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¿Extraer agua del aire? Un Premio Nobel lo ha conseguido con esta tecnología revolucionaria

Más de 2.000 millones de personas no tienen acceso al agua potable

La química reticular está creando materiales capaces de capturar agua y dióxido de carbono

Esta cosechadora de agua reducirá la presión de la inteligencia artificial sobre los acuíferos

Un dispositivo que permite obtener agua de la atmósfera podría ser de gran ayuda para las zonas del mundo más afectadas por episodios de sequía.
Un dispositivo que permite obtener agua de la atmósfera podría ser de gran ayuda para las zonas del mundo más afectadas por episodios de sequía.

Una cuarta parte de la población mundial no tiene todavía acceso al agua potable, según un informe de UNICEF y la OMS. Hablamos de más de 2.000 millones de personas, y al menos 106 millones de las mismas beben directamente de ríos, lagos u otras fuentes superficiales no tratadas, lo cual aumenta el riesgo de padecer multitud de graves enfermedades.

A esta lamentable situación quiere ayudar a poner remedio el científico Omar Yaghi, profesor de la Universidad de Berkeley (California) que en 2025 obtuvo el Premio Nobel de Química por crear unos innovadores materiales que destacan por su capacidad para extraer agua y dióxido de carbono de la atmósfera.

Con más de 55 prestigiosos reconocimientos a lo largo de su carrera, Yaghi, hijo de refugiados palestinos de Gaza, nació hace 60 años en Jordania, y desde allí emigró a Estados Unidos, donde ha revolucionado la química con sus Estructuras Metalorgánicas (MOF) y sus Estructuras Orgánicas Covalentes (COF), materiales que pueden emplearse para la captura, el almacenamiento y la separación de una amplia gama de gases y moléculas.

Química reticular

El Nobel de Química del pasado año —que compartió con el japonés Susumu Kitagawa y el australiano Richard Robson— ha puesto así las bases de la llamada química reticular, que permite diseñar materiales sólidos uniendo componentes moleculares de forma precisa y predecible, como si fueran piezas de un mecano a escala molecular.

En el caso de las MOF, los iones metálicos actúan como nodos y las moléculas orgánicas como enlaces, formando redes tridimensionales extremadamente ordenadas. El resultado es un sólido lleno de cavidades internas, como si fuera una especie de esponja de gran porosidad.

Otra de las claves de esta cosechadora de agua radica en sus dimensiones. Un solo gramo de MOF puede desplegar una superficie interna equivalente a la de un campo de fútbol. Gracias a esta enorme y porosa malla reticular, el dispositivo es capaz de capturar moléculas de agua incluso cuando la humedad ambiental es baja y el entorno parece completamente seco.

Adsorción

La tecnología se basa en la adsorción, término que hace referencia a la capacidad de un cuerpo para atraer y retener iones y moléculas. En concreto, la malla metalorgánica adsorbe moléculas de vapor de agua atmosférica, que se adhieren a la superficie interna de los poros mediante interacciones físicas y químicas diseñadas para tal fin.

Posteriormente, cuando el material se calienta ligeramente, por ejemplo con energía solar o calor residual, el vapor se libera, se condensa y se recoge en forma de agua líquida. Este proceso requiere poca energía, no necesita infraestructuras complejas y puede funcionar de manera descentralizada, una combinación que resulta especialmente valiosa en regiones donde el acceso a electricidad, redes de agua o sistemas de tratamiento es limitado.

Atoco, la empresa fundada por el propio Yaghi para promover la industrialización de esta tecnología, ya está trabajando en un prototipo capaz de generar 200 litros de agua al día, mientras que la versión comercial tendrá el tamaño de un contenedor de carga y producirá, según las previsiones de la compañía, unos 1.000 litros de agua diarios.

 

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Aplicaciones tecnológicas

Las aplicaciones de esta tecnología son especialmente interesantes para las zonas del mundo con estrés hídrico crónico. Comunidades rurales aisladas, regiones dependientes de fuentes contaminadas o áreas donde el cambio climático ha reducido drásticamente las lluvias podrían beneficiarse de sistemas capaces de generar agua allí donde se necesita.

Otro de los ámbitos donde despierta mayor expectación es el de la infraestructura digital y la inteligencia artificial. No en vano, centros de datos, sistemas de refrigeración y procesos industriales avanzados consumen grandes volúmenes de agua limpia. Sacar esa agua directamente del aire reduce la presión sobre ríos y acuíferos, sobre todo en zonas afectadas por la sequía.

Por otro lado, esta tecnología podría ayudar al desarrollo del hidrógeno verde. La electrólisis, el proceso que permite obtener hidrógeno a partir del agua utilizando electricidad de fuentes renovables, necesita agua de alta pureza. Extraer agua de la atmósfera servirá para obtener hidrógeno sin competir con el abastecimiento humano ni agrícola.

Los centros de datos consumen ingentes cantidades de agua.
Los centros de datos consumen ingentes cantidades de agua.

Dióxido de carbono

Al margen del agua, las estructuras metalorgánicas pueden utilizarse para capturar otras moléculas, como el dióxido de carbono, una línea de investigación en la que el equipo de Yaghi lleva años trabajando, a fin de contribuir a la descarbonización del planeta.

No obstante, Atoco señala que, en esta fase, la prioridad está centrada en la generación de agua, con el objetivo de comenzar la comercialización de su dispositivo en el segundo semestre de este 2026, mientras que la captura de CO₂ continúa desarrollándose en paralelo y a más largo plazo.

En definitiva, la idea de extraer agua del aire puede parecer una utopía, pero se apoya en los sólidos conocimientos de todo un Premio Nobel. Lo cierto es que la propuesta de Yaghi no resolverá por sí sola la crisis global del agua, que exige también políticas públicas, gestión responsable y protección de los ecosistemas. Pero en un planeta cada vez más árido, la química reticular demuestra que la ciencia siempre es parte de la solución.