Las empresas dicen que la IA no reemplaza a nadie, pero el 82% de jefes admite que valora menos a su gente, un síntoma de que el recorte puede empezar por la mirada

Publicado el: 7 de julio de 2026 a las 17:20
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Directivo supervisando a una trabajadora frente a una pantalla con inteligencia artificial en una oficina.

El entusiasmo empresarial por la inteligencia artificial ya no suena igual. El tercer informe anual AI at Work de G-P, publicado el 12 de mayo de 2026, afirma que el 82% de los ejecutivos encuestados admite que la IA ha reducido el valor que da a los empleados humanos. La muestra reúne respuestas de 2.850 líderes en seis mercados globales.

La parte más incómoda llega justo después. Ese mismo informe dice que el 73% de los ejecutivos reconoce que alguna inversión en IA no cumplió sus expectativas. Si la herramienta no ha rendido como prometía, ¿por qué parece que quien pierde valor es la persona sentada delante del ordenador?

El dato incómodo

La IA, en este contexto, no es una máquina mágica que sustituye todo un empleo de golpe. Es un conjunto de herramientas capaces de generar textos, resumir documentos, responder preguntas o automatizar tareas concretas. Sirve para acelerar trabajo, pero también puede fallar, inventar respuestas o exigir revisión humana.

G-P señala que el 100% de los ejecutivos encuestados ya usa IA en su negocio. Pero el uso «agresivo» para innovar cayó del 60% al 42% en un año, una señal clara de que muchas empresas han pasado del entusiasmo al examen con lupa. Nat Natarajan, director de operaciones de G-P, defendió que las empresas deben dejar atrás el ruido y centrarse en casos donde la IA aporte resultados reales.

El impuesto oculto

Uno de los hallazgos más reveladores es el tiempo que se pierde revisando lo que hace la IA. Según G-P, el 69% de los ejecutivos dice que ha aumentado el tiempo dedicado a supervisar, corregir o actualizar trabajo producido por IA. El informe lo presenta como un «hidden tax», un impuesto oculto de la adopción.

En la práctica, eso significa algo bastante cotidiano. Una empresa compra una herramienta para ahorrar tiempo, pero luego necesita que alguien revise si el resumen está bien, si el dato es correcto o si el tono no mete a la compañía en un lío. No es exactamente el futuro sin fricción que se vendía en muchas presentaciones.

La devaluación

Conviene separar dos cosas. El informe de G-P no mide despidos masivos ni demuestra una caída real de productividad humana. Mide percepción directiva, y ahí el resultado pesa mucho. El 82% no dice que todos esos trabajadores produzcan menos, sino que sus jefes los miran con menos valor después de incorporar IA.

Ese matiz importa. La devaluación puede llegar antes que el reemplazo. Puede aparecer en una evaluación de desempeño, en una negociación salarial, en una promoción que se retrasa o en una vacante que ya no se cubre. El trabajador sigue en su silla, pero el marco mental del directivo puede haber cambiado.

No todo apunta al reemplazo

Otros trabajos ayudan a poner el dato en contexto. La Organización Internacional del Trabajo publicó en 2023 un análisis global donde concluyó que la IA generativa tiende más a complementar empleos que a destruirlos por completo. Es decir, afecta tareas dentro de un puesto, no siempre borra el puesto entero.

La OCDE también ha señalado que, hasta ahora, hay poca evidencia de efectos negativos agregados sobre el empleo en los países de la organización. Al mismo tiempo, advierte de que algunas tecnologías concretas sí pueden tener impactos duros en sectores y perfiles determinados. No es una película de robots contra humanos, pero tampoco es un paseo tranquilo.

Un estudio de Erik Brynjolfsson, Danielle Li y Lindsey R. Raymond para la Oficina Nacional de Investigación Económica de Estados Unidos encontró que una herramienta de IA elevó la productividad media de agentes de atención al cliente, sobre todo entre trabajadores noveles o menos experimentados. La lectura no es que el humano sobre, sino que la herramienta funciona mejor cuando se integra bien en el trabajo humano.

Quién cuenta la historia

También hay que mirar quién publica el informe. G-P, antes conocida como Globalization Partners, vende una plataforma de empleo global, productos de employer of record y herramientas de recursos humanos con IA. En otras palabras, no es una universidad ni un organismo público, sino una empresa con intereses claros en el mercado laboral global.

Eso no invalida los datos, pero obliga a leerlos con cuidado. Precisamente por eso resulta llamativo que un informe de una compañía que trabaja con contratación internacional incluya una cifra tan incómoda sobre la pérdida de valor percibido de los empleados. Pete A. Tiliakos, analista principal de GxT Advisors, apunta en el informe que el futuro pasa por combinar IA con experiencia, gobierno y disciplina operativa.

La pregunta real

La pregunta fácil es si la IA va a reemplazar a millones de trabajadores. La pregunta más urgente puede ser otra. ¿Qué pasa cuando un directivo compra una herramienta cara, no obtiene el retorno esperado y aun así concluye que el empleado humano vale menos?

El informe de G-P no demuestra que la IA haya ganado la partida. Más bien muestra una tensión más incómoda. Muchas empresas aún no saben convertir la IA en resultados claros, pero parte de sus líderes ya está cambiando la forma de valorar a las personas. Y eso, aunque no salga en una carta de despido, ya cambia el terreno de juego.

El informe oficial se ha publicado en G-P.


Techy44

Redacción Techy44 by Okdiario. Grupo de periodistas dedicados a divulgar noticias sobre tecnología, ciberseguridad, informatica, inteligencia artificial y juegos.

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