Australia ha confirmado un giro importante en su plan de submarinos bajo el pacto AUKUS. En lugar de recibir una mezcla de submarinos nuevos y usados de Estados Unidos, comprará tres submarinos clase Virginia que ya están en servicio en la flota estadounidense.
El cambio no adelanta las entregas a antes de 2030. La fecha pública sigue situada en los primeros años de la década de 2030, como parte de un camino largo y caro para que Australia tenga submarinos de propulsión nuclear propios. La pregunta, claro, cae por su propio peso. ¿Por qué gastar tanto para empezar con barcos de segunda mano?
Qué ha cambiado
El plan autorizado por el Congreso de Estados Unidos en 2023 contemplaba tres submarinos clase Virginia para Australia, con dos ya en servicio y uno salido de la línea de producción. Ahora, la idea es más simple. Los tres serán submarinos ya usados por la Marina estadounidense.
Richard Marles, viceprimer ministro y ministro de Defensa de Australia, defendió el cambio durante la reunión de AUKUS en Singapur junto a Pete Hegseth y John Healey, responsables de Estados Unidos y Reino Unido. «La sencillez está en el corazón de por qué hemos seguido este camino», dijo Marles al explicar que operar tres submarinos del mismo tipo puede facilitar el entrenamiento, el mantenimiento y los costes.
Qué significa propulsión nuclear
Un submarino de propulsión nuclear no es lo mismo que un submarino con armas nucleares. La propulsión nuclear usa un reactor para generar energía y mover el barco durante mucho tiempo sin salir a la superficie. Australia insiste en que no planea adquirir armas nucleares.
La ventaja militar es clara. Estos submarinos pueden permanecer sumergidos durante meses, moverse a gran distancia y ser más difíciles de detectar. Para un país rodeado por océanos, esa autonomía pesa mucho. No es un detalle menor, es casi el punto central del acuerdo.
Por qué importa AUKUS
AUKUS nació en 2021 como una alianza de seguridad entre Australia, Estados Unidos y Reino Unido. Su primera gran meta fue ayudar a Australia a conseguir al menos ocho submarinos de propulsión nuclear, además de cooperar en tecnologías como inteligencia artificial, capacidades submarinas y sistemas avanzados de defensa.
En la práctica, el pacto no va solo de comprar barcos. También implica formar técnicos, preparar astilleros y crear una industria que pueda sostener esos submarinos durante décadas. El Gobierno australiano calcula que el programa generará unos 20.000 empleos directos en 30 años, con inversiones en Australia Meridional y Australia Occidental.
La sombra del contrato francés
El giro actual recuerda a una decisión que todavía pesa en la política exterior australiana. En septiembre de 2021, Canberra canceló el programa Attack con Naval Group, la empresa francesa que debía construir submarinos convencionales para Australia. La propia declaración oficial australiana reconoció entonces que el país ya no seguiría adelante con ese proyecto.
La ruptura acabó con una compensación de 555 millones de euros a Naval Group en 2022. El Gobierno de Anthony Albanese presentó aquel acuerdo como una forma de cerrar el asunto y reconstruir la relación con Francia. Aun así, el episodio dejó una imagen incómoda. Australia abandonó un contrato francés para perseguir submarinos nucleares y ahora empezará recibiendo unidades estadounidenses usadas.
El coste sigue abierto
Marles sostiene que comprar tres submarinos del mismo tipo será más rentable que mezclar modelos. Según explicó, el ahorro no cambia por completo el tamaño del programa, pero ayuda en una compra enorme que se extenderá durante décadas. Es como cambiar piezas de una misma marca en vez de mantener tres máquinas distintas en el garaje. Más fácil, y por lo general, más barato.
El reto sigue siendo el calendario. Australia espera recibir los Virginia desde los primeros años de la década de 2030 y construir sus propios SSN-AUKUS en Adelaida para entregarlos a partir de los primeros años de la década de 2040. Hasta entonces, dependerá de una transición delicada entre sus viejos submarinos Collins, los Virginia estadounidenses y el futuro diseño conjunto con Reino Unido.
El anuncio oficial se ha publicado en la Australian Submarine Agency y en el Ministerio de Defensa de Australia.











