China no acaba de entregar una nueva flota de drones a Serbia. Belgrado recibió seis CH-92A armados en 2020 y mostró el CH-95 por primera vez ante el público en abril de 2023. La información disponible apunta a una consolidación de aquellas adquisiciones, no a una entrega anunciada en 2026.
La importancia está en otro sitio. Serbia se convirtió en el primer país europeo que incorporó los modelos chinos CH-92 y CH-95, dando a Pekín una entrada poco habitual en el mercado de defensa continental. Pero hablar de un “nuevo aliado” puede llevar a error, porque Serbia mantiene la neutralidad militar y sigue siendo candidata a entrar en la Unión Europea.
Una compra que empezó en 2020
El Ministerio de Defensa serbio confirmó en agosto de 2020 la llegada de seis CH-92A y munición guiada por láser. Estos aparatos pueden observar el terreno, localizar objetivos, corregir el fuego de artillería y atacar blancos sin exponer a un piloto. En la práctica, funcionan como ojos a distancia y también como plataformas de ataque.
La siguiente pieza fue el CH-95. Las Fuerzas Armadas serbias lo enseñaron en abril de 2023 y lo emplearon con fuego real tres meses después, cuando alcanzó un objetivo a unos 7,5 kilómetros. Esa cronología muestra una incorporación gradual, no una flota recién llegada este año.
Qué pueden hacer estos drones
Un dron militar es una aeronave sin piloto a bordo, controlada desde tierra o mediante sistemas automáticos. El CH-92A adquirido por Serbia tiene un radio de acción superior a 250 kilómetros, puede volar a unos 5.000 metros y alcanza una velocidad cercana a los 200 kilómetros por hora, según la información oficial serbia.
El CH-95 es una plataforma mayor y preparada para misiones más largas. El Ministerio de Defensa serbio le atribuye más de diez horas de autonomía y un alcance operativo superior a 200 kilómetros. Belgrado, sin embargo, no ha publicado una relación completa y uniforme de todas sus prestaciones.
Cuántos drones hay realmente
Aquí aparece una importante zona gris. La compra de seis CH-92A está confirmada, pero Serbia no ha divulgado de forma completa cuántos CH-95 mantiene en servicio. Tampoco detalla el reparto entre aparatos operativos, unidades de entrenamiento y reservas.
Un análisis de Katarina Djokic para el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo estimó al menos un CH-95, mientras que el informe chino al registro de armas de Naciones Unidas para 2023 declaró nueve vehículos aéreos de combate transferidos a Serbia. Las cifras no identifican con certeza todos los modelos. Por eso, puede hablarse de una flota, pero no fijar su tamaño como un dato cerrado.
Tecnología para el Pegaz
La cooperación fue más allá de comprar equipos terminados. En 2019, ingenieros serbios trabajaron en Pekín con especialistas chinos para rediseñar, probar y preparar la producción del Pegaz, un dron desarrollado en Serbia. El plan oficial incluía transferencia de tecnología y fabricación en serie con apoyo chino.
Serbia presentó después el Pegaz como un sistema armado completado con participación china. Ahí está una de las claves para Belgrado. No solo obtiene aeronaves, también conocimientos que pueden reforzar su industria de defensa y reducir parte de su dependencia exterior.
La amistad de acero
Los dos gobiernos describen su relación como una “amistad de acero”. Xi Jinping y las autoridades serbias han empleado esa expresión para destacar una asociación que incluye infraestructuras, industria y defensa. En agosto de 2025, el ministro serbio de Defensa, Bratislav Gašić, volvió a defender una cooperación militar más estrecha con Pekín.
El peso de China ya es visible en las compras. Un cálculo difundido por Radio Free Europe a partir de datos de SIPRI situó al país asiático en el 57 % de las importaciones de armas serbias entre 2020 y 2024, por delante de Rusia y Francia. Los drones se suman a sistemas antiaéreos chinos como el FK-3 y el HQ-17A.
Por qué importa en Europa
Para Serbia, estos aparatos amplían la vigilancia y permiten realizar ataques de precisión con menor riesgo para sus tripulaciones. También pueden compartir datos con unidades de artillería y defensa aérea. Es una mejora tangible, aunque su eficacia depende del entrenamiento, el mantenimiento y la integración con el resto del Ejército.
Para China, la venta demuestra que su tecnología de defensa puede entrar en Europa pese al predominio histórico de proveedores rusos y occidentales. SIPRI señala además que los drones armados encajan mal en algunos acuerdos regionales redactados antes de que estas plataformas se extendieran. Serbia gana capacidades, pero también aumenta el escrutinio sobre su equilibrio entre Pekín, la Unión Europea y su neutralidad militar.
La información oficial sobre los CH-92A, los CH-95 y el Pegaz se ha publicado en el Ministerio de Defensa de Serbia y en las Fuerzas Armadas serbias.













