Los expertos activan la máxima alerta contra el oídio para salvar la cosecha de uva en su fase de máxima sensibilidad
La Diputación de Pontevedra ha avisado sobre el oídio para salvar la cosecha

La Estación Fitopatológica Areeiro, perteneciente a la Diputación de Pontevedra, mandó hace unos días un aviso sobre las plagas de oídio que pueden ralentizar el crecimiento de la uva en la fase de máxima sensibilidad del ciclo de la vid. Estos hongos, que se propagan en las altas temperaturas, pueden afectar a la cosecha de la famosa D.O. de Rías Baixas y las prestigiosas uvas albariño que se caracterizan en el norte de España.
El oídio es la enfermedad causada por los hongos que suele traer de cabeza a los expertos vinícolas de toda España. Los hongos de la familia Erysiphaceae se manifiestan a través de un polvo blanco o grisáceo que suele aparecer con las altas temperaturas en las plantas, tallos y en las flores, debilitando el crecimiento de la uva en la época en la que entra en su fase decisiva.
Además, el oídio se propaga rápidamente con temperaturas cálidas de entre 20 y 28 grados a través del viento o el contacto directo. Según recomiendan los expertos, el mejor método para luchar contra esta plaga que puede afectar a plantaciones enteras es el azufre o extractos ecológicos de cola de caballo, que en los últimos tiempos han funcionado como kriptonita ante esta enfermedad que puede afectar a la vid en todos los campos de España.
El aviso sobre el oídio en la cosecha de uva
Por ello, hace unas semanas, la Diputación de Pontevedra, a través de Estación Fitopatológica Areeiro, mandó un aviso sobre los peligros del olídio en el momento en el que la uva entra en su fase de máxima sensibilidad, coincidiendo con la segunda mitad de junio y las primeras semanas de julio. Todo con el objetivo de que los agricultores pongan la máxima atención para no ralentizar la cosecha de uno de los motores de la economía de la provincia.
Pontevedra es el corazón de la producción de la D.O. de las Rías Baixas y durante el mes de junio se cosecha la uva reina de la zona: la uva albariño, que requiere de tratamientos muy específicos. A principios del mes de junio, tras la floración, se produce el fruto con uvas de un tamaño de no más de 4 milímetros; a partir de mediados de junio, se convierte en el tamaño de un guisante y, a finales de mes, las bayas comienzan a juntarse con el racimo hasta ganar un tamaño de 12 milímetros.
Por ello, desde la Diputación de Pontevedra han querido mandar un aviso a los productores para que tengan en cuenta que la alta humedad registrada en la zona ha provocado un pequeño avance en la fenología de la vid. Esto ha anticipado en una semana el ciclo de la uva, que antes de la fecha habitual ya tenía un tamaño de un guisante.
Además, a través de la Estación Fitopatológica Areeiro, han avisado de que las altas temperaturas ayudarán a propagar el desarrollo del oído que fue detectado a mediados del mes de junio en un viñedo con escasa ventilación. Por ello, las autoridades han aconsejado reforzar la vigilancia y continuar con las prácticas culturales que favorezcan la aireación de los racimos.
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