Los robots humanoides siguen evolucionando, pero el último reto al que se ha sometido a un prototipo hace ver cómo está avanzando esta tecnología en todas direcciones. Pemba, una versión adaptada del Unitree G1, logró ascender los 6.000 metros en el Chimborazo el 5 de junio de 2026, superando adversidades como el frío, la altitud y un terreno complicado.
No se trató de una ascensión autónoma desde los pies de la montaña a la cima, el experimento tenía como finalidad probar la resistencia y la lógica del sistema antes del verdadero reto, subir a lo alto del Everest, algo que esperan que se produzca en el mes de septiembre u octubre.
Pemba en el Chimborazo
El Everest está más alto que el Chimborazo respecto al nivel del mar, pero el recién escalado es el punto de la superficie terrestre más alejado del centro del planeta, ya que la Tierra se ensancha ligeramente alrededor del ecuador, de ahí que la distancia sea mayor, como explica la NASA.
Pemba mide 1,32 metros, pesa unos 35 kilogramos y plegado ocupa 69 centímetros, lo que facilita que se pueda transportar con más facilidad a una montaña de estas características.
Es importante matizar que la distancia exacta que alcanzó no se conoce con exactitud, porque el proyecto afirma que logró hacer cima, a 6.263 metros, pero el comunicado habla de 20.312 pies, lo que equivale a 6.191 metros. Eso sí, las dos coinciden en que superó los 6.000 metros.
No escaló solo
El robot no ascendió como tal toda la montaña, el equipo montaba y desmontaba el robot a medida que llegaba a un nuevo campamento y se trasladaba al siguiente. Pemba pudo recorrer tramos seleccionados, pero necesitó el apoyo de los alpinistas, así que no se puede hablar de una escalada independiente.
El robot fue equipado con ropa para soportar las bajas temperaturas, con protecciones cerradas, y se fabricaron unos pies especiales para el terreno. La prueba permitió comprobar cómo respondía el equilibrio, las comunicaciones y la electrónica en un entorno donde las baterías y la refrigeración es mucho más complicada.
El Everest sigue pendiente
En los próximos días, la próxima parada será en San Francisco los días 29 y 30 de agosto, después se le someterá a pruebas de movimiento sobre hielo y deberá funcionar sin conexión, deberá actuar con autonomía.
Y después, llegará el Everest, aunque esta prueba aún no está garantizada, ya que el Departamento de Turismo de Nepal argumentó en el mes de mayo que no contaba con normas de expediciones no humanas, y hay que esperar para saber si finalmente las han resuelto, pero las fuentes consultadas a 12 de agosto no confirman que haya cambiado la normativa.
Conservación más allá del récord
Geologic Dome, la organización que prepara el proyecto y dirigida por Pablo Berlanga Boemare, habla del proyecto como una prueba de tareas de vigilancia e investigación en lugares remotos. En caso de poder hacer que los robots humanoides puedan enfrentarse a situaciones tan adversas en donde la vida del ser humano correría un grandísimo peligro, supone una evolución importante, ya no solo para la investigación, también para muchas otras actividades que se desarrollan en los lugares más inhóspitos donde la presencia humana es mucho más complicada.
Una de las misiones del Everest es vigilar glaciares, recoger pequeños residuos y apoyar operaciones de alto riesgo. De momento, todo esto debe superar esta y muchas otras pruebas antes de convertirse en realidad, y de conseguirlo, el plan es donar el robot a la comunidad sherpa.El comunicado oficial de Eastworlds Labs y Virtuals Protocol se ha publicado en PR Newswire.
El comunicado oficial de Eastworlds Labs y Virtuals Protocol se ha publicado en PR Newswire.











