No te lo pierdas: ya estamos en la mejor época del año para observar flamencos en España
El otoño y el final del invierno son las épocas de mayor movilidad para esta especie de ave acuática
España cuenta con una red de humedales clave para el flamenco común
Día Mundial de los Humedales: cómo puedes disfrutar de estos parajes increíbles de forma respetuosa
De todas las aves acuáticas que habitan los humedales de nuestro país, el flamenco es probablemente la más espectacular. Su inconfundible aspecto, que destaca por un tamaño notable, estilizada silueta y plumaje rosa carmesí, se ha convertido en uno de los mejores símbolos de la rica biodiversidad que albergan parajes tan emblemáticos como Doñana o el Delta del Ebro.
Según los últimos censos realizados por SEO/BirdLife en 2021, más de 20.000 parejas reproductoras de flamenco común eligen nuestro país para nidificar, llegando incluso a alcanzar las 30.000 en años favorables. Esta temporada de cría se suele desarrollar durante los meses de primavera y verano. Tras terminar la misma, se activa un importante patrón dispersivo y migratorio.
Mayor movilidad
El otoño y el final del invierno son las épocas de mayor movilidad de la especie y, por tanto, una de las mejores oportunidades para observarla. Sus desplazamientos no siguen una ruta lineal de norte a sur, sino que responden a una dinámica nómada y metapoblacional, que conecta los humedales de la cuenca mediterránea y el noroeste de África.
Gracias a esta conectividad mediterránea, «un flamenco nacido en Doñana o Fuente de Piedra puede invernar en la Camarga francesa, las salinas de Cerdeña o los humedales del norte de África, y viceversa», explican desde SEO/BirdLife.
Por su parte, los jóvenes nacidos durante el año aprovechan estos meses otoñales para explorar el territorio y asentarse en zonas de alimentación seguras antes de la siguiente temporada estival.

Red de humedales
España cuenta con una red de humedales clave a nivel internacional para la supervivencia y paso estacional del flamenco común. Entre los puntos de mayor relevancia destaca la Reserva Natural de la Laguna de Fuente de Piedra (Málaga). Aquí se encuentra la principal colonia de cría en España, y una de las más importantes de todo el Mediterráneo.
Otros enclaves fundamentales para los flamencos y aficionados a la ornitología son el Parque Natural del Delta del Ebro (Tarragona), punto estratégico de alimentación e invernada; las salinas de Santa Pola y El Fondo de Elche (Alicante) como zonas de acogida permanentes en el litoral levantino; y las Marismas del Guadalquivir y Espacio Natural de Doñana (Huelva y Sevilla), espacio vital para el descanso y alimentación grupal.
Dos centros
Para disfrutar de la observación responsable de flamencos y aprender sobre la conservación de los ecosistemas que les dan cobijo, SEO/BirdLife dispone de dos centros en territorio peninsular.
El primero de ellos es la Reserva Natural de Riet Vell (Tarragona). Ubicada en el corazón del Delta del Ebro, esta reserva combina el cultivo ecológico de arroz con la restauración de hábitats marismeños y de carrizal.
«Es un mirador privilegiado para contemplar el paso de bandadas de flamencos y comprender el valor de la agricultura sostenible en la conservación de aves acuáticas», destaca la entidad conservacionista.

Doñana
El otro espacio es el Centro Ornitológico Francisco Bernis (El Rocío, Doñana). Situado a orillas de la marisma de El Rocío, este centro ofrece una vista panorámica directa a uno de los puntos con mayor concentración de avifauna de Europa.
Desde sus ventanales y terrazas se puede observar cómodamente la actividad diaria de los flamencos y aprender sobre el estado de conservación de la marisma de Doñana.
Red de cámaras web
Además, SEO/BirdLife cuenta con una red de cámaras en directo para quienes deseen seguir el día a día de la avifauna en tiempo real o bien no puedan desplazarse al lugar.
En el siguiente vídeo se puede contemplar, por ejemplo, a una bandada de flamencos comunes emprendiendo el vuelo desde la reserva natural de Riet Vell, en el Delta del Ebro.
Una pequeña carrera
Como se aprecia en las imágenes, el despegue es casi una pequeña carrera colectiva: los flamencos necesitan correr unos metros sobre el agua mientras baten las alas para alcanzar la velocidad que les permita elevarse.
Esto se debe a la combinación de su importante envergadura, de entre 140 y 175 centímetros, y su particular morfología. A su favor cuentan con el hecho de que son aves relativamente ligeras, con un peso de entre 2 y 4 kilos. También ayudan sus largas patas, que les permiten impulsarse sobre la superficie mientras aletean con fuerza.
Una vez en el aire, los flamencos pueden desplazarse a una velocidad media que oscila entre los 50 y los 60 kilómetros por hora, aproximadamente. Además, son capaces de recorrer hasta 600 kilómetros de distancia durante una sola jornada de vuelo.
Parcialmente migratoria
Un detalle interesante es que no todos los flamencos migran. La especie está considerada como parcialmente migratoria, ya que su comportamiento varía en función de la población, la edad y las condiciones ambientales.
Así, dentro de una misma colonia puede haber ejemplares residentes, que permanecen todo el año en sus zonas habituales de cría o alimentación, y otros migradores, que se desplazan a otras regiones en busca de alimento y refugio.