OkPlanes
Ruta gastronómica por las pastelerías de la capital

Dónde comprar los mejores buñuelos y huesos de santo en Madrid

La tradición repostera madrileña se despliega en los obradores centenarios y contemporáneos con buñuelos de viento, huesos de santo y especialidades de temporada.

Vuelve a oler a frito, almendra y canela en el centro de Madrid. Por mucho que las fiestas importadas del mundo anglosajón hayan tomado las tiendas y los bares, cuando llega noviembre mandar en la mesa sigue siendo cosa de la repostería de siempre. Los buñuelos de viento y los huesos de santo abarrotan desde esta semana los mostradores de los despachos más antiguos y de las pastelerías más nuevas de la ciudad. Hay colas, como cada otoño, para llevarse a casa estas piezas artesanales que se preparan a diario a base de paciencia y masa frita. Si buscas ir directo al grano y saber dónde se despachan las mejores bandejas, esta es la ruta por las casas de referencia organizadas nombre a nombre.

Casa Mira

En el número 30 de la carrera de San Jerónimo llevan despachando dulces desde 1842. La tienda es célebre por sus turrones, pero cuando arranca la campaña de Todos los Santos el obrador se vuelca con los buñuelos y los huesos. En esta casa mandan las recetas del siglo XIX y la materia prima sin atajos, con una almendra marcona muy seleccionada como base de casi todo.

Sus huesos de santo llevan el relleno clásico de yema confitada y lucen una capa de mazapán delgada, suave, nada empalagosa. Por su lado, los buñuelos se fríen en tandas pequeñas para que no pierdan calor ni crujiente. Los rellenan de nata montada, crema pastelera, chocolate o cabello de ángel. Se despachan al peso en cajas que montan al momento y el kilo ronda entre los 45 y los 55 euros según la variedad.

La Mallorquina

Cualquiera que pase estos días por la Puerta del Sol o por la plaza de Canalejas verá la habitual hilera de clientes esperando en la puerta. Desde 1894, La Mallorquina es parada obligada para quienes buscan bocados tradicionales. Aquí la clave está en el control del aceite: fríen a temperatura constante para que la masa infle del todo, cree la cavidad hueca del «viento» y no absorba ni una gota de grasa de más.

Aparte de la crema y la nata de toda la vida, en sus escaparates hay buñuelos rellenos de trufa fina y dulce de leche. Los huesos de santo los rematan con un fino baño de glasa de azúcar que cruje al morder antes de llegar al mazapán. Un consejo práctico: conviene pasarse muy temprano por la mañana si se quiere evitar la aglomeración de las horas centrales y asegurar las piezas recién hechas.

Nunos

Si lo que buscas es algo alejado de lo habitual pero sin perder la base artesana, hay que ir al barrio de Retiro. En la calle Narváez opera el pastelero José Fernández-Ramos al frente de Nunos. Este establecimiento acumula varios premios de la asociación gremial madrileña gracias a su empeño por lanzar colecciones temáticas cada temporada de Todos los Santos.

En Nunos el buñuelo tradicional comparte espacio con rellenos de autor: mousses ligeras de fruta de la pasión, praliné crujiente o cremas flambeables al licor. Incluso preparan versiones saladas para los más curiosos. El kilo de sus surtidos especiales se mueve entre los 40 y los 50 euros. Es la opción idónea si quieres sorprender en la mesa con sabores distintos sobre la masa frita de siempre.

Moulin Chocolat

En plena calle Alcalá, al lado del parque del Retiro, el maestro Ricardo Vélez aplica la finura de la repostería francesa a la dulcería castiza. En Moulin Chocolat los buñuelos de viento se elaboran a partir de una masa choux trabajada al milímetro para lograr un bocado ligero, esponjoso y de tamaño muy uniforme.

Lo que marca la diferencia en su mostrador es el origen del producto. Usan vainilla pura traída de Madagascar, chocolates de finca para los rellenos y cremas con el punto justo de dulzor para no enmascarar el sabor de la masa. En los huesos de santo combinan la yema tradicional con variantes de gianduja o praliné de avellana. Para no quedarse sin bandeja durante el puente, lo más sensato es llamar por teléfono y dejar el pedido reservado.

Celicioso y pastelerías sin gluten

Comer dulces de Todos los Santos teniendo celiaquía o intolerancias ya no es un problema en Madrid. Locales especializados como Celicioso —junto con la red de obradores certificados por la asociación de celiacos madrileña— han adaptado la fórmula original garantizando que no exista contaminación cruzada durante la masa o la fritura.

En lugar de trigo, echan mano de mezclas de harinas finas de maíz y arroz con almidones naturales. Con eso consiguen que la masa Infle en la sartén y mantenga esa textura hueca tan característica. Sus huesos de santo, al hacerse con almendra molida y azúcar glass de forma pura, mantienen toda la jugosidad tradicional. Los venden en bandejas preparadas de 250 o 500 gramos para consumir al momento.