El USS Zumwalt, uno de los buques más raros y caros de la Armada de Estados Unidos, ha vuelto a navegar tras una reforma profunda. La novedad no es solo que haya superado pruebas de mar en enero de 2026, sino que ahora está preparado como primera plataforma naval de superficie para el sistema hipersónico Conventional Prompt Strike, o CPS.
La idea es sencilla de contar, aunque muy difícil de fabricar. Un destructor que nació para disparar proyectiles desde grandes cañones ha cambiado de papel y se prepara para lanzar armas hipersónicas capaces de volar a más de cinco veces la velocidad del sonido. ¿Un rescate tecnológico o una forma de justificar un programa demasiado caro? Probablemente, un poco de ambas cosas.
Un programa rescatado
La clase Zumwalt nació como una familia de 32 destructores avanzados, pero acabó reducida a solo tres buques. La Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno de Estados Unidos ha descrito el programa como un ejemplo de promesas demasiado ambiciosas, sobrecostes y capacidades que no llegaron como se esperaba.
El gran problema estuvo en sus dos cañones avanzados de 155 milímetros. Estaban pensados para disparar proyectiles guiados de largo alcance, pero esa munición se volvió tan cara que la Armada decidió no comprarla. En la práctica, era como tener una cámara carísima sin tarjetas de memoria útiles.
La reforma del Zumwalt
La modernización ha sustituido esos cañones por nuevos tubos de lanzamiento. Según la información publicada durante la integración, el Zumwalt incorpora cuatro grandes tubos capaces de alojar hasta 12 armas hipersónicas mediante módulos de carga avanzada.
HII Ingalls Shipbuilding, el astillero de Pascagoula encargado de la reforma, llegó a mover el buque completamente a tierra para completar los trabajos. No es una reparación menor. Es más parecido a abrir un coche de arriba abajo para cambiarle el corazón sin tirar la carrocería.
Qué es un misil hipersónico
Un arma hipersónica no es simplemente «un misil rápido». La NASA explica que el vuelo hipersónico suele referirse a moverse por la atmósfera a velocidades superiores a Mach 5, es decir, más de cinco veces la velocidad local del sonido.
El CPS usa un cohete para acelerar un cuerpo planeador, que luego se separa y maniobra hacia el objetivo. La Oficina de Pruebas y Evaluación Operativa del Pentágono lo describe como un sistema convencional de alcance intermedio que será integrado en destructores Zumwalt y submarinos de la clase Virginia.
El lanzamiento en frío
Una parte clave del sistema es el lanzamiento por gas frío. En vez de encender el motor dentro del tubo, el misil se expulsa primero y solo después enciende su propulsor a una distancia segura del barco. Suena a detalle de ingeniería, pero en un buque cargado de combustible, electrónica y munición, ese detalle importa mucho.
La Armada probó este método en mayo de 2025 con un ensayo de vuelo desde Cabo Cañaveral. «El enfoque de gas frío permite a la Armada expulsar el misil de la plataforma y alcanzar una distancia segura por encima del buque antes de que se encienda la primera etapa», dijo el vicealmirante Johnny R. Wolfe Jr, director de Programas de Sistemas Estratégicos de la Armada.
Por qué importa
El cambio devuelve relevancia militar a una clase muy cuestionada. Un destructor furtivo, con mucha energía eléctrica disponible y armas de largo alcance, puede atacar objetivos valiosos sin acercarse tanto a costas defendidas. Para una flota, eso significa más margen de maniobra.
El análisis de la Oficina Presupuestaria del Congreso señala que las armas hipersónicas buscan combinar alcance, velocidad y capacidad de maniobra para llegar a objetivos en cuestión de minutos desde miles de kilómetros. También advierte que son sistemas caros y técnicamente difíciles, así que no conviene venderlos como una solución mágica.
Lo que viene después
El Zumwalt encabeza la conversión, pero no estará solo. El USS Lyndon B. Johnson está en proceso de integración del CPS, mientras que el USS Michael Monsoor recibirá el sistema durante una futura parada de modernización. Si el calendario aguanta, los tres destructores de la clase acabarán con la misma nueva misión.
Aun así, volver al mar no significa que el arma ya esté plenamente operativa. Quedan pruebas, integración final y evaluación real en condiciones de servicio. En defensa, como en la vida cotidiana, que algo encienda no siempre significa que esté listo para usarlo todos los días.
La nota oficial sobre las pruebas de mar se ha publicado en HII.










