OpenAI se enfrenta a una pregunta incómoda. ¿Cuánta gente está dispuesta a pagar 20 dólares al mes por inteligencia artificial cuando ya hay versiones gratis, rivales potentes y una opción más barata dentro de la propia casa?
La respuesta, según previsiones internas publicadas por The Information, no pinta sencilla para la compañía de Sam Altman. OpenAI estaría preparando un giro hacia ChatGPT Go, su plan de bajo coste, mientras el número de usuarios de ChatGPT Plus podría caer con fuerza durante 2026.
La apuesta barata
ChatGPT Go es el plan económico de OpenAI para quienes quieren más funciones que en la versión gratuita, pero no necesitan todo lo que ofrece Plus. La compañía lo lanzó de forma global en enero de 2026 y en Estados Unidos lo fijó en 8 dólares al mes, con precios adaptados en algunos mercados.
En la práctica, eso significa más mensajes, más cargas de archivos, más creación de imágenes y una memoria más larga dentro de ChatGPT. No es una herramienta distinta, sino una puerta de entrada más barata al mismo ecosistema. Para muchos usuarios, puede sonar como el punto medio razonable.
OpenAI también reconoce que Go puede incluir anuncios. Su página de precios indica que este plan «may include ads», y sus documentos de ayuda lo presentan como una suscripción de bajo coste con acceso ampliado a funciones populares.
Los números preocupan
El cambio de estrategia llega porque las previsiones internas serían duras para ChatGPT Plus. Según The Information, OpenAI proyecta que los suscriptores del plan de 20 dólares al mes bajen de 44 millones en 2025 a unos 9 millones en 2026. Es una caída de alrededor del 80 por ciento.
La compensación pasaría por ChatGPT Go. El objetivo sería llevar ese plan desde 3 millones de usuarios hasta 112 millones en un solo año, un salto de unas 36 veces. Es como intentar llenar un estadio todos los días, pero con personas que además pagan entrada.
Ahí está el lío. Si muchos usuarios cambian de Plus a Go, OpenAI gana volumen, pero cobra menos por cabeza. Y en una empresa que necesita servidores, chips y centros de datos para responder millones de consultas, el volumen también cuesta dinero.
El coste del cómputo
El cómputo es, dicho fácil, la potencia de máquinas que hace funcionar la inteligencia artificial. Cada respuesta de ChatGPT necesita servidores, chips especializados y electricidad. No se ve en la pantalla, pero está ahí, como la cocina detrás de un restaurante lleno.
Reuters informó, citando a The Wall Street Journal, de que OpenAI no habría alcanzado varios objetivos mensuales de ingresos y usuarios a comienzos de 2026. El mismo informe señaló que la directora financiera Sarah Friar expresó preocupación por la capacidad de pagar futuros contratos de cómputo si los ingresos no crecían lo bastante rápido.
Sam Altman y Sarah Friar respondieron a Reuters que el informe era «ridiculous» y que ambos estaban «totally aligned» en comprar tanto cómputo como pudieran. La frase rebaja el choque público, pero no borra el problema de fondo. OpenAI necesita crecer y, al mismo tiempo, controlar una factura enorme.
Los anuncios entran en juego
Los anuncios son la otra pieza del plan. OpenAI empezó a probar publicidad en ChatGPT para usuarios adultos conectados en Estados Unidos dentro de los planes Free y Go. Plus, Pro, Business, Enterprise y Education quedan fuera de esa prueba, según la propia compañía.
OpenAI insiste en que los anuncios no influyen en las respuestas de ChatGPT y que aparecen separados y etiquetados como contenido patrocinado. También afirma que los anunciantes no reciben las conversaciones de los usuarios, sino datos agregados como vistas o clics.
Por ahora, el negocio publicitario todavía está en una fase temprana. Reuters publicó en marzo de 2026 que el piloto de anuncios en Estados Unidos había superado los 100 millones de dólares de ingresos anualizados en seis semanas. Suena prometedor, pero queda lejos de demostrar que pueda sostener toda la maquinaria.
La presión de salir a bolsa
El contexto financiero añade presión. OpenAI anunció el 31 de marzo de 2026 una ronda de financiación de 122.000 millones de dólares, con una valoración posterior de 852.000 millones. En su propio comunicado, la empresa defendió que el acceso estable a cómputo es una ventaja estratégica.
Esa valoración obliga a contar una historia de crecimiento muy potente. No basta con ser famoso ni con haber popularizado la IA generativa. Los inversores quieren ver ingresos, usuarios fieles y una ruta clara para convertir el uso diario en negocio.
Reuters también recogió que ChatGPT no habría alcanzado un objetivo interno de 1.000 millones de usuarios activos semanales a finales de 2025. Además, el informe apuntó a pérdidas de terreno frente a Anthropic en mercados como la programación y el uso empresarial.
El reto real
El problema no es solo OpenAI. La duda toca a toda la industria de la inteligencia artificial. Si un producto tan conocido como ChatGPT tiene problemas para mantener a decenas de millones de personas pagando 20 dólares al mes, quizá el mercado de consumo es más pequeño de lo que parecía.
También puede estar pasando otra cosa. Tal vez sí hay usuarios dispuestos a pagar por IA, pero comparan más, cambian de herramienta y no ven a ChatGPT Plus como la opción automática. Antes era el nombre que todos conocían. Ahora hay más escaparates en la misma calle.
Por eso ChatGPT Go funciona como prueba de fuego. OpenAI quiere vender acceso barato, añadir anuncios sin romper la confianza y mantener planes caros para usuarios intensivos. Fácil de decir. Mucho más difícil de ejecutar.
La información principal se ha publicado en The Information.










