Casa Real

Lady Di y Margarita de Dinamarca: dos ‘royals’ que rompieron las reglas de palacio, del «no pienso abdicar» a la libertad

(Foto: Europa Press)
Marta Morales

Margarita de Dinamarca y Diana de Gales pertenecieron a dos monarquías diferentes y vivieron en épocas distintas, pero tuvieron algo en común: las dos rompieron, a su manera, algunas de las reglas no escritas de la realeza. Ninguna fue una mujer completamente dispuesta a limitarse al papel que la institución había preparado para ella. Margarita lo hizo desde el trono y con una personalidad marcada por la independencia; Diana, desde su posición de princesa, transformó para siempre la manera de entender el papel de una mujer dentro de la Corona.

Margarita II reinó durante 52 años y durante décadas defendió que su obligación era permanecer en el trono hasta el final de su vida. A los 70 años llegó a afirmar que no pensaba abdicar ni dejar de fumar. Aquella frase reflejaba su carácter: una mujer firme, acostumbrada a tomar sus propias decisiones y poco preocupada por seguir las expectativas de los demás.

Margarita de Dinamarca, Margarita II, Casa Real, Reina Sofía
(Foto: Europa Press)

Por eso sorprendió tanto cuando, el 31 de diciembre de 2023, anunció que abdicaría en favor de su hijo Federico. Durante años había rechazado públicamente esa posibilidad, pero finalmente decidió cambiar de opinión. Su operación de espalda en 2023 y el periodo en el que su hijo asumió parte de sus funciones pudieron demostrarle que la monarquía estaba preparada para un relevo. Margarita hizo algo que durante décadas parecía imposible: cambiar las reglas que ella misma había defendido.

Diana también comenzó su vida dentro de la realeza siguiendo un camino aparentemente establecido. Su matrimonio con Carlos la convirtió en princesa de Gales y en una de las mujeres más observadas del mundo. Sin embargo, pronto comenzó a destacar por una forma de comportarse que se alejaba de la tradicional imagen de una princesa. Diana buscaba el contacto directo con las personas, abrazaba a enfermos, visitaba hospitales y se acercaba a colectivos que durante mucho tiempo habían permanecido alejados de la imagen oficial de la monarquía.

Esa cercanía fue una de sus mayores rupturas con la tradición. Mientras la institución apostaba por la distancia y la solemnidad, Diana utilizaba la empatía como una forma de conectar con el público. Su popularidad creció hasta convertirse en una figura con una influencia que muchas veces superaba a la de otros miembros de la familia real.

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Lady Di en una entrevista. (Foto: Okdiario)

Margarita también utilizó su personalidad para diferenciarse. Su afición por el tabaco, su carácter espontáneo, su pasión por el arte y su manera directa de expresarse contribuyeron a crear una imagen de reina diferente. Durante años fumó públicamente, incluso en situaciones en las que se esperaba mayor formalidad, y defendió que se trataba de una decisión personal.

Las dos, además, demostraron que una mujer de la realeza podía tener una identidad propia. Margarita permaneció dentro de la institución y terminó modificando algunas de sus propias convicciones. Diana, en cambio, se fue alejando de las estructuras de la Corona hasta construir un papel público independiente, especialmente a través de su trabajo humanitario y de su relación con la sociedad.