a convertirse en primera dama de Francia ha puesto el foco sobre una batalla sucesoria que lleva más de un siglo enfrentando a ambas ramas familiares. Mientras Pedro de Borbón insiste en que los acuerdos históricos respaldan su posición, desde el entorno de Carlos de Borbón-Dos Sicilias aseguran que no responderán con nuevos comunicados ni alimentarán más polémicas públicas. Eso sí, mantienen una idea clara: Carolina de Borbón-Dos Sicilias seguirá siendo presentada como duquesa de Calabria, independientemente de las protestas de su pariente español.