La demoledora predicción de Sam Altman, CEO de OpenAI, sobre el futuro de la profesión de programador: «Gracias por traernos hasta aquí»

Publicado el: 5 de julio de 2026 a las 20:43
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Sam Altman, CEO de OpenAI, durante un retrato oficial tras sus declaraciones sobre el futuro de los programadores y la IA.

Una frase de Sam Altman, CEO de OpenAI, ha caído como una piedra en la comunidad tecnológica. El directivo escribió que sentía “mucha gratitud” hacia quienes crearon software complejo “carácter a carácter” y remató con un “gracias por habernos traído hasta aquí”.

No fue un anuncio oficial del fin de los programadores. Pero sonó a algo parecido para muchos desarrolladores, sobre todo en un momento en el que la inteligencia artificial ya escribe, revisa y corrige código con una soltura que hace pocos años parecía de ciencia ficción.

Un mensaje incómodo

El comentario de Altman se publicó el 17 de marzo de 2026 y pronto empezó a circular como una especie de despedida simbólica. TechCrunch recogió la reacción en redes, donde muchos usuarios interpretaron el mensaje como un homenaje bonito por fuera, pero bastante duro por dentro.

La clave está en la expresión “carácter a carácter”. Programar así significa construir un sistema escribiendo instrucciones línea a línea, probando errores y volviendo atrás muchas veces. Es como montar un mueble sin manual, con tornillos que cambian de sitio mientras trabajas.

La IA ya programa

OpenAI presentó Codex como un agente de ingeniería de software capaz de escribir funciones, responder preguntas sobre una base de código, corregir errores y proponer cambios para que una persona los revise. Un agente, en este contexto, es una IA que no solo responde, sino que ejecuta tareas con herramientas y cierta autonomía.

La propia OpenAI sostiene que Codex ya se usa dentro de la empresa mucho más allá de los equipos técnicos. Según su análisis reciente, empleados de áreas como legal, finanzas o selección de personal también lo usan para automatizar tareas, transformar datos o depurar procesos.

El oficio se mueve

Los datos apuntan a que la IA no es una moda pasajera entre desarrolladores. En la encuesta de Stack Overflow de 2025, el 84 por ciento de los encuestados afirmó que ya usa herramientas de IA en el desarrollo o planea hacerlo, y algo más de la mitad de los desarrolladores profesionales dijo usarlas a diario.

GitHub también detecta un cambio fuerte en la entrada de nuevos programadores. Su informe Octoverse de 2025 señala que más de 180 millones de desarrolladores construyen en la plataforma y que casi el 80 por ciento de los nuevos usuarios prueba GitHub Copilot durante su primera semana.

No todo es sustitución

Aun así, decir que la profesión ha muerto sería ir demasiado lejos. La Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos prevé que el empleo de desarrolladores de software, analistas de calidad y testers crezca un 15 por ciento entre 2024 y 2034, bastante más que la media del mercado laboral.

La diferencia está en qué parte del trabajo cambia primero. Escribir código repetitivo, generar pruebas básicas o preparar una pantalla sencilla puede ser cada vez más automático, pero decidir qué construir, por qué hacerlo y cómo evitar que todo falle sigue siendo una tarea humana. Ahí está el matiz importante.

El criterio pesa más

Anders Hejlsberg, creador de TypeScript y figura clave en Microsoft, lo resumió con una frase incómoda pero útil. Dijo que la IA es una “gran regurgitadora” de cosas que alguien ya ha hecho, con algo de extrapolación encima.

Traducido al día a día, la IA es muy buena copiando patrones conocidos y acelerando tareas que ya tienen muchas respuestas parecidas. Pero cuando el problema es nuevo, el negocio es raro o el sistema tiene años de remiendos, hace falta alguien que entienda las consecuencias. No basta con que compile.

Aprender a dirigir

Altman también ha descrito un futuro en el que la inteligencia artificial se venderá como una utilidad básica, parecida a la electricidad o el agua, medida por uso. En esa visión, el recurso escaso no sería solo saber escribir código, sino saber pedir, revisar y aplicar inteligencia artificial sin perder el control del resultado.

Por eso, el siguiente programador quizá no sea menos técnico, sino más responsable. Tendrá que leer código generado por máquinas, detectar errores sutiles, proteger datos, pensar en seguridad y explicar decisiones a personas que no viven pegadas a un editor de código.

Una era distinta

La frase de Sam Altman funciona porque toca una fibra sensible. Agradece una época en la que crear software exigía paciencia, memoria y muchas horas frente a una pantalla, pero también deja caer que esa forma de trabajar ya no será la única.

¿Desaparecerán los programadores? Por ahora, los datos dicen otra cosa. Lo que parece estar desapareciendo es la idea del programador como alguien que solo escribe líneas de código durante todo el día.

El mensaje principal se publicó en la cuenta oficial de Sam Altman en X.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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