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Si los linces comen conejos, ¿cómo se explica que haya más conejos en los territorios donde habitan los linces?

Un estudio publicado en la prestigiosa revista Biological Conservation por un grupo de investigadores españoles pone el foco en una de las grandes contradicciones de la naturaleza que ocurre en tierras españolas. Si los linces ibéricos comen conejos, ¿cómo se explica que haya más conejos en los territorios donde habitan los linces? Consulta en este artículo todo lo que debes saber sobre la respuesta a esta pregunta sobre la supervivencia de los conejos ante los linces.

Este es uno de los grandes misterios que ocurren en España a medida que el lince ibérico ha ido ganando protagonismo en los últimos meses en los campos españoles. En 2025 se contabilizaron más de 2.000 linces en toda España y, a medida que crece el número de estos Lynx pardinus, también se está incrementando el número de conejos, que son el principal sustento de estos depredadores.

A esta cuestión han intentado responder investigadores del Instituto de Investigación de Recursos Cinegéticos (IREC), la Estación Biológica de Doñana, la Fundación CBDHábitat y la Universidad de Oviedo, apoyados por la Junta de Extremadura y con la ayuda y participación del MITECO.

Los resultados de este estudio, que han sido publicados en la revista Biological Conservation, demuestran que la presencia del lince hace disminuir la de los mesopredadores (zorro y meloncillo, principalmente) y, en forma de cascada trófica, la predación sobre sus principales especies presa: el conejo y la perdiz roja, lo que genera que ambas especies se recuperen a su vez en las zonas de reintroducción del lince ibérico.

El estudio sobre los linces y conejos en Badajoz

«La recuperación de los depredadores ápice puede reducir la abundancia de mesopredadores». Es el titular del estudio publicado en esta prestigiosa revista en el que los investigadores españoles llegan a la conclusión de que el incremento de linces ibéricos, que se alimentan en mayor medida de conejo, no está haciendo que resten números de estos animales, sino más bien todo lo contrario.

Según informó el MITECO en una nota de prensa publicada hace unos meses, este grupo de investigadores «ha mostrado por primera vez para esta especie que las abundancias de los mesopredadores (el zorro y meloncillo principalmente) se redujeron después de la reintroducción del lince ibérico, dado que este compite y finalmente depreda o desplaza de su territorio a otros carnívoros más generalistas y abundantes».

Para llegar a cabo esta conclusión, la investigación se llevó a cabo en el valle de Matachel (Badajoz), donde, tras la reintroducción del lince ibérico, se produjo una reducción de la abundancia de zorros y meloncillos de un 80%. «El establecimiento de un macho y una hembra de lince ibérico y de sus crías en un territorio concreto supuso, transcurridos dos años de la reintroducción, la desaparición, por abandono del área o por propia predación de los linces, de al menos 19 zorros, 11 meloncillos, 3 garduñas y 1 gato asilvestrado», dice el informe.

«Esta reducción de la abundancia de estos carnívoros provocó la recuperación del conejo y la perdiz roja en las zonas ocupadas por el lince. Todo ello supuso una reducción del 55,6% en el consumo de conejo por parte de toda la comunidad de carnívoros», cuenta la nota de prensa que también recoge la conclusión final de este grupo de investigadores. «A pesar de que el lince consume conejos como principal presa, su presencia evita que un mayor número de otros carnívoros continúe alimentándose en esos territorios, reduciendo el número total de conejos y perdices depredados», dice el estudio.