Turquía presenta el turbofan Güçhan de 42.000 libras de empuje y dice que roza al F-35, un paso que busca independencia tecnológica y rompe un techo europeo en motores

Publicado el: 31 de mayo de 2026 a las 20:46
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Motor turbofán Güçhan de Turquía junto al caza KAAN de quinta generación desarrollado por Turkish Aerospace.

Turquía ha presentado en Estambul un nuevo motor turbofán militar llamado Güçhan, con un empuje declarado de 42.000 libras y seis unidades ya fabricadas. El anuncio lo hizo el Ministerio de Defensa Nacional turco durante SAHA 2026, una feria clave para la industria militar del país. Sobre el papel, esa cifra lo coloca muy cerca del F135 que impulsa al F-35 estadounidense.

Pero hay que leerlo con calma. Un motor mostrado en una feria no es todavía un motor listo para entrar en servicio, volar cientos de horas y aguantar años de uso militar. Aun así, el mensaje de Ankara es claro y bastante directo: quiere que sus futuros cazas dependan mucho menos de licencias, permisos y proveedores extranjeros.

Un motor para cazas

Un turbofán es, dicho rápido, un motor que aspira aire, lo comprime, lo mezcla con combustible y lo expulsa a gran velocidad para empujar el avión. En un caza moderno, ese empuje no solo sirve para ir rápido. También alimenta maniobras duras, vuelos a gran altura y sistemas eléctricos cada vez más exigentes.

El Güçhan se ha presentado como un motor de baja derivación, una idea algo técnica pero fácil de imaginar. Significa que una parte importante del aire pasa por la zona más caliente del motor para generar un chorro muy potente, algo típico en aviones de combate más que en aviones comerciales. También se ha informado de un diámetro cercano a 1,18 metros, una medida compacta para un motor de esta clase.

KAAN y el cuello de botella

El gran escaparate de esta tecnología es el KAAN, el caza de quinta generación que desarrolla Turkish Aerospace para sustituir poco a poco a los F-16 turcos. La propia compañía señala que el avión hizo su primer vuelo el 21 de febrero de 2024, durante 13 minutos, y que completó un segundo vuelo de prueba el 6 de mayo de ese mismo año. Es un avance real, pero todavía en fase de desarrollo.

Hoy el KAAN sigue ligado a motores de origen estadounidense. Turkish Aerospace indica una configuración de dos motores con 29.000 libras de empuje cada uno, una cifra que coincide con la clase del F110 de GE Aerospace. Ahí está el problema práctico para Ankara: sin un motor propio maduro, el avión puede volar en pruebas, pero su producción y exportación quedan más expuestas a decisiones políticas de fuera.

La huella del F-35

La historia reciente pesa mucho. En 2019, Estados Unidos inició la retirada de Turquía del programa F-35 después de que Ankara comprara el sistema ruso S-400. El Departamento de Defensa estadounidense dijo entonces que Turquía no podía tener a la vez el sistema ruso y el caza de quinta generación.

Por eso el Güçhan no es solo una pieza de ingeniería. Es también una respuesta industrial a una lección dura. Sin motor propio, un caza nacional puede acabar como un móvil sin cargador: bonito, caro y limitado justo cuando más lo necesitas.

La prueba real

Fabricar un motor de 42.000 libras es una de las tareas más difíciles de la aviación militar. Las temperaturas dentro de la turbina son extremas, las piezas giran a velocidades enormes y cualquier fallo pequeño puede convertirse en un problema grande. TEI, la empresa turca de motores aeronáuticos, ya explica en su programa TF35000 que estas tecnologías exigen superaleaciones, recubrimientos avanzados y sistemas de refrigeración muy precisos.

El Ministerio de Defensa turco asegura que las partes críticas del Güçhan se han producido en su propio Centro de I+D. También se ha comunicado que hay seis motores fabricados y que las pruebas de calibración y cualificación están previstas para 2026. Eso suena ambicioso, pero la parte decisiva empieza ahora, porque un banco de pruebas no perdona el humo publicitario.

No es un F-35 turco

Comparar el Güçhan con el motor del F-35 ayuda a entender el tamaño del salto, pero no demuestra que Turquía tenga ya una capacidad equivalente. Pratt & Whitney describe el F135 como un motor con más de 40.000 libras de empuje, gestión térmica avanzada y controles integrados muy sofisticados. El Güçhan entra en esa zona por empuje declarado, pero aún faltan datos públicos sobre fiabilidad, consumo, vida útil, mantenimiento y comportamiento en vuelo.

La conclusión más prudente es que Turquía ha enseñado un prototipo físico muy relevante para su industria de defensa. Si supera las pruebas y llega a integrarse en un avión, el país ganará margen para fabricar y vender cazas con menos dependencia exterior. Si no, seguirá siendo una demostración importante, pero no el final del camino.

El anuncio oficial se ha publicado en el Ministerio de Defensa Nacional de Turquía.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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