Atascos Zonas de bajas emisiones

El problema que las ZBE no resuelven: el 85% de los coches circula con una sola persona en las horas punta

Coches casi vacíos cada mañana: la ocupación media para ir al trabajo es de sólo 1,4 personas

TRIBBU, con más de 1,5 millones de usuarios, logra una ocupación de 2,55 de media en los coches privados

El informe que cuestiona las etiquetas de las ZBE: un coche viejo bien cuidado puede contaminar menos

¿Qué pasará en ciudades como Madrid cuando todos sus coches sean eléctricos?

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Antonio Quilis
  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

Cada mañana, miles de conductores recorren las mismas carreteras, a la misma hora y hacia destinos parecidos. Pero lo hacen en coches prácticamente vacíos, con asientos libres que nadie ocupa y que multiplican el tráfico, el gasto en gasolina y las emisiones.

Según la Dirección General de Tráfico (DGT), entre el 80% y el 85% de los vehículos que circulan en hora punta llevan una sola persona. Además, la ocupación media del coche privado para acudir al trabajo se sitúa en apenas 1,4 personas por vehículo.

El dato abre una nueva dimensión en el debate sobre la movilidad urbana. Mientras las ciudades despliegan las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) para decidir qué coches pueden entrar, la cuestión de cuántas personas transporta cada uno queda fuera de la ecuación.

Un reto que las ZBE no resuelven

La Ley de Cambio Climático y Transición Energética obliga a los municipios de más de 50.000 habitantes a implantar ZBE. Su lógica se apoya en las etiquetas ambientales de la DGT: restringir el acceso de los vehículos más contaminantes a los centros urbanos.

Sin embargo, un coche con etiqueta Cero o ECO que circula con un único ocupante ocupa el mismo espacio en la carretera que uno de combustión. El atasco no distingue entre motores, y la congestión de las horas punta persiste aunque el parque se renueve.

Por eso, el reto va más allá de las características medioambientales de los vehículos. Pasa por aprovechar mejor la capacidad de transporte que ya circula cada día por nuestras carreteras, sin necesidad de sumar más coches.

Millones de asientos vacíos

El problema adquiere especial relevancia al observar la dimensión de los desplazamientos diarios. Madrid registra una media de 10,9 millones de desplazamientos al día, según un análisis elaborado a partir de datos de la Consejería de Transportes y Movilidad Sostenible de la Comunidad de Madrid.

De ellos, aproximadamente 1,5 millones son de entrada a la ciudad y otros 1,5 millones de salida. La mayoría se concentra en franjas horarias similares y hacia destinos comunes, como centros de trabajo, universidades, hospitales o zonas de actividad.

Esta elevada dependencia del vehículo individual alimenta la congestión urbana. Y pone de relieve la necesidad de buscar fórmulas que permitan transportar a más personas de manera eficiente con los mismos recursos.

tribbu

El peso del transporte

Al mismo tiempo, el impacto medioambiental del transporte sigue siendo uno de los principales retos del país. Este sector concentró en 2024 el 33,7% de las emisiones nacionales de gases de efecto invernadero, según el Inventario Nacional de Emisiones.

Reducir el número de vehículos que circulan en hora punta tendría, por tanto, un doble efecto: menos atascos y menos CO₂. Y ahí es donde entra en juego el coche compartido para los trayectos cotidianos.

Es precisamente en ese espacio donde opera TRIBBU, plataforma de coche compartido que conecta a conductores y pasajeros con rutas y horarios compatibles. La compañía cuenta ya con más de 1,5 millones de usuarios registrados.

Casi el doble de ocupación

En 2026, la plataforma ha alcanzado una ocupación media de 2,55 personas por vehículo. Es prácticamente el doble de la media de 1,4 personas que señala la DGT para los desplazamientos al trabajo.

Esa diferencia muestra cómo el coche compartido puede aumentar la ocupación de los vehículos en el día a día. Con los coches que ya están en circulación, se amplía la capacidad de movilidad sin incorporar nuevos vehículos a las carreteras.

Además, los usuarios no necesitan pertenecer a la misma empresa, universidad u organización para viajar juntos. Basta con que hagan recorridos compatibles, lo que convierte la plataforma en una red de movilidad abierta a cualquier persona.

atasco Madrid

Ahorro en gasolina

Este modelo tiene también un impacto directo en el bolsillo. Compartir coche permite repartir los gastos de gasolina y reducir el coste de los desplazamientos diarios, una alternativa más económica y flexible frente al uso individual del vehículo.

A ello se suma su contribución medioambiental. Según datos de TRIBBU, entre enero y septiembre de 2026 su comunidad ha recorrido más de 1.300 millones de kilómetros compartidos.

Una actividad que, según las estimaciones de la propia compañía, ha permitido evitar cerca de 200.000 toneladas de CO₂ a la atmósfera.

Asientos libres, capacidad desaprovechada

«Durante años hemos centrado buena parte del debate sobre movilidad en qué tipo de coche circula por nuestras ciudades, pero también tenemos que empezar a preguntarnos cómo estamos utilizando esos vehículos», afirma Paloma Martín, CEO y cofundadora de TRIBBU.

«Si entre el 80% y el 85% circula con una sola persona en hora punta, tenemos una enorme capacidad de movilidad desaprovechada cada mañana», señala la directiva.

«Cada asiento vacío puede convertirse en una oportunidad para ahorrar en gasolina, reducir el tráfico y disminuir las emisiones, sin necesidad de añadir más coches a la carretera», recalca.

ZBE madrid

De Madrid a Latinoamérica

TRIBBU nació en Madrid en 2019 con el nombre de Hoop Carpool, de la mano de cuatro jóvenes madrileños. Hoy se define como la compañía líder en movilidad compartida para trayectos diarios, con el foco puesto en optimizar el uso de los coches privados.

Actualmente opera en España, Portugal, México, Colombia, Perú, Panamá y Guatemala, y continúa su expansión internacional con un objetivo claro: que compartir coche sea tan habitual y sencillo como coger un autobús.

Mientras las ciudades endurecen el acceso a sus centros, el número de personas que viaja en cada coche se perfila como la próxima frontera de la movilidad urbana.