España encadena tropiezos en sus nuevos cazas mientras Reino Unido, Italia y Japón empujan la sexta generación, y el reloj empieza a separar a quienes diseñan del resto que compra

Publicado el: 21 de mayo de 2026 a las 15:32
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Cazas F-18 españoles en una base aérea mientras España espera el desarrollo del FCAS europeo.

¿Qué pasa cuando el relevo de tus cazas aún no está listo y el plan intermedio se cae de la lista? España empieza a moverse en ese terreno incómodo. Un portavoz de Defensa confirmó que el Gobierno ya no contempla comprar el F-35 estadounidense y que sus opciones pasan por el Eurofighter y el FCAS, el futuro sistema aéreo europeo.

La decisión busca reforzar la industria europea y proteger programas en los que participan empresas como Indra y Airbus. Pero deja una pregunta difícil de esquivar. El F-18, que entró oficialmente en servicio en España en 1986, puede acabar tirando del carro mucho más tiempo del previsto.

El salto al futuro

Un caza de sexta generación no es solo un avión más moderno. La idea es que funcione como una pieza central conectada a drones, sensores, satélites y una «nube de combate», una red digital para compartir datos casi al momento. Airbus describe el FCAS como un «sistema de sistemas» pensado para llegar a plena capacidad hacia 2040.

En la práctica, eso significa que el piloto no volaría solo. Tendría máquinas no tripuladas alrededor, datos entrando desde muchos puntos y ayuda digital para decidir más rápido. Suena bien sobre el papel, pero construirlo exige dinero, tiempo y mucho acuerdo político.

GCAP toma ventaja

Mientras el FCAS se enreda, Reino Unido, Italia y Japón avanzan con el Programa Global de Aviación de Combate, conocido como GCAP. El Gobierno británico señaló que el acuerdo entre los tres países fija una base para entregar un caza de nueva generación en 2035. Cinco años pueden parecer poco, pero en defensa aérea son media vida.

Italia ya ha puesto cifras sobre la mesa. Documentos de la Cámara italiana elevan el coste previsto de las primeras fases hasta 18.600 millones de euros, y Reuters informó de la aprobación parlamentaria de 8.770 millones para la parte inicial del programa. Barato no es. Pero, al menos, el calendario parece más claro.

El FCAS se atasca

El FCAS no está cancelado, pero atraviesa una fase delicada. Emmanuel Macron negó en abril de 2026 que el proyecto estuviera muerto con un «no, para nada», aunque el propio reporte señalaba que los planes siguen tensionados por la disputa entre Dassault Aviation y Airbus, que representa a Alemania y España en parte del programa.

Michael Schöllhorn, director de Airbus Defence and Space, fue más directo al defender que Airbus no entró para ser un «proveedor subordinado» en un programa liderado desde Francia. También planteó que, si no hay equilibrio industrial, el caza tripulado podría separarse del resto del FCAS. Es decir, salvar la red y los drones, aunque el avión común quede en el aire.

Los F-18 aguantan

Ahí aparece el viejo conocido. El Gobierno ha reconocido en una respuesta al Congreso que extender la vida del F-18 hasta 2035 o 2040 obliga a adaptar el sistema de sostenimiento. También advierte de que el mantenimiento será más lento y que las tareas serán «más costosas y complejas».

No es solo cuestión de cambiar piezas como quien arregla un coche antiguo en el taller del barrio. La aviónica, que es el conjunto de sistemas electrónicos del avión, envejece y necesita bancos de prueba compatibles. Si esos equipos se quedan obsoletos, mantener la flota lista cuesta más y lleva más tiempo.

El coste del plan B

España ya venía comprando margen. En julio de 2023, el Consejo de Ministros autorizó 28 millones de euros para repuestos estándar y otros 19 millones para componentes y accesorios de los F-18, con el objetivo de mantenerlos operativos hasta 2035. Después, la agencia estadounidense DSCA aprobó una posible venta a España de ventiladores de motor F-404 y equipos relacionados por un coste máximo estimado de 200 millones de dólares.

La paradoja es evidente. España descarta el F-35 para no depender tanto de EE. UU. y para priorizar la industria europea. Pero, al mismo tiempo, necesita suministros estadounidenses para que aviones diseñados en otra época sigan volando con seguridad.

La paradoja española

El Eurofighter ayuda a cubrir parte del hueco. El programa Halcón añadirá 45 cazas a la flota española, elevará el total hasta 115 aparatos y prevé entregas entre 2026 y 2030 para sustituir parte de los F-18 del Ejército del Aire y del Espacio.

Pero el Eurofighter no resuelve por sí solo el salto tecnológico que España esperaba cubrir con el FCAS, ni ofrece la misma función de puente que habría dado el F-35. Al final del día, la apuesta española es una mezcla de autonomía industrial, paciencia y riesgo. Si el FCAS avanza, la espera tendrá sentido. Si se rompe o se retrasa demasiado, los F-18 seguirán siendo el apaño caro de una decisión estratégica sin un plan B claro para la defensa.

La respuesta oficial principal se ha publicado en el Congreso de los Diputados.


Techy44

Redacción Techy44 by Okdiario. Grupo de periodistas dedicados a divulgar noticias sobre tecnología, ciberseguridad, informatica, inteligencia artificial y juegos.

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