La historia de los hermanos Knoll y el nacimiento de Photoshop muestra cómo una herramienta de laboratorio terminó redefiniendo la cultura visual y el poder de la edición

Publicado el: 26 de mayo de 2026 a las 09:42
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Primeras versiones de Photoshop en un Macintosh clásico junto a la caja original del programa de Adobe.

Thomas Knoll no empezó con un plan para cambiar la fotografía digital. En 1987, era estudiante de doctorado en visión artificial en la Universidad de Michigan y tenía un problema bastante concreto. Su Macintosh solo podía mostrar imágenes en blanco y negro, así que escribió una pequeña herramienta para simular tonos de gris en la pantalla. La llamó «Display».

Ese apaño, casi de andar por casa, terminó convirtiéndose en Photoshop. Adobe lanzó la primera versión el 19 de febrero de 1990, y desde entonces el programa ha marcado la edición de imágenes, el diseño, la publicidad, el cine y la fotografía digital. A veces, una revolución empieza así, intentando que una pantalla muestre mejor una imagen.

Un Mac sin grises

Para entender la historia hay que bajar al nivel de los píxeles. Un píxel es cada puntito que forma una imagen en una pantalla, como las piezas pequeñas de un mosaico. Si el ordenador solo muestra blanco o negro, las sombras desaparecen y muchas formas se vuelven más difíciles de analizar.

Knoll trabajaba en visión artificial, un campo que intenta que los ordenadores entiendan imágenes. En la práctica, eso significa enseñar a una máquina a reconocer bordes, formas y objetos. Su programa «Display» usaba pequeños patrones para engañar al ojo y crear la sensación de grises, aunque la pantalla no los mostrara de verdad.

John vio otra cosa

La historia cambió cuando John Knoll, hermano de Thomas, vio aquella utilidad. John trabajaba en Industrial Light and Magic, la compañía de efectos visuales vinculada a algunas de las películas más influyentes de Hollywood. Allí ya se estaban explorando procesos digitales para escanear fotogramas, modificarlos y devolverlos a película.

John entendió rápido el potencial. Si una imagen podía convertirse en números, esos números podían tocarse, corregirse y volver a transformarse en imagen. Su lectura era sencilla, pero potente. «Ese era el futuro de los efectos especiales en el cine», recordó Thomas Knoll en la entrevista de Adobe.

De varias herramientas a una sola

Al principio no había un gran producto, sino una colección de pequeñas herramientas. Thomas se las pasó a John para que pudiera usarlas en su trabajo, pero el sistema era incómodo. Cambiar de una utilidad a otra cortaba el ritmo, como tener que abrir una app distinta para cada ajuste de una foto.

John le pidió que lo juntara todo en una sola aplicación. Esa petición práctica fue clave, porque creó la idea de un espacio de trabajo integrado. Hoy parece normal tener selección, ajustes, filtros y retoque dentro de un mismo programa, pero en aquel momento era una forma muy directa de ahorrar tiempo.

El cuarto oscuro entró en el código

Otro problema apareció con los monitores. Algunas pantallas mostraban la imagen más clara o más oscura por sus ajustes de gamma, una palabra técnica para hablar de cómo una pantalla reparte el brillo. Si el mismo archivo se veía distinto en cada equipo, editar bien era casi imposible.

Thomas conectó ese problema con su experiencia como fotógrafo aficionado. De niño había aprendido a revelar fotos en un cuarto oscuro, usando papel, química y controles de ampliadora para cambiar el brillo y el contraste. De ahí nació «Niveles», una de las primeras herramientas importantes de corrección de imagen de Photoshop. Era química fotográfica convertida en control digital.

Adobe abrió la puerta

Los hermanos Knoll no encontraron apoyo a la primera. Algunas empresas rechazaron el proyecto porque ya trabajaban en ideas parecidas, y otras porque la edición de imágenes no encajaba con su catálogo. Hasta ahí, nada raro. Muchas ideas prometedoras suenan raras antes de encontrar su sitio.

La demostración en Adobe fue distinta. Según Thomas Knoll, el equipo de la compañía entendió el potencial del programa y vio que encajaba bien con su línea de productos. El Museo de Historia de la Computación resume esa etapa señalando que Adobe obtuvo la licencia de distribución y que la versión 1.0 empezó a llegar al mercado a comienzos de 1990.

El mundo llegó después

Photoshop no nació rodeado de cámaras digitales ni impresoras fotográficas domésticas. De hecho, sus primeras versiones estaban más pensadas para editoriales, artistas gráficos y entornos profesionales. Para obtener una fotografía de calidad había que recurrir a procesos caros de imprenta, algo muy lejos de imprimir una imagen en casa.

Luego llegó la web pública, y las páginas necesitaban imágenes pequeñas, comprimidas y limpias. Después aparecieron impresoras de inyección de tinta más accesibles y cámaras digitales de consumo. Knoll lo resumió con una idea muy clara. La fotografía digital, en gran medida, necesitaba una forma ya preparada de procesar e imprimir imágenes.

Un código que ya es historia

El Museo de Historia de la Computación conserva parte de esa historia desde dentro. En 2013 publicó, con permiso de Adobe, el código fuente de Photoshop 1.0.1 para uso no comercial. El paquete incluía 179 archivos y unas 128.000 líneas de código, en su mayoría escritas en Pascal.

Ese detalle importa porque muestra el tamaño real de la primera versión. No era una maquinaria gigantesca escrita por cientos de personas, sino un programa muy compacto que creció a partir de necesidades concretas. Thomas trabajaba en la base de la aplicación y John aportó muchos complementos de procesamiento de imagen. Poco glamour, mucha utilidad.

El relato principal ha sido publicado en el blog oficial de Adobe.


Techy44

Redacción Techy44 by Okdiario. Grupo de periodistas dedicados a divulgar noticias sobre tecnología, ciberseguridad, informatica, inteligencia artificial y juegos.

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