Australia ha dado un nuevo giro a su plan de submarinos y ahora prevé recibir tres unidades de la clase Virginia ya en servicio en la Marina de Estados Unidos. Es decir, no serán una mezcla de submarinos nuevos y usados, sino tres submarinos de segunda mano, aunque de propulsión nuclear y con armamento convencional. La decisión fue anunciada tras una reunión de Richard Marles, Pete Hegseth y John Healey en Singapur, dentro del marco de AUKUS.
La palabra clave aquí no es solo «usados». Para Canberra, el asunto va de costes, mantenimiento y tiempo. ¿La otra cara de la moneda? Australia canceló hace años un gran contrato con Francia y ahora dependerá de submarinos estadounidenses que ya han navegado.
Qué cambia ahora
El plan oficial permite a Australia adquirir tres submarinos Virginia «en servicio» en lugar de combinar modelos nuevos y ya usados. La declaración conjunta sostiene que esta vía simplifica la cadena de suministro, las reparaciones y los requisitos de operación. En la práctica, eso significa menos versiones distintas que aprender a manejar y mantener.
Richard Marles defendió el cambio con una idea bastante sencilla. Según explicó en Singapur, pasar de los actuales submarinos Collins a los Virginia y después a los futuros SSN-AUKUS podía dejar a la Armada australiana gestionando demasiados tipos de submarinos a la vez. Por eso habló de «buscar la simplicidad» como una parte central de la decisión.
Conviene aclararlo desde el principio. Un submarino de propulsión nuclear no es lo mismo que un submarino con armas nucleares. AUKUS insiste en que Australia recibirá submarinos con armamento convencional y que el país no busca adquirir armas nucleares.
El contrato francés que quedó atrás
La historia empezó antes de AUKUS. En 2016, el Gobierno australiano eligió a la francesa DCNS, hoy Naval Group, como socio preferente para diseñar doce submarinos futuros que iban a construirse en el astillero de Adelaida. Aquel programa se presentó entonces como una pieza enorme y compleja para la defensa australiana.
Todo cambió en septiembre de 2021. Naval Group señaló después que Australia le notificó la terminación del programa Australian Future Submarine, y la empresa explicó que el cierre afectó a cientos de empleados en Francia y Australia. En 2022, el Gobierno australiano cerró el conflicto con un acuerdo de 555 millones de euros, unos 830 millones de dólares australianos, para poner fin al programa Attack.
Por qué quiere los Virginia
Los submarinos Virginia son buques de ataque de propulsión nuclear. Dicho de forma simple, usan un reactor para moverse durante largos periodos sin salir a superficie, algo muy útil para un país rodeado de océano y con intereses en el Indo-Pacífico. No es una compra de escaparate. Es una apuesta estratégica.
El plan AUKUS de 2023 ya decía que Estados Unidos vendería a Australia tres submarinos Virginia desde comienzos de la década de 2030, con opción a dos más si hiciera falta. También establecía visitas de submarinos estadounidenses y británicos, rotaciones desde 2027 y la construcción posterior del SSN-AUKUS, un diseño británico con tecnología estadounidense y australiana.
Ese calendario intenta evitar un hueco entre los viejos Collins y los futuros submarinos propios. Como cuando un móvil se queda sin batería antes de llegar a casa, Australia no quiere quedarse sin una capacidad clave justo en mitad del camino. Por eso los Virginia funcionan como puente, aunque ahora ese puente será completamente de segunda mano.
El coste del cambio
El dinero pesa mucho en esta decisión. La declaración de Singapur menciona inversiones australianas de hasta 8.000 millones de dólares australianos en HMAS Stirling, 3.900 millones para el nuevo astillero de submarinos en Australia Meridional y 12.000 millones para el recinto de defensa de Henderson. Son cifras grandes incluso para un presupuesto de defensa.
Marles dijo que comprar tres submarinos ya en servicio será más rentable en el precio de adquisición. También matizó que el ahorro no transforma el coste total del programa, porque AUKUS sigue siendo una inversión enorme a varias décadas. El Gobierno australiano sostiene que la futura flota de submarinos creará alrededor de 20.000 empleos directos durante los próximos 30 años.
Ese punto es importante. El cambio puede ahorrar dinero y simplificar entrenamientos, pero no borra las dudas sobre plazos, astilleros y dependencia de la producción naval estadounidense. En defensa, como en una obra interminable en casa, el presupuesto inicial rara vez cuenta toda la historia.
Qué viene después
El siguiente paso será preparar bases, personal y astilleros. La Fuerza Rotacional de Submarinos Oeste debe empezar a funcionar en 2027, con presencia estadounidense y británica en HMAS Stirling, cerca de Perth. Al mismo tiempo, Australia quiere levantar su futura capacidad industrial en Adelaida para construir los SSN-AUKUS de fabricación nacional.
Si el calendario se mantiene, los primeros Virginia llegarán a comienzos de la década de 2030 y el primer SSN-AUKUS construido en Australia lo hará a comienzos de la década de 2040. Queda mucho mar por delante.
La declaración conjunta oficial se ha publicado en el Ministerio de Defensa de Australia.












