Fernando Torrent: «España tiene todo para que la acuicultura sea una verdadera industria»
Profesor de acuicultura en la Escuela de Ingenieros de Montes en la Universidad Politécnica de Madrid
Reconocido por APROMAR como Acuicultor de Oro por su trayectoria profesional
“La acuicultura hay que vivirla con entusiasmo, como la vida”
"Importamos el 70% del pescado: tenemos que remediarlo"

Fernando Torrent recibió hace unos días en Madrid el reconocimiento de Acuicultor de Oro de APROMAR, la Asociación Empresarial de Productores de Cultivos Marinos, en el marco de la jornada empresarial celebrada a raíz del 40 aniversario de la acuicultura española.
Recibe el homenaje rodeado por todo el sector, un gesto con el que la organización distingue la trayectoria y contribución de personas clave para el desarrollo del sector. El reconocimiento recayó en una figura que encarna como pocas la historia viva de la acuicultura en España.
Doctor ingeniero de Montes y profesor e investigador en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Montes, Forestal y del Medio Natural de la Universidad Politécnica de Madrid durante los últimos 25 años, Fernando Torrent procede, además, de una familia pionera: su padre inició el cultivo de trucha en Cifuentes (Guadalajara) en 1960, cuando apenas existían referencias en España.
Una vida entregada a la acuicultura
Ese origen familiar lo llevaría a recorrer cuatro décadas de acuicultura en todos sus frentes: piscicultura de agua dulce, acuicultura marina, producción de rodaballo y salmón atlántico en Galicia, cultivo de dorada y lubina en el Mediterráneo y proyectos de recuperación de espacios naturales como la histórica piscifactoría de los Jardines de La Granja de San Ildefonso, en Segovia.
En el plano asociativo, Fernando Torrent fue directivo de APROMAR durante más de dos décadas, ejerciendo como presidente entre 2011 y 2013. También participó activamente en la plataforma tecnológica europea de acuicultura y colaboró en obras de referencia como el Libro Blanco de la Acuicultura Española del año 2000.
Al recoger el galardón, resumió en una sola frase la filosofía de toda una carrera: «la acuicultura hay que vivirla con entusiasmo, como la vida». A continuación, OKGREEN recoge la conversación mantenida con él durante la jornada de APROMAR.
OKGREEN: ¿Cómo empieza tu relación con la acuicultura?
FERNANDO TORRENT: Bueno, mi familia tenía piscifactorías de truchas hace ya muchos años, pero ahora ya no están en marcha. Hablo de la piscicultura de truchas, todo en el interior, en la España vaciada, exactamente en Cifuentes (Guadalajara). Allí había 25 piscifactorías en los años 80 en Guadalajara. Ahora sólo quedan tres en marcha.
Luego me he ido moviendo hacia la piscicultura marina y geográficamente he estado en Santander, Turquía, Escocia, Galicia y todo el Mediterráneo. Es decir, he estado toda la vida dentro de este sector.

P.: Acuicultor de Oro por parte de la Asociación Nacional de Productores de Acuicultura (APROMAR)… ¿Cómo te llega este reconocimiento ahora mismo?
R.: Al final de mi etapa profesional. Mirando atrás, realmente la agricultura empezó siendo un mundo muy pequeñito, muy familiar. Ahora va creciendo, consolidándose y con facturaciones importantes.
P.: ¿Qué es lo que ha cambiado en estos cuarenta años de acuicultura?
R.: Ha cambiado radicalmente; es otra película. Se han desarrollado tecnologías de producción muy importantes en España y en otros países que han aumentado las producciones masivamente, creciendo con nuestro mercado.
Digo esto último porque nosotros en España, si por algo se caracteriza, es que consumimos el doble de pescado que los europeos y porque tenemos una potencia marítima pesquera. Está claro que nosotros somos el mercado buscado por cualquier producción de acuicultura del mundo, como Noruega, como Ecuador, Turquía, Chile, por cualquiera.
P.: Y ahora, ¿cómo ves el futuro en España?
R.: Un futuro con un potencial impresionante. Siempre en tanto en cuanto nos apetezca comer pescado que es saludable. En España lo tenemos todo para conseguir que la acuicultura sea una verdadera industria que dé riqueza a nuestro país.
P.: De la trayectoria familiar a la profesional, pasando por la trayectoria docente… ¿Cómo se imparte la acuicultura en la universidad?
R.: En nuestra escuela particularmente tratamos más la acuicultura de repoblación, pero también participamos mucho en todo lo que es la regulación dentro del Ministerio de Medio Ambiente y las consejerías de Medio Ambiente y de Pesca que hay por toda la costa. También me centro en darles a los alumnos conocimiento de las industrias.

