Bienestar animal: qué sellos garantizan un trato digno para el ganado en las granjas
La transparencia informativa es clave en las etiquetas de bienestar animal
Los sellos más desarrollados cuidan de los animales a lo largo de todas las etapas de su vida
Organizaciones animalistas como ARDE alertan del riesgo de welfare washing
Cada vez son más las personas que se preguntan cómo se crían los animales de los que se obtienen alimentos como la carne, la leche o los huevos, en qué condiciones viven y si existen garantías reales de que su sufrimiento se reduce al mínimo. Esta creciente preocupación social explica el interés por las certificaciones de bienestar animal.
Dichos sellos prometen un trato digno dentro de las granjas, así como una mayor transparencia de cara al consumidor. Sin embargo, no todos ofrecen las mismas garantías, por lo que conviene comprobar que se trata de iniciativas sólidas, con criterios claros, verificables y con sistemas de control independientes, y no de simples etiquetas sin respaldo técnico.
Lo primero que tenemos que tener claro es el propio concepto de bienestar animal. La Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), lo define como «el estado físico y mental de un animal en relación con las condiciones en las que vive y muere». Este enfoque constituye el marco de referencia internacional para la cría, el manejo y el sacrificio de animales bajo control humano.
Cinco libertades
Para concretar esta definición, la OMSA adopta el marco de las cinco libertades, que establecen las condiciones mínimas para un verdadero bienestar animal. Estas libertades son:
- Libertad frente al hambre, la sed y la desnutrición, mediante acceso permanente a agua y alimento adecuados.
- Libertad frente al temor y la angustia, evitando el estrés psicológico y el trato violento.
- Libertad frente a incomodidades físicas o térmicas, garantizando un entorno apropiado.
- Libertad frente al dolor, las lesiones y las enfermedades, a través de la prevención y la atención veterinaria.
- Libertad para expresar comportamientos naturales, dándoles el espacio suficiente y la compañía adecuada.
Certificaciones de bienestar animal
Estas cinco libertades también nos ayudan a identificar las diferentes cuestiones que debemos tener en cuenta a la hora de evaluar el grado de exigencia de las certificaciones de bienestar animal que existen en estos momentos.
En teoría, la función de estos sellos es servir como una herramienta de verificación externa que permita al consumidor identificar prácticas más respetuosas y diferenciar entre distintos modelos de producción dentro de la ganadería.
Sin embargo, la realidad es más compleja. Cada etiqueta aplica criterios propios, con niveles de exigencia, sistemas de auditoría y grados de independencia muy diferentes. Por eso, resulta clave conocer quién impulsa cada certificación en concreto, qué se evalúa exactamente y cómo se controla su cumplimiento.

Welfair
Entre los sistemas más garantistas se encuentra el sello Welfair, con presencia actualmente en unas 32.000 granjas de nueve países. Más de 4.000 marcas comercializan productos alimenticios respaldados por esta etiqueta, que se aplica a nueve grupos de animales criados para consumo.
La certificación se basa en la observación directa de los animales y en indicadores científicos, y no sólo en el análisis de las instalaciones o de los procedimientos. El proceso de evaluación tiene en cuenta hasta 60 criterios adaptados a cada especie.
Estos indicadores se agrupan en torno a cuatro principios fundamentales: una alimentación adecuada, el confort en el alojamiento, un buen estado de salud y la posibilidad de expresar un comportamiento natural y emocional.
Certified Humane
La etiqueta Certified Humane tiene también un claro carácter internacional. La concede la organización sin ánimo de lucro Humane Farm Animal Care (HFAC), cuyo objetivo es, según explica la propia entidad, «mejorar la vida de los animales criados para la producción de alimentos, desde el nacimiento hasta su sacrificio».
HFAC publica de forma abierta todos los estándares en los que se basa su certificación, de modo que pueden ser consultados por cualquier persona interesada. Estos criterios se apoyan en la investigación científica, el asesoramiento de veterinarios y la experiencia práctica de los propios agricultores, y se revisan periódicamente.
IAWS
El IAWS (Interporc Animal Welfare Spain) es un sello específico del sector porcino en España, promovido por la Organización Interprofesional Agroalimentaria del Porcino de Capa Blanca (Interporc).
Este estándar certifica el cumplimiento de protocolos de bienestar definidos por el propio sector y se aplica tanto en granjas como en mataderos. Desde la iniciativa se subraya que el sistema cubre toda la cadena alimentaria del porcino blanco en España, desde la cría hasta el sacrificio.

Sin crueldad animal
Junto a las certificaciones vinculadas a la producción ganadera, existen también sellos impulsados por organizaciones contra la crueldad animal que no están relacionados con la cría de ganado. Su ámbito de actuación se centra en otros sectores de consumo.
Un ejemplo es PETA, que cuenta con el sello PETA-Approved Vegan, aplicado a prendas de ropa, accesorios, muebles y artículos para el hogar fabricados con alternativas veganas, sin materiales de origen animal.
Otro caso es el de Cruelty Free International, entidad responsable de la etiqueta Leaping Bunny, centrada en los sectores de la cosmética, cuidado personal y limpieza para el hogar, y que certifica la ausencia de ensayos con animales.

Visión crítica
Una de las razones por las que organizaciones como las anteriormente citadas no suelen participar en sistemas de certificación vinculados a la industria ganadera es su visión profundamente crítica del sector.
Así lo explica Julia Elizalde, portavoz de la ONG animalista ARDE: «Nos posicionamos en contra de cualquier tipo de explotación animal. También la que se vende como más ética».
Welfare washing
En este contexto, Elizalde sostiene que se está produciendo un fenómeno de «welfare washing», una estrategia comparable al greenwashing ambiental, pero aplicada al ámbito del bienestar animal y a la proliferación de sellos en el sector.
«El aumento de la conciencia sobre lo que ocurre en las granjas y mataderos en España ha llevado a desarrollar esta estrategia de marketing por parte de la industria ganadera para hacer valer su producto. La idea es que la gente, aunque esté concienciada, continúe consumiendo animales», asegura la portavoz.
Sistemas no independientes
Desde ARDE también advierten de que muchos de estos sellos no responden a sistemas de certificación independientes, sino que están impulsados directamente por la propia industria.
«Al final son los propios explotadores de animales los que crean técnicas de marketing para hacernos ver que cuidan a los animales que están explotando. Algo que nos parece completamente contradictorio», resume Elizalde.