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El postre que adoran los vascos y en el resto de España no ni lo han probado ni lo conocen

Hay postres que todo el mundo conoce. Da igual de dónde seas, los has visto mil veces o los has probado en algún momento. Pero luego están esos otros dulces que, aunque son casi una institución en su tierra, fuera pasan completamente desapercibidos. Y eso es justo lo que ocurre con la pantxineta, el postre que adora los vascos pero que nadie conoce en el resto de España.

En San Sebastián es un clásico de toda la vida. De esos que no necesitan presentación, que están en las vitrinas de las pastelerías desde hace décadas y que forman parte de la rutina. Sin embargo, si te sales del País Vasco, lo más probable es que ni te suene el nombre. Y si lo has escuchado alguna vez, seguramente no sabes muy bien qué es aunque lo curioso es que no estamos hablando de una receta complicada ni de un postre raro, sino más bien todo lo contrario. Pero aun así, no ha conseguido dar el salto como otros dulces más conocidos, de modo que toma nota porque te contamos a continuación todo sobre el postre que adoran los vascos.

El postre que adoran los vascos y en el resto de España no ni lo han probado

Si alguien te la describe rápido, podría parecer un postre bastante sencillo ya que básicamente es hojaldre relleno de crema pastelera y cubierto con almendras pero lo cierto es que al morderlo notas que es algo más.  El hojaldre aporta ese punto crujiente, la crema le da suavidad y las almendras rematan con un toque ligeramente tostado, dando como resultado un dulce de sobras popular en San Sebastián y que no falta en ninguna mesa el 20 de enero que es cuando se celebra el Día de esta ciudad.

Un origen que mezcla tradición local e influencia francesa

La historia de la pantxineta se remonta a principios del siglo XX, en torno a 1915. Su origen se explica en el libro «Historia de la confitería y repostería vasca” de Jose M»,  y se sitúa en Casa Otaegui, una confitería muy conocida de San Sebastián, en una época en la que la ciudad tenía un ambiente bastante particular. Durante esos años, la ciudad era uno de los destinos preferidos de la realeza y de las clases altas, sobre todo en verano. Y eso no sólo traía visitantes, también traía costumbres, formas de cocinar y, sobre todo, influencia extranjera. En concreto, la francesa.

Muchos cocineros y pasteleros llegaban con sus propias técnicas, sus recetas y su forma de trabajar. Y ahí es donde empieza a tomar forma la pantxineta como el relleno de este dulce. La combinación de crema y almendra no es casual, recuerda bastante a elaboraciones típicas de Francia pero los pasteleros adaptaron eso a su propia creación con el hojaldre y lo denominaron con el nombre pantxineta que por lo visto es la adaptación al euskera de la palabra francesa frangipane, que es esa crema de almendras que lleva dentro.

Por qué fuera del País Vasco sigue siendo tan desconocida

Aunque puede que si has viajado a San Sebastián haya visto como la pantxineta se vende en pastelerías y confiterías, lo cierto es que es un postre poco conocido fuera del País Vasco y quizás aunque no lo parezca, una de las razones es que al ser de hojaldre se aconseja comer al momento para que no pierda textura, sumando además la crema que requiere cierta conservación. Puede ser una tontería, pero está claro que no es el  típico dulce que puedes transportar sin que cambie y de ahí que apenas se conozca en el resto de España. Además por otro lado, no ha tenido ese empujón  mediático que sí han tenido otros postres. La tarta de queso vasca, por ejemplo, ha dado la vuelta al mundo, mientras que la pantxineta, en cambio, se ha quedado más en lo local.