Sudamérica ya tiene a su primera piloto de F-16 en una fuerza aérea, y el contexto lo vuelve más serio porque llega en un momento de modernización y señal política

Publicado el: 13 de junio de 2026 a las 12:36
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Francisca Caces en la cabina de un caza F-16 Fighting Falcon de la Fuerza Aérea de Chile tras completar su formación operativa.

La teniente Francisca Caces acaba de entrar en la historia de la aviación militar chilena. El 25 de mayo de 2026 se graduó como piloto operativa del sistema F-16 MLU Fighting Falcon y se convirtió en la primera mujer de la Fuerza Aérea de Chile en completar esta habilitación.

No es una medalla simbólica ni una foto para la galería. Pilotar un F-16 implica manejar un avión supersónico, procesar información táctica en segundos y trabajar con sensores y sistemas de armas mientras todo ocurre a enorme velocidad. Ahí está la clave del hito.

Una graduación histórica

La ceremonia se realizó en el hangar del Grupo de Aviación Número 8, dentro de la Quinta Brigada Aérea, en la Base Aérea Cerro Moreno. La instancia cerró el Curso de Vuelo de F-16, una formación que permite a los oficiales entrar en la primera línea operacional de la FACh.

El acto fue presidido por el comandante en jefe de la Fuerza Aérea de Chile, general del aire Hugo Rodríguez González. También asistieron el general de aviación Máximo Venegas Raggio y el general de brigada aérea Eduardo Cuadra Wells, junto a personal militar, civil, invitados y familiares.

La información fue publicada por Bárbara Ferrada, desde la Quinta Brigada Aérea, en el sitio oficial de la Fuerza Aérea de Chile. En la práctica, eso sitúa el logro dentro de la propia historia institucional de la FACh, no como un hecho aislado.

Qué exige un F-16

El F-16 Fighting Falcon es un caza multirol. Dicho fácil, puede servir para combate aire-aire y también para misiones contra objetivos en tierra, siempre con una enorme carga de tecnología a bordo.

La versión MLU responde a una modernización de media vida. Es una forma de actualizar una aeronave para mantenerla útil, segura y compatible con nuevas misiones, algo parecido a renovar el cerebro electrónico de un coche de carreras sin cambiar todo el vehículo.

El comandante de grupo Gastón Cerda lo resumió durante la ceremonia. Volar un F-16 no consiste solo en mover una palanca, porque el piloto debe gestionar al mismo tiempo la aeronave, los sensores, las armas y el entorno táctico.

Quince meses de entrenamiento

El curso completado por Caces y sus compañeros duró quince meses. Según Cerda, fue un proceso de entrenamiento intenso, con estudio, disciplina, sacrificio y aprendizaje constante.

La formación incluyó una fase teórica sobre los sistemas del avión, después una transición al vuelo operativo y, finalmente, etapas avanzadas de combate aire-aire y aire-superficie. Suena técnico, pero la idea es sencilla. Primero se aprende cómo funciona la máquina, luego cómo volarla y, al final, cómo usarla en escenarios reales de alta exigencia.

También hay una parte física que no se ve desde fuera. La FACh señaló que los pilotos pueden ser sometidos a fuerzas de hasta nueve veces la gravedad, una presión enorme sobre el cuerpo. No basta con tener buena vista y reflejos. Hay que estar preparado mental y físicamente.

De Pillán a Super Tucano

La carrera de Francisca Caces dentro de la Fuerza Aérea comenzó en 2015, cuando ingresó en la Escuela de Aviación como parte de la Bandada Tauro. En 2019 egresó y realizó su instrucción aérea inicial en el T-35 Pillán, un avión usado para formar pilotos.

Ese mismo año fue destinada a la Tercera Brigada Aérea, en Puerto Montt, donde realizó el Curso de Habilitación de Vuelo por Instrumento. Esto significa aprender a volar siguiendo instrumentos cuando la visibilidad o las condiciones no permiten depender solo de lo que se ve por la cabina.

En 2020 llegó al Grupo de Aviación Número 1, en Iquique. Allí hizo el Curso Táctico de Combate, recibió su piocha roja y se desempeñó como piloto operacional del A-29 Super Tucano, aeronave en la que también logró habilitarse como líder.

Por qué importa este hito

El logro de Caces importa porque rompe una barrera concreta dentro de una especialidad muy exigente. No se trata solo de «ser la primera», sino de haber cumplido todos los requisitos para operar uno de los sistemas de combate más complejos de la FACh.

Hugo Rodríguez González subrayó que son muy pocas las mujeres en el mundo que han alcanzado esta capacidad. Su comentario no convierte el caso en una excepción decorativa, sino en una señal de lo difícil que sigue siendo llegar a este nivel en la aviación de combate supersónica.

¿Cambia algo de un día para otro? Probablemente no. Pero estos hitos suelen funcionar como una pista abierta para quienes vienen detrás, igual que una puerta que ya no vuelve a cerrarse del todo.

Lo que viene ahora

Tras completar su formación en el Grupo de Aviación Número 8 durante 2025 y 2026, Caces queda integrada al material de vuelo F-16. Eso la sitúa dentro de la primera línea operacional de la Fuerza Aérea de Chile, con las responsabilidades que eso implica.

La historia también deja una lectura más amplia. La aviación militar moderna exige tecnología, resistencia, criterio y trabajo en equipo, y la trayectoria de Caces muestra que ese camino se construye por etapas, no con un salto repentino.

La nota oficial se ha publicado en la Fuerza Aérea de Chile.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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