P.: ¿Qué les pedirías a las administraciones?
R.: Que aprendan de otros países que han tenido éxito en los desarrollos, como por ejemplo Noruega. Es una sociedad muy fina en temas medioambientales y ha dejado de desarrollar una industria masiva. Es la segunda industria, después del petróleo, en exportación.
Además de Noruega, están también Escocia, Turquía, Chile… que están creciendo mucho. Estos países han cambiado las leyes nacionales para desarrollar esa industria. Estamos hablando de Occidente porque Asia es otra cosa, otro mundo distinto e inmenso.
P.: Consumimos mucho pescado y necesitamos ser autónomos, con poca dependencia exterior…
R.: Cuando yo empecé en los años 80, nos autoabastecíamos. Ahora estamos importando el 70%. Tenemos un déficit de nuestra balanza comercial pesquera de 4.000 millones de euros. Alguien tiene que pensar en la soberanía alimentaria y hacer industrias propias para abastecernos a nosotros mismos.
P.: ¿Cuál es el principal competidor que tiene ahora mismo España en este sector de la acuicultura?
R.: Sólo hay que fijarse en cuál es la principal especie de consumo en nuestro país: el salmón, que proviene de la industria acuícola noruega. Es un competidor, realmente hace un producto de mucha calidad y desarrolla los mercados. Es un competidor indudable. Pero estamos produciendo trucha y podemos crecer más en esta especie. O sea, que tenemos competencia, pero todos están contribuyendo al mercado, porque si no nos quedaríamos sin pescado.

P.: ¿Qué hay que hacer para que compitamos en igualdad de condiciones, con el pescado que viene de fuera de Europa?
R.: Que hagan lo mismo que nosotros con las mismas garantías. Es evidente que hay que poner normas para que cumplan la misma normativa que nosotros nos hemos impuesto. Eso, por supuesto, hay que definirlo, para poder competir. Que cualquier producto que venga a la Unión Europea tenga las mismas condiciones. Si no, no podríamos competir con ello. Eso es lo importante.
P.: ¿Cuál es la mayor debilidad que tiene ahora mismo en la cultura de España?
R.: Creo que nos falta volumen. A mi modo de ver, está fenomenal porque somos el embrión y hay empresas fuertes preparadas, pero para mí que en España se hagan sólo 100.000 toneladas de rodaballo en vez de 300.000, creo que es un error. Tenemos muchos emplazamientos. Lo único que hay que hacer es una regulación adecuada para crecer de una forma normal.
Estamos viendo en la conferencia de hoy que todo se basa en una aceptación social, que es lo que hay que conseguir. Tiene que pasar lo que ha ocurrido con las bateas en Galicia, que son parte del paisaje. Y entonces, cuando la sociedad acepte que la acuicultura es una parte del paisaje, podremos tener cientos de miles de toneladas, que yo creo que es lo que parece lógico mirando a otros países.
P.: ¿Y nuestra mayor fortaleza?
R.: Nuestra fortaleza es nuestro mercado. Tenemos 50 millones de personas consumiendo 40 kilos de pescado al año. Somos un mercado, el cuarto país importador de pescado del mundo. Por poner ejemplos: Noruega no tiene mercado interior. Todo es exportación. Con Chile pasa lo mismo. Y aquí en España tenemos un mercado desabastecido. Simplemente tendríamos que crecer para abastecernos a nosotros mismos. Esa es la mayor fortaleza de futuro que tiene la acuicultura española.

P.: ¿Hemos perdido la cultura y el hábito de comer pescado en casa?
R.: Sí, pero todavía se consume mucho pescado y todavía consideramos que es muy saludable.
P.El sector de la acuicultura celebra sus cuatro décadas de existencia en España con una proyección positiva. ¿Qué le espera en los próximos 40 años?
R.: Tiene un potencial inmenso. Me hace gracia, porque estuve en unas charlas en el Monasterio de Piedra, que es la cuna de la acuicultura española de 1860 aproximadamente. En esos tiempos decían que sería un bien inmenso desarrollar la acuicultura con una ley.
Respondiendo a tu pregunta, hay que señalar que tenemos posibilidades porque poseemos recursos. Tenemos muchísima costa. Tenemos muchísimos ríos. Tenemos muchísimas masas de agua. Hay que saber ponerlo en valor. Y si encima nos lo comemos, salen cosas buenas. Yo creo que todos estos factores señalan que tenemos un gran potencial. Seguro que va a crecer mucho.
P.: Para terminar, desde tu experiencia, ¿cuál sería el mejor consejo que puedas dar para que la acuicultura sea sostenible?
R.: Que quien inicie una instalación de acuicultura y quiera vivir de ella durante generaciones no acabe con el recurso y que desaparezca como pasaba antiguamente con la pesca.
Por ejemplo, un mejillonero quiere que de su batea vivan él, sus hijos y sus nietos. Son los mayores interesados en que funcione como la agricultura. Nadie quiere poner cereales para que dentro de dos años haya que irse a otro sitio. En Noruega, que es muy estricta, tiene una reglamentación para que dure generaciones. Está creciendo mucho y está haciéndolo con mucho cuidado para no cargarse el medio ambiente.