Satélites revelan que China lleva 6 años construyendo en secreto una red de 80 plataformas nucleares, búnkeres, réplicas de aviones occidentales y nodos de mando ocultos en pleno desierto de Xinjiang

Publicado el: 11 de junio de 2026 a las 09:42
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Imagen satelital de una instalación militar vinculada a la red de plataformas nucleares que China construye en Xinjiang.

China está levantando una extensa red de infraestructura militar en el desierto de Xinjiang, cerca de silos nucleares que podrían albergar sus misiles de mayor alcance. Las imágenes satelitales revisadas por Reuters muestran más de 80 plataformas de lanzamiento, búnkeres y nodos de comunicaciones, según el material analizado para esta noticia.

La clave no está solo en los silos. Lo llamativo es todo lo que está creciendo a su alrededor, como si China estuviera construyendo un escudo para que su fuerza nuclear terrestre sobreviviera a un posible primer ataque. No prueba que haya una guerra cerca, pero sí enseña algo importante. Pekín quiere que su arsenal sea más difícil de neutralizar.

Un escudo en el desierto

En defensa nuclear, la palabra central es disuasión. Dicho fácil, significa convencer al rival de que atacar primero saldría demasiado caro, porque siempre quedaría capacidad para responder.

Esa respuesta se conoce como segundo golpe. Es la idea de guardar una parte del arsenal a salvo, incluso si el enemigo lanza un ataque sorpresa. Frío, sí. Pero esa lógica ha marcado la estrategia nuclear desde la Guerra Fría.

El Departamento de Defensa de Estados Unidos estima que China superó las 600 ojivas nucleares operativas en 2024 y podría pasar de las 1.000 en 2030. El mismo informe señala que Pekín sigue ampliando y diversificando sus fuerzas nucleares, incluidos campos de silos de combustible sólido.

Los octógonos de Xinjiang

El centro de la nueva red parece estar en dos instalaciones con forma octogonal construidas en los últimos seis años en el este de Xinjiang. Están al suroeste del campo de silos de Hami, una a unos 140 kilómetros y otra a unos 230 kilómetros.

Las imágenes muestran alojamientos, zonas para vehículos militares grandes, áreas de almacenamiento reforzadas, aeródromos y enlaces ferroviarios. No es una base perdida en mitad de la nada. Es un sistema con caminos, logística y capacidad para mover piezas pesadas.

Una tercera instalación octogonal, al sur de Lop Nur, parece menos desarrollada. Analistas de Vantor, una empresa de imágenes satelitales comerciales, la describen más bien como un campo de tiro, con impactos visibles, edificios dañados y réplicas de aviones occidentales.

Caminos, fibra y mando

Desde cada octógono salen caminos de tierra y conductos hacia plataformas de hormigón repartidas entre rocas y cauces secos. Algunas podrían servir para defensas aéreas o equipos de guerra electrónica, que son sistemas pensados para interferir radares, señales y comunicaciones enemigas.

Hans Kristensen, director del Proyecto de Información Nuclear de la Federación de Científicos Americanos, apuntó que esos conductos podrían contener fibra óptica. En la práctica, eso significa comunicaciones más seguras y rápidas, algo básico cuando cada minuto cuenta.

Tong Zhao, investigador del Carnegie Endowment for International Peace, vinculó las estructuras con el mando, el control y las comunicaciones. Es decir, el sistema nervioso de una fuerza militar. Sin eso, un misil es solo una pieza cara en el desierto.

Misiles móviles

Las plataformas más grandes podrían emplearse para lanzadores móviles de misiles balísticos intercontinentales. Un misil de este tipo es un arma de largo alcance diseñada para cruzar continentes y alcanzar objetivos a miles de kilómetros.

La movilidad importa mucho. Un silo fijo puede vigilarse durante años, como una dirección marcada en un mapa. Un lanzador sobre ruedas, en cambio, puede moverse, esconderse y reaparecer, lo que complica cualquier intento de destruirlo antes de que sea usado.

El campo de Hami ya había llamado la atención en 2021, cuando Matt Korda y Hans Kristensen, de la Federación de Científicos Americanos, señalaron que allí se estaba construyendo un segundo gran campo de silos. Entonces estimaron que el complejo podía cubrir unos 800 kilómetros cuadrados y llegar a incluir alrededor de 110 silos.

China y la carrera nuclear

China sostiene oficialmente que no será la primera en usar armas nucleares. Su Ministerio de Exteriores recordó en 2024 que Pekín mantiene esa política desde su primera prueba atómica de 1964 y que sus armas nucleares tienen un propósito defensivo.

Pero los analistas occidentales ven una tensión evidente entre esa declaración y el ritmo de la construcción. El problema no es solo cuántas armas hay, sino cómo se protegen, cómo se comunican y cuánto tarda el mando en ordenar una respuesta.

La revista Bulletin of the Atomic Scientists advierte que las estimaciones sobre el arsenal chino dependen de muchas incógnitas, como cuántos silos se cargarán realmente y cuántas ojivas llevará cada misil. También subraya la falta de transparencia pública sobre el tamaño real del arsenal chino.

Por qué importa

El informe más reciente del Pentágono añade otra pieza. China ha mejorado su alerta temprana con satélites Huoyan-1, capaces, según esa evaluación, de detectar un misil intercontinental entrante en unos 90 segundos y enviar una alerta al mando en tres o cuatro minutos.

Eso reduce los tiempos de decisión. Y cuando los tiempos se encogen, los errores pesan más. Una señal mal interpretada, una avería o una lectura apresurada pueden aumentar el riesgo en una crisis.

Por eso esta red en Xinjiang importa más allá del desierto. Habla de una China que quiere un arsenal más resistente, más conectado y más difícil de inutilizar. Al final del día, no se trata solo de construir plataformas de hormigón, sino de cambiar el equilibrio nuclear frente a Estados Unidos y, de rebote, frente a Rusia.

El trabajo principal se ha publicado en Reuters.


Techy44

Redacción Techy44 by Okdiario. Grupo de periodistas dedicados a divulgar noticias sobre tecnología, ciberseguridad, informatica, inteligencia artificial y juegos.

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