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La psicología lo avala: las personas mentalmente fuertes siempre responden de estas 4 formas en los chats

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

La forma en que alguien responde a los mensajes puede revelar aspectos de su personalidad. Desde la rapidez con la que responde hasta cómo gestiona los conflictos o establece límites en la comunicación, cada uno de estos elementos puede funcionar como un indicador de la fortaleza psicológica de una persona. Según Thomas Holtgraves, en su investigación publicada en la Revista de Investigación en Personalidad, los mensajes que envían las personas mentalmente fuertes comparten una serie de características.

Esto puede depender tanto de las relaciones sociales que ha establecido como del nivel de honestidad. En líneas generales, tienden a mantener un estilo de comunicación positivo, en el que se respetan los límites propios y ajenos, y se prioriza una interacción equilibrada y respetuosa con los demás.

Cómo responden las personas mentalmente fuertes a los chats

Una señal de una persona mentalmente fuerte es que no siente la necesidad de responder rápidamente a los mensajes ni de estar siempre conectada. En este caso, puede mantener límites en la comunicación y no se sienten mal cuando responden tarde o incluso se olvidan de hacerlo. Psicología hoy explica que la comunicación digital puede provocar estrés y ansiedad social cuando se siente presión por estar siempre disponible.

Por otro lado, quienes tienen una mentalidad fuerte tienden a ser personas comunicativas que, transmiten mensajes claros y son capaces de controlar sus emociones. Además, no les gusta alargar las conversaciones sólo para llamar la atención. A esto hay que sumar que no comparten demasiada información personal y siempre piensan las cosas dos veces antes de enviar un mensaje.

Finalmente, las personas mentalmente fuertes respetan los límites de comunicación de los demás. Entienden que pueden estar ocupados y, por ende, no se enfadan ni se molestan cuando no reciben una respuesta inmediata a sus mensajes. Básicamente,  tienen un estilo de comunicación positivo que comprende los límites y respeta a los demás.

Estrés digital

El estrés digital es el aumento de los niveles de estrés provocado por el uso continuado de dispositivos electrónicos, redes sociales y medios de comunicación, que mantienen a las personas conectadas de forma constante y en disponibilidad permanente. Esta situación genera una necesidad compulsiva de revisar notificaciones, responder correos, interactuar en redes sociales o estar pendiente de la actividad virtual, creando una demanda continua que puede afectar a la salud.

Entre las consecuencias más habituales de quienes no son mentalmente fuertes se encuentran problemas de sueño, dolores de cabeza, ansiedad y sensación de angustia, especialmente en personas que pasan muchas horas al día conectadas, en algunos casos más de 12 horas diarias.

Este incremento del estrés digital está empezando a tener efectos negativos en la salud, incluido el funcionamiento cerebral. Algunos estudios señalan que el cerebro no está diseñado para gestionar múltiples tareas de forma simultánea de manera eficiente. Cuando se intenta realizar varias actividades a la vez, la atención se divide y el rendimiento disminuye, lo que reduce la concentración y aumenta la fatiga mental, especialmente cuando se añade una tercera tarea simultánea.

El neurocientífico italiano Andrea Bariselli advierte que «nuestro cerebro no está preparado para esta especie de videoclip permanente. Cada vez que abrimos otra pestaña o miramos una notificación, nuestro sistema de atención entra en alerta para decidir si eso es importante o es solo ruido. A largo plazo, ese estado de vigilancia constante pasa factura: fatiga mental, irritabilidad y dificultad para concentrarse», según Welife.

Y añade: «Vivimos con un cerebro prehistórico en un mundo que cambia más rápido de lo que nuestra biología puede seguir. Estamos hechos para movernos, pero pasamos horas sentados. Estamos diseñados para experiencias sensoriales reales, pero vivimos rodeados de información abstracta. Estamos programados para la conexión humana, pero muchas veces nos sentimos solos en medio del ruido social».

Tiempo de uso y aplicaciones

El uso del móvil se dispara a partir de los 15 años, especialmente entre menores que reconocen utilizarlo de forma frecuente a diario. En el grupo de edad de 15 a 16 años se observan porcentajes muy elevados en distintos países europeos, con Noruega a la cabeza (93,0 %), seguida de España (90,0 %), Suiza (89,0 %), República Checa (88,0 %) y Alemania (87,0 %). También destacan Serbia (86,0 %), Lituania (84,0 %) y Rumanía (83,0 %), situándose la media europea en torno al 81,0 %. Por debajo de esta media se encuentran países como Malta (80,0 %), Italia (76,0 %), Polonia (75,0 %), Estonia (72,0 %), Francia y Portugal (ambas con 71,0 %) y Croacia (66,0 %), lo que refleja diferencias significativas en los hábitos de uso del móvil entre adolescentes europeos.

WhatsApp encabeza el ranking de las aplicaciones más utilizadas en el móvil, según el porcentaje del total de encuestados por DatosRTVE que la citan como una de sus apps más usadas, con un 17,7 %. A continuación se sitúa el navegador con un 14,5 %, seguido de Instagram con un 11,3 % y YouTube con un 5,8 %. Más abajo aparecen TikTok (3,4 %), la app del teléfono (3,0 %), Facebook (2,7 %), X (2,5 %), Spotify (2,2 %) y, finalmente, Gmail, que también forma parte del conjunto de aplicaciones más utilizadas por los usuarios, según una encuesta de RTVE.