Cristina Riestra (CEOE): «Cuando hablamos de sostenibilidad, hablamos de cómo vamos a producir»
La sostenibilidad se ha convertido en un elemento estructural que atañe a toda España. Para Cristina Riestra, directora del Departamento de Industria, Energía y Medioambiente de la CEOE, lo que llamamos competitividad es una suma de factores donde la sostenibilidad se ha vuelto uno de los más importantes.
«Cuando hablamos de sostenibilidad desde una perspectiva empresarial, hablamos de cómo vamos a producir, qué materiales vamos a utilizar, qué energía vamos a consumir y cómo va a recibir el cliente nuestras propuestas de productos», indicó Riestra en la V Jornada de OKGREEN bajo el lema Transición, competitividad y un futuro más sostenible.
Riestra indicó que la integración de la sostenibilidad diverge entre los sectores y la naturaleza propia de las empresas. La responsable señaló que no es igual una pyme agraria que una industrial. «Desde CEOE, entendemos que tenemos que integrar estas realidades. Exigimos que se reconozcan las capacidades y tecnologías».
La sostenibilidad es una herramienta que las empresas deben incorporar si quieren mantener la competitividad en un escenario en el que la geopolítica, la incertidumbre y el impacto ambiental son cada vez más relevantes. «Esto obliga a trabajar en dos dimensiones: reducir el impacto ambiental y trabajar la resiliencia de la actividad de esa empresa», señaló Riestra.
Ante este escenario, la experta quiso exponer como ejemplo la energía en España: «Tenemos un país en el que nuestro precio mayorista es competitivo, pero el precio minorista pierde esa competitividad. Además, muchas empresas tienen problemas de conectividad o capacidad».
Riestra incidió en la multiplicidad regulatoria que obliga a una empresa a «presentar la misma información, pero con diferentes metodologías», con todo lo que implica en sobrecostes para las empresas. «Cuando conectamos la regulación y la inversión, aparece una oportunidad industrial si la vinculamos a la economía circular».
Para Riestra, las cinco palancas que deben vehicular la transición sostenible de las compañías: la seguridad jurídica, los mercados reales, la neutralidad tecnológica, la energía competitiva y la colaboración. «Hay que tener una visión 360. Cada decisión de sostenibilidad se conecta con la tecnología, los recursos, el empleo y la competitividad territorial».