La enfermedad mental que padece Maluma (32 años): «Sería un mentiroso si digo que la vida es color de rosa»
Maluma ha desvelado que padece ansiedad y que ha sufrido un desorden alimenticio
Según ha contado, tiene "dolor de cabeza todo el tiempo" y no se siente bien
Afortunadamente cuenta con el apoyo de su mujer y de su pareja
Maluma ha hablado públicamente de una faceta de su vida que durante años permaneció alejada de los focos. El cantante colombiano ha reconocido que todavía convive con la ansiedad y ha relatado algunos de los problemas de salud mental y de relación con la alimentación que ha atravesado durante su carrera.
El intérprete participó en un evento sobre salud mental durante la Semana Billboard de la Música Latina, celebrada en Miami, donde explicó que su situación dista de ser perfecta pese al éxito profesional y personal que ha alcanzado. Maluma ya había hablado anteriormente de la ansiedad, la depresión y el agotamiento físico que experimentó después del nacimiento de su primera hija, París, y tras más de una década sometido a las exigencias de la fama.
«Yo todavía siento mucha ansiedad», reconoció durante la charla. El artista quiso alejarse de la imagen de una vida permanentemente feliz que puede proyectarse desde las redes sociales o los escenarios. «Sería un mentiroso si me siento aquí y digo que la vida es color de rosa», afirmó.
Una lucha que continúa
Maluma explicó que la ansiedad sigue formando parte de sus preocupaciones cotidianas. Según relató, cada mañana se enfrenta a sus propios temores y a las responsabilidades que tiene por delante, tratando de encontrar la manera de afrontar la jornada con una actitud positiva.
«Todos los días me levanto y digo: ‘¿Qué cosas tengo que hacer? ¿Qué miedos tengo que enfrentar para poder salir adelante y tener un día maravilloso?’», contó. Sus palabras muestran una realidad alejada de la imagen de seguridad y confianza que suele acompañar a una estrella de su dimensión.

El cantante también recordó una etapa especialmente complicada en la que llegó a padecer dolores de cabeza constantes, en un contexto marcado por el estrés. La presión profesional, las obligaciones derivadas de su carrera internacional y los cambios experimentados en su vida familiar terminaron teniendo un impacto importante en su bienestar.
La paternidad, además, supuso para él un cambio profundo. Maluma es padre de París, de dos años, y de Orión, nacido el pasado septiembre. La llegada de su primera hija, según ha contado en distintas ocasiones, coincidió con un periodo en el que tuvo que enfrentarse a emociones que no sabía cómo gestionar.
La presión por su físico
Durante la conversación también abordó otro aspecto menos conocido de su trayectoria: la relación que llegó a mantener con la comida y con su propio cuerpo. El colombiano reconoció que durante una etapa desarrolló una preocupación excesiva por su alimentación relacionada con la necesidad de mostrar un físico determinado en campañas publicitarias.
«Yo antes tenía una obsesión con la comida. Yo tenía un desorden alimenticio y yo no sabía», confesó. Maluma recordó que, mientras protagonizaba campañas en las que su imagen tenía un papel destacado, la presión por lucir un abdomen marcado terminó afectándole.
«Así ustedes me vean aquí que ‘ah, Calvin Klein, que los cuadritos y toda la huevonada’. Yo estaba rayado, yo estaba rayado de la cabeza», explicó utilizando una expresión coloquial para describir aquel momento.
La terapia es muy importante
Frente a esas dificultades, Maluma asegura haber encontrado herramientas que le permiten gestionar mejor sus emociones. El cantante explicó que actualmente recurre a algún tipo de terapia todos los días y que el trabajo personal se ha convertido en una parte importante de su rutina.
También mencionó el libro Hábitos atómicos, de James Clear, como una de las lecturas que le han ayudado a introducir cambios y establecer nuevas pautas en su vida. Su objetivo ha sido encontrar un mayor equilibrio entre las distintas facetas que conforman su día a día.
La familia ocupa ahora un lugar fundamental en ese proceso. El nacimiento de su segundo hijo, Orión, ha supuesto una experiencia distinta a la que vivió cuando se convirtió en padre por primera vez. El artista asegura que esta nueva etapa le ha proporcionado una dosis adicional de valentía.
«Yo tengo una energía muy femenina también y cuando nació París fue una revolcada, la más berraca», relató. Para Maluma, aquella experiencia le llevó a entrar «en una dimensión diferente» y a comprender mejor lo que estaba viviendo con la ayuda de terapeutas y otros profesionales.
Una nueva etapa personal
La evolución del cantante se produce mientras continúa plenamente activo en el terreno profesional. Este año publicó el álbum Loco x volver y mantiene una agenda vinculada tanto a la música como a otros proyectos. En diciembre del pasado año también puso en marcha el pódcast Las cosas como son, un espacio en el que ha compartido aspectos personales de su vida.
En un momento de su carrera en el que compagina la música con su faceta como padre, Maluma ha optado por mostrar una versión menos conocida de sí mismo. Sin esconder sus dificultades, el cantante reconoce que seguir adelante también implica aceptar que no todos los días son buenos y aprender a gestionar aquello que ocurre lejos de los escenarios.