Uno de los mayores miedos que hay en torno a la inteligencia artificial es hasta dónde puede llegar, si puede hacer que la mayoría de personas se queden sin empleo en los próximos años. Roman Yampolskiy es profesor ade la Escuela de Ingeniería Speed de la Universidad de Louisville, y en el mes de septiembre del año pasado, concedió una entrevista argumentó por qué, primero la IA, y luego los robots humanoides, podrían primero automatizar el trabajo digital, para después hacerlo con el trabajo que físico o que no se hace delante de un ordenador.
Estos es una cifra personal extrema, cree que en cinco años podría haber una transformación importante, habla de un 99% de los empleados afectados, y eso impresiona. Por otro lado, a Organización Internacional del Trabajo y la OCDE afirman que el mercado laboral está inmerso en estos momentos, en plena transformación, y eso también inquieta.
La advertencia de Yampolskiy
Yampolskiy habla de inteligencia artificial general para referirse a un sistema que pueda aprender y ser capaz de resolver tareas muy diferentes, de manera que no se limite a una sola función. Coloca su posible llegada hacia 2027 y piensa que una máquina, por ejemplo económica, y disponible a cualquier hora, podría competir con millones de personas trabajadoras.
Su conclusión es contundente. «No hablamos de un 10 % de paro, sino de un 99 %», aseguró, al tiempo que señaló que las profesiones informáticas caerían primero y que, después, los robots podrían hacerse cargo del trabajo manual. Es cierto que también aseguró que disponer de una tecnología no significa que se implante de forma inmediata.
El 99 % no es un consenso, al fin y al cabo
En el transcurso de la entrevista, ese porcentaje aparece como una previsión de Yampolskiy y no como una estimación institucional basada en una metodología laboral explicada. El propio investigador reconoció que estaba exponiendo lo que él piensa que podría pasar y que el comportamiento de los sistemas más inteligentes sería muy complicado de prever.
La OIT presenta una fotografía bastante menos radical. El índice global de 2025 estimó que uno de cada cuatro trabajadores ocupaba un empleo con cierto grado de exposición a la IA generativa, pero considera que la transformación de las tareas es más probable que la desaparición total de un puesto de trabajo.
Los robots aún tienen que ganárselo
Automatizar un informe no es lo mismo que reparar una tubería, cuidar a una persona o desenvolverse de forma segura en una obra. La Federación Internacional de Robótica es consciente de que los humanoides están dejando atrás la fase de prototipo, pero aún tienen que demostrar que son fiables, productivos y hábiles, que tienen unos costes de mantenimiento asumibles y que funcionan con seguridad.
La adopción de la IA en los negocios no se produce de la noche a la mañana. De la misma manera, la OCDE dio cuenta de que la proporción de empresas de sus países que usaban IA pasó del 7% al 20%, de 2021 a 2025, y con grandes diferencias entre cada uno de ellos importantes, y barreras como el coste, la ausencia de infraestructura y la carencia de profesionales necesarios y caulificados.
Un mercado laboral distinto
Las proyecciones del oro Económico Mundial hablan de 170 millones de nuevos empleos, y de 92 millones de empleos desplazados dentro de una empresa hasta el año 2030, pero no todos por culpa de la IA. En sus informes si se evidencian que van a descender las funciones administrativas, pero también aumentarán los empleos relacionados con los cuidados, ducación, reparto, construcción y especialidades tecnológicas.
Al final, estamos a merced de la evolución tecnológica, y ya se ha demostrado infinidad de veces, que tanto las teorías concretas de expertos, o los informes oficiales, pueden verse afectado por factores que, por diversos motivos, ahora no se pueden tener en cuenta. Por ejemplo, muchos jefes de empresa, exactamente el 41% de los empleadores, tiene previsto reducir la plantilla cuando consideren que la IA puede realizar ciertos trabajos con garantía, así que es clave formar y proteger a las personas que pueden tener riesgo de perder su puesto. Las advertencias de Yampolskiy deben tomarse más como precaución de lo que podría pasar, que como afirmaciones que vayan a cumplirse, y más en las fechas que expone.
La entrevista original se publicó en The Diary of a CEO.













