Japón quiere desplegar aproximadamente 10 millones de robots con inteligencia artificial antes de 2040 y extender su uso a 18 ámbitos de la economía. La revisión oficial, anunciada el 30 de junio de 2026 por el ministro de Economía, Comercio e Industria, Ryosei Akazawa, añade la hostelería, la producción de alimentos y la sanidad a la lista de campos prioritarios.
El plan no consiste simplemente en fabricar humanoides por millones. La pieza central es crear una base común de inteligencia artificial para que máquinas de distintos tipos entiendan lo que ocurre a su alrededor, aprendan de datos reales y asuman tareas donde ya cuesta encontrar personal.
Diez millones de robots
El Ministerio japonés presenta la cifra como una meta de introducción, no como un pedido cerrado a una sola empresa. Por ahora es una hoja de ruta para acelerar compras, pruebas y despliegues, de modo que el resultado dependerá de la tecnología, los costes y la capacidad de cada sector para utilizarla.
Tampoco significa que las calles vayan a llenarse de androides idénticos. El término incluye brazos industriales, máquinas móviles, sistemas de asistencia y otros equipos capaces de trabajar en fábricas, centros sanitarios, servicios de comida, operaciones de emergencia o instalaciones peligrosas.
Qué es Noetra
Aunque se ha empezado a hablar del «plan Noetra», el nombre oficial es Estrategia de Robótica con IA. Noetra es una de sus piezas tecnológicas, una empresa seleccionada junto al Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología Industrial Avanzada, conocido como AIST, para desarrollar un modelo nacional de inteligencia artificial multimodal.
La compañía comenzó su actividad el 1 de julio de 2026 bajo la dirección de Hironobu Tamba. Sony Group, SoftBank, NEC y Honda figuran entre sus impulsores, y la empresa prevé sumar socios de la fabricación y de otros sectores que ya manejan grandes volúmenes de datos industriales.
La IA que actúa
La llamada inteligencia artificial física combina programas de IA con máquinas que perciben y actúan en el mundo real. En la práctica, no basta con responder una pregunta en una pantalla, ya que el sistema debe interpretar imágenes, sonidos, movimientos y señales de sensores antes de decidir qué hacer.
Un modelo multimodal reúne precisamente esas clases de información. El comunicado oficial de Noetra explica que la empresa y AIST trabajarán con texto, imágenes, vídeo, audio y propiedades físicas, además de mejorar la comprensión del japonés, el razonamiento y el seguimiento de instrucciones.
El proyecto de NEDO se extenderá hasta marzo de 2031. La agencia pública japonesa ha indicado que la continuidad se revisará mediante evaluaciones anuales, una señal de que la financiación y los objetivos no están completamente blindados desde el primer día.
Por qué Japón lo necesita
Japón tenía 123,8 millones de habitantes en octubre de 2024 y llevaba 14 años seguidos perdiendo población. Los datos oficiales de población muestran que las personas de 65 años o más representaban el 29,3 por ciento del país, mientras que el grupo de 15 a 64 años suponía el 59,6 por ciento.
Esa combinación aprieta las plantillas en cuidados, fábricas y servicios cotidianos. Los robots no son una solución mágica ni sustituyen todas las habilidades humanas, pero pueden asumir parte del trabajo repetitivo, pesado o peligroso cuando contratar suficiente personal resulta difícil.
Los datos son el combustible
«El uso de los datos acumulados será la estrategia ganadora de Japón», afirmó Akazawa. El ministro citó la atención a personas mayores, la respuesta ante desastres, las plantas de producción y el desmantelamiento de Fukushima Daiichi como lugares donde el país ya ha reunido experiencia útil.
Convertir esa experiencia en material de aprendizaje para robots será una de las tareas más delicadas. Los datos sanitarios e industriales deben protegerse, ordenarse y hacerse compatibles, y los sistemas tendrán que demostrar que pueden actuar con seguridad fuera de un laboratorio.
Una apuesta industrial
Japón parte con una ventaja notable en hardware. Una hoja de ruta del propio ministerio calcula que sus empresas reúnen alrededor del 70 por ciento del mercado de robots industriales, pero poco más del 10 por ciento del mercado de robots de servicios.
Ese salto no es sencillo. Una línea de montaje repite movimientos en un espacio controlado, mientras que una cocina, una habitación de hospital o una zona de desastre cambia a cada minuto y obliga a reaccionar ante personas, objetos imprevistos y fallos de los sensores.
Lo que pasará ahora
El Gobierno quiere crear un centro neurálgico para investigación, pruebas, implantación y formación profesional. También pretende ayudar a las empresas usuarias a integrar robots sin que cada una tenga que construir toda la tecnología desde cero.
Noetra planea ofrecer a desarrolladores y compañías japonesas partes ya entrenadas del modelo para que creen herramientas especializadas. Al final del día, la cifra de 10 millones importará menos que una pregunta bastante más concreta. ¿Pueden estas máquinas resolver trabajo real de forma segura, asequible y útil?
El objetivo sigue siendo una apuesta a largo plazo, no un resultado demostrado. La estrategia oficial se ha publicado en el Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón.













