Melilla rescata 78 baterías del Nissan LEAF que iban directas al vertedero para convertirlas en un escudo energético capaz de generar electricidad para 90.000 habitantes

Publicado el: 19 de junio de 2026 a las 15:39
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Sistema de almacenamiento eléctrico en Melilla formado por baterías reutilizadas del Nissan LEAF para evitar apagones

Una batería de coche eléctrico puede dejar de ser útil para circular y, aun así, seguir teniendo mucha vida por delante. Eso es justo lo que ocurre en Melilla, donde Nissan, Enel y Endesa han convertido baterías retiradas del Nissan LEAF en un gran sistema de respaldo eléctrico para una ciudad de casi 90.000 habitantes.

La instalación funciona como un Power Bank gigante. No está pensada para alimentar la ciudad durante horas, sino para dar un margen crucial si la central se desconecta, evitar un apagón brusco y ganar tiempo para reiniciar el suministro. Pocos minutos, en una red aislada, pueden marcar mucho.

Un Power Bank para Melilla

El proyecto se llama Second Life y está instalado en la central térmica de Endesa en Melilla. En total combina 78 baterías procedentes de vehículos eléctricos Nissan, con 48 unidades usadas y 30 nuevas empleadas para comparar su rendimiento.

La capacidad del sistema es de cuatro megavatios de potencia y hasta 1,7 megavatios hora de energía almacenada. Dicho de forma sencilla, puede inyectar electricidad en la red durante unos 15 minutos si la central queda desconectada.

Ese cuarto de hora no es un detalle menor. En una casa, un corte puede ser una molestia. En una ciudad aislada de la red nacional, como Melilla, puede afectar a comercios, semáforos, hospitales, comunicaciones y servicios básicos.

Qué es una batería de segunda vida

Una batería de segunda vida es una batería que ya no rinde lo suficiente para un coche, pero que todavía puede almacenar energía de forma útil. En un vehículo eléctrico, el peso, la autonomía y la potencia importan mucho. En una instalación fija, esas exigencias cambian.

Por eso, una batería retirada del Nissan LEAF puede pasar de mover un coche a sostener una red eléctrica. Se queda quieta, conectada a otros módulos, y actúa como reserva cuando el sistema lo necesita.

Enel explica que estas baterías se montan en un gran sistema estacionario sin desmontar cada pack hasta el nivel de sus celdas internas. En la práctica, eso simplifica el proceso y puede hacerlo más seguro y barato.

Por qué Melilla lo necesita

Melilla tiene una situación eléctrica especial. Nissan recuerda que la ciudad está aislada de la red nacional y depende de una central térmica local operada por una filial de Enel. Si esa fuente falla, la ciudad entera puede quedarse sin suministro.

Ahí entra el sistema de baterías. No sustituye a la central, pero puede cubrir el salto entre el fallo y la recuperación del servicio. Es como llevar una batería externa en la mochila, solo que aquí la mochila es una ciudad entera.

Endesa ya había planteado este almacenamiento como una forma de dar más apoyo y seguridad al suministro de Melilla. La compañía explicó que la solución podía garantizar energía durante 15 minutos, o más si la demanda era menor.

Nissan, Enel y Loccioni

El proyecto fue desarrollado por Enel en colaboración con Nissan, que aportó las baterías, y con Loccioni, especialista en integración de sistemas de medición y control. Esa parte técnica importa porque no basta con apilar baterías. Hay que hacer que trabajen juntas sin poner en riesgo la red.

Soufiane El Khomri, director de Servicios Energéticos de Nissan AMIEO, resumió la idea con una frase clara. «Nuestra colaboración con Enel nos permitió crear un modelo para la segunda vida de una batería», señaló en una publicación de Nissan.

Enel también presenta Second Life como una iniciativa de economía circular. El concepto es sencillo. En lugar de fabricar siempre desde cero y tirar lo usado demasiado pronto, se intenta alargar la vida de los materiales valiosos.

La estrategia 4R

Nissan lleva años trabajando esta vía junto a Sumitomo Corporation mediante 4R Energy Corporation. La empresa nació para reutilizar, refabricar, revender y reciclar baterías de vehículos eléctricos.

Sumitomo explicó en 2018 que la planta de Namie, en Japón, se centraría en la reutilización y el reciclaje de baterías de ion litio procedentes de coches eléctricos. También señaló que esas baterías podrían utilizarse en sistemas de almacenamiento a gran escala y en carretillas eléctricas.

La clave está en exprimir mejor materiales caros y difíciles de conseguir. Si una batería puede servir unos años más antes de reciclarse, se reduce la presión sobre la fabricación de nuevas unidades y se aprovecha mejor lo que ya existe.

Menos residuos, más respaldo

El caso de Melilla muestra una salida práctica para un problema que crecerá con el coche eléctrico. A medida que aumente el número de vehículos, también llegarán más baterías al final de su primera vida útil. Tirarlas demasiado pronto sería un desperdicio.

Nissan sostiene que las baterías recuperadas pueden tener una vida adicional estimada de 10 a 15 años en algunos usos estacionarios. No siempre será así, porque depende del estado de cada pack, pero abre una puerta interesante para redes, edificios, escuelas o instalaciones aisladas.

Al final del día, Second Life no convierte baterías viejas en una solución mágica. Las convierte en una pieza útil dentro de una red más resistente. Y eso, cuando se apaga la luz, se entiende enseguida.

El comunicado oficial del proyecto Second Life se ha publicado en Enel.


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