Argentina podría encargar sus próximos submarinos a un socio inesperado, y la pista es una alianza que se está consolidando lejos de los focos

Publicado el: 19 de junio de 2026 a las 18:44
Síguenos
Submarino Scorpène navegando en superficie, modelo que Argentina estudia adquirir con posible construcción en Brasil.

Argentina lleva años intentando reconstruir una capacidad que se le apagó bajo el agua. Ahora, el plan para comprar tres submarinos Scorpène a Francia podría tener un giro poco habitual en defensa naval, porque la construcción podría hacerse en Brasil.

¿Por qué no fabricarlos más cerca? La respuesta está en Itaguaí, en Río de Janeiro, donde Brasil ya montó un polo submarino con tecnología francesa. El acuerdo aún no está cerrado, pero la opción apunta a una alianza Argentina Brasil más fuerte y a un papel regional mayor para la industria brasileña de defensa.

Tres submarinos Scorpène

Los Scorpène son submarinos convencionales, es decir, no usan propulsión nuclear. Funcionan con sistemas eléctricos y diésel, y están pensados para patrullar, recoger información y actuar contra buques o submarinos enemigos sin llamar demasiado la atención. En lenguaje llano, son como una herramienta silenciosa para vigilar el mar desde abajo.

Argentina busca tres unidades para volver a tener submarinos operativos. La necesidad es clara desde la pérdida del ARA San Juan en noviembre de 2017, que dejó una herida enorme en la Armada Argentina y aceleró el debate sobre cómo reconstruir la fuerza submarina. Hoy, el ARA Salta queda limitado al entrenamiento, una imagen bastante gráfica de la situación.

La primera señal formal llegó con una carta de intención para adquirir submarinos Scorpène, confirmada en 2024. Pero una carta de intención no es un contrato cerrado. Sirve para abrir una negociación seria, no para garantizar que el barco llegue al puerto.

Por qué entra Brasil

Brasil aparece en la ecuación por una razón muy práctica. Ya construye submarinos derivados del Scorpène en el Complejo Naval de Itaguaí, dentro del programa ProSub, una iniciativa lanzada con Francia para desarrollar capacidad industrial y técnica propia. La Marinha de Brasil ha incorporado Riachuelo, Humaitá y Tonelero, y botó el Almirante Karam en 2025.

El astillero lo opera Itaguaí Construções Navais, donde Naval Group tiene una participación del cuarenta y un por ciento. En la práctica, eso convierte a Itaguaí en algo más que un taller. Es una escuela industrial, con soldadores, técnicos, ingenieros y proveedores que ya conocen el tipo de submarino que Argentina quiere.

José Múcio Monteiro, ministro de Defensa de Brasil, resumió la idea con una frase sencilla, «el submarino que comprará en Francia se hará aquí». También habló de empleo, impuestos y desarrollo tecnológico. No suena menor, porque en defensa los contratos largos suelen mantener vivas cadenas industriales enteras.

Francia, Alemania y dinero

Francia parte con ventaja porque Naval Group es la empresa detrás del Scorpène y porque Brasil ya trabaja con esa tecnología. Pero Alemania no ha desaparecido del tablero. ThyssenKrupp Marine Systems ofrece el HDW Class 209NG, un submarino convencional moderno que la compañía presenta como flexible, silencioso y pensado para varias misiones.

El problema, como tantas veces, es el dinero. La negociación depende de créditos, garantías y de un calendario que no castigue demasiado las cuentas argentinas. En este tipo de compras, el submarino es solo una parte del paquete. También cuentan las armas, los repuestos, el entrenamiento y el mantenimiento.

También hay una cuestión de tiempos. Construir un submarino no se parece a comprar camiones. Exige años de diseño final, pruebas en puerto, pruebas en el mar y formación de tripulaciones, y cualquier cambio en la financiación puede mover todo el calendario.

Una alianza en movimiento

Para Argentina, el premio no sería solo tener tres buques nuevos. También recuperaría entrenamiento real, presencia bajo el agua y una herramienta para vigilar el Atlántico Sur. Dicho sin dramatizar, un país con costa larga y poca capacidad submarina está mirando una parte importante del tablero desde la superficie.

Para Brasil, la operación abriría una puerta distinta. Dejaría de ser cliente de una tecnología francesa para convertirse, en parte, en plataforma regional de producción. Eso explica por qué Itaguaí es el nombre que se repite en las conversaciones.

El contexto político también pesa. El Ministerio de Defensa argentino está ahora bajo Carlos Alberto Presti, designado desde el 10 de diciembre de 2025, y tendrá que equilibrar prioridades militares, presupuesto y relaciones exteriores. Ahí está la parte menos vistosa, pero decisiva.

Lo que falta por cerrar

Todavía no hay contrato final público, y eso obliga a leer la noticia con cuidado. Quedan por definir financiación, reparto industrial, especificaciones técnicas, armas, entrenamiento y mantenimiento. Son detalles de cocina, sí, pero sin cocina no hay plato.

Si el acuerdo avanza, la alianza entre Argentina y Brasil ganaría una pieza visible en el mar. También enviaría un mensaje a la región, la modernización militar puede venir de Europa, pero parte del trabajo puede quedarse en Sudamérica.

La información oficial sobre los últimos hitos del programa brasileño ProSub se ha publicado en la Agência Marinha de Notícias.


Techy44

Redacción Techy44 by Okdiario. Grupo de periodistas dedicados a divulgar noticias sobre tecnología, ciberseguridad, informatica, inteligencia artificial y juegos.

Deja un comentario