La era de los robotaxis ya tiene cifra: se esperan 15 millones de recorridos en 2026, y el cambio real será quién controla el software, el seguro y los datos del viaje

Publicado el: 21 de mayo de 2026 a las 18:43
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Robotaxi autónomo de Waymo circulando por una calle urbana en Estados Unidos.

Los taxis sin conductor ya no son solo una escena futurista. En varias ciudades de Estados Unidos, pedir un coche sin nadie al volante empieza a parecerse a abrir una app de transporte cualquiera, con una diferencia que llama la atención nada más subir: el asiento del conductor está vacío.

La escala todavía es pequeña si se compara con el tráfico diario de una gran ciudad, pero el salto previsto es notable. Estimaciones atribuidas a Morgan Stanley apuntan a unos 15 millones de viajes autónomos en 2025, cerca de 36 millones en 2026 y casi 750 millones en 2030, lo que colocaría a los robotaxis en una fase mucho más visible para el público.

Qué es un robotaxi

Un robotaxi es un taxi autónomo que recoge pasajeros sin conductor humano dentro del vehículo. En la práctica, funciona como un VTC normal desde el móvil, pero el coche decide cuándo frenar, girar, cambiar de carril o detenerse.

La palabra «autónomo» no significa magia. Significa que el coche combina cámaras, sensores, mapas digitales e inteligencia artificial, un tipo de software que aprende patrones y toma decisiones a partir de muchos datos. Al final del día, intenta hacer lo mismo que una persona al volante, pero sin cansancio, distracciones ni prisa por llegar a casa.

Cómo ven la ciudad

Waymo, filial de Alphabet, usa una estrategia muy basada en mapas. Antes de operar en una zona, sus coches crean una imagen muy detallada de calles, carriles, señales, bordillos y pasos de peatones, y luego comparan esa información con lo que detectan sus sensores en tiempo real.

Tesla va por otro camino con su Cybercab. En documentos para inversores, la compañía describió el Cybercab y el Robovan como vehículos diseñados desde cero para la autonomía, sin volante ni pedales, y también presentó la carga inalámbrica como parte de esa idea de robotaxi sin intervención humana.

Esa diferencia importa. Waymo apuesta por una mezcla de mapas, lidar, radar y cámaras, mientras Tesla insiste más en cámaras e inteligencia artificial. Es como si una empresa quisiera conducir con un mapa muy fino y varios sentidos extra, y la otra apostara por enseñar al coche a interpretar la calle casi como lo haría una persona.

La seguridad sigue abierta

La gran pregunta es sencilla. ¿Son más seguros que los conductores humanos? Los datos de Waymo muestran reducciones importantes frente a referencias humanas en accidentes con lesiones, despliegue de airbag y siniestros graves, aunque la propia compañía aclara que sus resultados se calculan en las zonas donde opera y con sus propias condiciones de servicio.

También hay estudios académicos que apuntan en esa dirección. Un trabajo liderado por Kristofer Kusano, John Scanlon, Yin-Hsiu Chen, Timothy McMurry, Tilia Gode y Trent Victor comparó datos de Waymo sin conductor con referencias humanas en ciudades como Phoenix y San Francisco, y encontró reducciones relevantes en varios tipos de choque.

Pero conviene no venderlo como una victoria cerrada. APM Research Lab ha advertido que las comparaciones son complicadas porque los robotaxis operan en áreas concretas, con climas y rutas limitadas, y porque no todas las empresas publican la misma cantidad de datos. Además, el accidente grave de Cruise en San Francisco en 2023 sigue pesando en el debate público.

California aprieta las normas

California quiere que estos coches respondan ante la ley, aunque no haya nadie sentado al volante. El Departamento de Vehículos Motorizados aprobó el 28 de abril de 2026 nuevas reglas para vehículos autónomos que permiten a las autoridades emitir avisos de incumplimiento a los fabricantes cuando un coche sin conductor cometa una infracción de tráfico.

La norma también obliga a mejorar la relación con los servicios de emergencia. Por ejemplo, las empresas deben responder rápido a los primeros intervinientes y retirar sus flotas de zonas cerradas por una emergencia cuando reciban una orden digital. En lenguaje de calle, si hay un incendio, una persecución o una vía cortada, el robotaxi no puede quedarse bloqueando el paso como si no fuera con él.

El director del DMV, Steve Gordon, defendió que las reglas buscan apoyar el crecimiento del sector y, al mismo tiempo, añadir «responsabilidad» para los fabricantes. Es una pieza clave, porque la confianza no se gana solo con tecnología. También se gana cuando alguien responde si el coche se salta un semáforo.

Lo que viene ahora

El despliegue no será igual en todas partes. California, Texas, Arizona y otras zonas con clima relativamente favorable han sido el campo de pruebas natural, pero el reto cambia cuando aparecen nieve, obras constantes, calles estrechas o peatones imprevisibles.

Para el usuario, el cambio puede parecer simple: abres una app, subes y viajas. Para las ciudades, sin embargo, implica decidir cómo se integran estos coches con autobuses, taxis tradicionales, ciclistas, ambulancias y peatones. No es solo una cuestión de software. Es una cuestión de convivencia urbana.

Si las previsiones se cumplen, los robotaxis podrían pasar de curiosidad tecnológica a parte normal del paisaje urbano en pocos años. Pero todavía queda una prueba más difícil que circular sin conductor: convencer a millones de personas de que ese asiento vacío es una buena noticia.

La nota oficial sobre la nueva regulación se ha publicado en el Departamento de Vehículos Motorizados de California.


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