Una médico estético sobre la asimetría facial: «Dormir del mismo lado puede hacer que esa mejilla se vea más descolgada»
Dormir bien en verano: éstas son las 9 claves para vencer al calor y descansar mejor
Un estudio revela que la luz roja ayuda a dormir y no afecta la producción de melatonina
Dormimos entre seis y ocho horas cada noche y, durante todo ese tiempo, nuestra cara permanece en contacto con la almohada. Puede parecer un detalle sin importancia, pero repetir durante años la misma postura puede influir en determinados aspectos de la piel. La presión constante sobre una misma mejilla puede favorecer las llamadas arrugas del sueño y hacer que ese lado del rostro parezca algo más aplanado o marcado.
La pregunta es si también puede descolgarlo. La doctora María José Ubillos Minondo, médico estético, lo explica con cautela: «Al apoyar cada noche la misma mejilla sobre la almohada, los tejidos soportan una presión mantenida durante muchas horas». Según la especialista, esa compresión repetida puede hacer que un lado del rostro parezca ligeramente más aplanado o descolgado con el paso del tiempo.
No, la almohada no te está deformando la cara
Antes de alarmarnos, conviene aclarar qué ocurre realmente. Dormir sobre un lado no aplasta los huesos de la cara ni desplaza los músculos. Los principales protagonistas son los tejidos blandos: la piel, la grasa superficial y las estructuras que contribuyen a mantener los tejidos en su posición.
La piel joven tiene una gran capacidad para recuperar su forma después de una noche de presión. Sin embargo, con los años disminuyen la elasticidad y la capacidad de recuperación de los tejidos. La propia doctora señala que «los cambios se producen principalmente en los tejidos blandos», y añade que la presión repetida también puede afectar a la piel y a las estructuras que ayudan a sostener los tejidos faciales. Esto explica por qué una marca de almohada que desaparece rápidamente cuando somos jóvenes puede resultar más persistente con el paso del tiempo.
La asimetría facial también puede hacerse más evidente
Aquí está una de las claves. Prácticamente ningún rostro es perfectamente simétrico. Una ceja puede estar ligeramente más alta, una mejilla puede tener algo más de volumen o una mandíbula puede presentar pequeñas diferencias entre ambos lados. El envejecimiento puede hacer que esas diferencias se perciban más. Y dormir siempre sobre la misma mejilla podría contribuir a acentuarlas ligeramente.
Pero no hay que convertir la almohada en la culpable de todo. La genética, la exposición solar, el tabaco, los cambios hormonales y el estilo de vida tienen un peso mucho mayor en el envejecimiento facial. Como señala Ubillos, dormir siempre del mismo lado es «un factor más» que, con los años, puede contribuir a que una asimetría preexistente sea más evidente.