Declarado culpable el hijastro que asesinó a la baronesa ‘Mimi’ Ullens de seis disparos
Nicolas Ullens ha sido declarado culpable de asesinar con premeditación a su madrastra, Myriam
El crimen ocurrió cuando la víctima viajaba en coche junto a su marido, Guy Ullens, padre del acusado
Durante el juicio, la defensa sostuvo que Nicolas actuó impulsado por años de conflictos familiares y disputas económicas

Nicolas Ullens de Schooten ha sido declarado culpable de asesinar con premeditación a su madrastra, Myriam Ullens de Schooten, conocida como Mimi, la baronesa que mantenía una estrecha amistad con los reyes Felipe y Matilde de Bélgica. El 29 de marzo de 2023, el empresario y antiguo miembro de los servicios de inteligencia belgas interceptó el vehículo en el que viajaban su padre, el barón Guy Ullens, y su esposa, y disparó seis veces contra ella. La mujer, de 70 años, murió en el acto, mientras que su marido resultó herido en una pierna. Tres años después de aquel crimen que conmocionó a la alta sociedad belga, un jurado ha considerado probado que el acusado había preparado su ataque. Sin embargo, cuando solo quedaba determinar la pena, una maniobra procesal de su defensa ha vuelto a paralizar el juicio.
El veredicto se conoció el pasado 6 de octubre en el tribunal de lo penal de Nivelles, donde Nicolas Ullens se sentó en el banquillo para responder por la muerte de su madrastra. El acusado nunca negó haber efectuado los disparos, por lo que el punto decisivo del proceso era determinar si había actuado de manera impulsiva, como sostenía su defensa, o si había tomado la decisión de matarla con anterioridad. Después de ocho horas de deliberación, siete de los doce miembros del jurado consideraron acreditada la premeditación. La mayoría fue ajustada, pero los magistrados profesionales respaldaron esa conclusión y declararon a Nicolas culpable de asesinato premeditado.

Los detalles del ataque resultaron determinantes para el veredicto. Según las conclusiones del jurado, el acusado permaneció al menos ocho minutos cerca de la propiedad familiar, sin ofrecer una explicación convincente sobre su presencia en ese lugar durante ese tiempo. Además, salió de su vehículo con una pistola cargada y un cargador adicional, un elemento que los miembros del jurado consideraron incompatible con la versión de que pretendía mantener una simple conversación con su padre y su madrastra. Los seis disparos se produjeron en un intervalo de apenas dos minutos, entre las 10:43 y las 10:45 horas. Para el jurado, la rapidez de la acción y las circunstancias previas demostraban que no se trató de una discusión que acabó de forma inesperada en tragedia.
La defensa había intentado que los hechos se considerasen un homicidio sin premeditación. Sus abogados argumentaron que Nicolas actuó en un estado de intensa ira después de años de enfrentamientos familiares. El acusado atribuía a su madrastra parte del distanciamiento que se había producido entre él y su padre y cuestionaba determinadas decisiones económicas del matrimonio. Las tensiones en torno al patrimonio familiar también ocuparon un lugar destacado durante el juicio. Sin embargo, esos conflictos no convencieron al jurado de que el ataque hubiera sido un acto puramente impulsivo. La diferencia entre ambas calificaciones era fundamental: la premeditación convertía los hechos en asesinato, una figura penal que puede acarrear la cadena perpetua en Bélgica.

Cuando parecía que el proceso entraba en su última fase, la defensa presentó una petición de recusación contra los magistrados. La iniciativa llegó el 7 de octubre, un día después del veredicto de culpabilidad, y obligó a suspender la audiencia en la que debían comenzar los debates sobre la condena. Los abogados cuestionan que los jueces profesionales respaldaran la decisión del jurado, adoptada por siete votos frente a cinco, al considerar que se produjo una irregularidad en la aplicación de las reglas procesales. Los magistrados rechazaron apartarse del caso y la decisión quedó en manos del Tribunal de Casación belga. Mientras se resuelve esta cuestión, la declaración de culpabilidad no ha quedado anulada, pero la determinación de la pena continúa pendiente. La vista se ha aplazado hasta el 4 de noviembre.
El asesinato de Myriam Ullens trascendió rápidamente el ámbito de un drama familiar por la notoriedad de la víctima y la posición de los protagonistas. La baronesa formaba parte de los círculos sociales, culturales y artísticos más exclusivos de Bélgica y mantenía una relación de amistad con los reyes. Junto a Guy Ullens había desarrollado una intensa actividad como mecenas y coleccionista, con proyectos que se extendieron más allá de Europa. En 2007, el matrimonio fundó en Pekín el Ullens Center for Contemporary Art, una institución dedicada al arte contemporáneo que contribuyó a dar proyección internacional a artistas chinos.

Myriam también había impulsado iniciativas filantrópicas relacionadas con la salud después de superar un cáncer y creó la firma de moda Maison Ullens. Su trayectoria pública contrastaba con el conflicto que, según se expuso durante el juicio, se había enquistado dentro de su propia familia. La muerte de Guy Ullens en abril de 2025 añadió otra circunstancia dolorosa a la historia: el barón, que había resultado herido durante el ataque y quería conocer qué había llevado a su hijo a actuar de aquella manera, falleció antes de que pudiera celebrarse el juicio.
La declaración de culpabilidad de Nicolas Ullens supone un paso decisivo para esclarecer judicialmente el asesinato, pero todavía no pone fin al procedimiento. La defensa mantiene abierta su impugnación sobre la actuación de los magistrados y será el Tribunal de Casación el que deba resolverla antes de que pueda fijarse la condena. Tres años después de que seis disparos acabaran con la vida de la baronesa, el crimen que sacudió a la alta sociedad belga sigue pendiente de un último capítulo en los tribunales.