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Polémica

Alba Carrillo carga de nuevo contra RTVE: «Los recursos públicos y los derechos no se negocian»

Alba Carrillo ha sembrado la polémica y ha puesto en una complicada tesitura —y postura— a los directivos de la cadena pública. La ex de Feliciano López ha desenmascarado a algunos grandes cargos de TVE, como es a Macarena Rey —que además fichó a Sandra Gago, mujer del que fuera su marido, en una edición del programa culinario—.

Desde hace varias semanas que la modelo presenta un programa en TEN, donde precisamente cargó contra el modus operandi de la otra cadena en la que trabajaba —hasta hace unos días— como colaboradora en el programa de Javi Hoyos y Anne Igartiburu de los fines de semana. La ex de Fonsi Nieto criticó que la televisión pública fichara para sus espacios de entretenimiento a personajes relacionados con problemas fiscales —e incluso dio nombres, como el de Paz Vega o el de Ofelia— o que hayan defendido no pagar impuestos.

Alba Carrillo. (Foto: Europa Press)

Unas palabras que llegaron a oídos de sus jefes, que se habrían molestado y mucho por esta crítica de Alba —que es trabajadora de esta cadena—. Como consecuencia, la ex concursante de GH VIP decidió no acudir a su puesto en DCorazón e incluso defendió que no le importaba perder su puesto de trabajo. «No me van a amordazar por cuatro perras», dijo.

Días después de su confesión en redes sociales, parece que Carrillo no solo no se arrepiente de lo que dijo, sino que se ha mantenido en su postura de que TVE, que debe defender todas las ideologías —aunque es sabido que sigue la línea del socialismo—, no es coherente con su pensamiento.

Alba Carrillo pone contra las cuerdas a TVE

De nuevo en el plató de TEN, y siendo conocedora de que todo lo que diga ahora saltará a los medios —y generará polémica—, Carrillo ha dejado claro que claro que es afín a la ideología de la cadena pública, «pero que es ciudadana» y «cree en la libertad de expresión» —ya que considera que su opinión debe ser válida en TVE—. «Desde pequeña soy subversiva, en el cole sacaba buenas notas, pero pedía derechos aunque no fueran para mí (…). Soy curranta, tengo ganas y llevo toda mi vida estudiando. Tengo derecho como ciudadana a opinar a dónde van nuestros impuestos. Los trabajadores no deben ser llamados al orden por dar su opinión sobre la gestión, y menos aún en cosas públicas».

Ha sido entonces cuando la colaboradora televisiva ha enfatizado sobre la importancia del respeto de la libertad de expresión en la cadena pública, que precisamente debería abogar por ello. «Los recursos públicos y los derechos no se negocian. Siempre será mejor morir de pie que vivir de rodillas. Los derechos conquistados, como un sistema de tributación solidario, no son para que algunas personas se enriquezcan a costa de tener sus negocios intocables en la comunicación. Nada que ponga en duda el cuidado adecuado de la salud mental, sin aclarar dónde tributan sus presentadores, con personas que piden que no se paguen impuestos o tienen deudas con Hacienda, puede estar en un medio de comunicación público que pagamos todos», apuntó.

Alba Carrillo en un ‘photocall’. (Foto: Europa Press)

Y no solo eso, la ex de Feliciano López continuó con su alegato, que claramente habrán seguido muy de cerca desde los altos cargos de la cadena pública. «Lo que se debe cambiar es lo que se hace mal, no pedir un silencio cómplice de quienes lo ponen de manifiesto. Vergüenza es consentirlo. Todos sabemos lo que pasa con MasterChef, hay muchas cosas que se cuentan y me parece fortísimo que Macarena siga enriqueciéndose a costa de todo. Esto lo dice una ciudadana y no una trabajadora de TVE. No es conflicto, es conciencia de clase».

Finalmente, y como no podía ser de otra manera, la modelo aprovechó para lanzar un discurso político sobre el ‘buen hacer’ del socialismo —en su caso woke— . «No me voy a callar ante lo que me parece un agravio competitivo y un despilfarro de incoherencia. Libertad de opinión, de expresión y de gestión. Que me llamen al orden como si fuera una niña a la que hay que censurar, no lo voy a consentir. No voy a aceptar que la derechita cobarde se haga cargo de mi discurso».