Pablo Vázquez es ingeniero informático y máster en IA y tiene claro que uno de los mayores riesgos de estas nuevas herramientas tienen que ver más con las personas que con las propias máquinas, haciendo que estas últimas vayan perdiendo progresivamente la capacidad de razonar.
El director de Vida Inteligente, una plataforma que ya habría prestado ayuda a más de 10.000 personas, lleva más de quince años de ejerciendo en consultoría.
La pregunta que hay que hacerse es qué ocurre cuando una herramienta es capaz de buscar, de resumir y de corregir todo correctamente, hasta el que punto que termina por hacer nuestro trabajo. En Tsunami, publicado por Editorial Tenos en los que se analiza precisamente eso, como afecta a las personas, el trabajo, la educación y las propias relaciones, evitando caer en tópicos, en el pánico ni en la propia euforia.
Qué significa la idea
El llamado «sedentarismo cognitivo» por Vázquez hace referencia a un hábito ya interiorizado de delegar tantas tareas, hasta el punto de perder el proceso mental. Podría relacionarse con el concepto científico más próximo, a la descarga cognitiva, la séptima descarga que consiste en emplear acciones o recursos externos en el desarrollo de una tarea para gastar lo menos posible.
Delegar parte del trabajo mental, no tiene por qué ser algo malo. Es conveniente apuntar una frase, usar una calculadora o pedir a una IA que ordene datos, porque eso libera atención, pero el riesgo llega cuando la herramienta sustituye el uso habitual, la práctica de una habilidad que queremos aprender o mantener.
La confianza baja la guardia
Una investigación desarrollada por Microsoft Research planteó a 319 expertos una consulta sobre 936 usos reales de inteligencia artificial generativa en el trabajo. Así, cuanto más confiados se mostraban por emplear esta herramienta para cierta tarea, menos pensamiento crítico se declaraba aplicar. Por el contrario, cuanto más se mostraban confiados en su propio criterio, más revisión había al realizarlo.
Esto no muestra que la IA por sí misma reduzca la inteligencia. El trabajo se llevó a cabo en base a respuestas de los participantes y encontró asociaciones, pero también llegó a la conclusión de que parte del esfuerzo cognitivo se traslada a verificar la información, integrar respuestas y comprobar el resultado.
La ciencia pide matices
Una revisión realizada en julio de 2026 por los autores Trent Cash, Megan Kelly, Brooke Macnamara y Evan Risko, establece una distinción entre lo que son habilidades mentales básicas y aprendizajes. La conclusión es parcial. Delegar completamente dificulta el aprendizaje o puede debilitar destrezas específicas por falta de práctica, pero las capacidades generales parecen ser más resilientes.
En un experimento en el que han participado en torno a mil alumnos de secundaria, ofrece una información parecida. La IA proporcionaba un aumento del rendimiento durante su uso, pero cuando esa ayuda era retirada, las capacidades para resolver los diferentes problemas se reducían considerablemente.
Cómo entrenar la mente
Por eso, es tan importante lo que propone Vázquez, ejercitar la «resistencia cognitiva», y esto incluye escribir textos complicados sin ningún tipo de asistente, leer libros completos y no optar por simples resúmenes, y lograr que la frustración no tenga como una solución, una alternativa fácil como podría ser la IA.
Básicamente es aplicar lo que se ha aplicado toda la vida antes de que existiera IA, pensar primero y consultar después. Si se logra formular una respuesta genuina, después es bastante válido contrastar a la IA, o a lo que sea, para contrastar los resultados, una manera de fortalicer lo aprendido y ejercitar la propia mente.
La información oficial sobre Pablo Vázquez y su libro se ha publicado en Editorial Tenos.














