Trashumancia

1.400 ovejas paralizadas y 13 muertas tras intoxicarse en una cañada real ocupada ilegalmente

El rebaño, intoxicado al pastar cultivos sembrados sobre la vía pecuaria, viaja ya en camiones a León

El ganado pertenece a Paco Morgado, de 65 años, uno de los últimos grandes trashumantes de España

Un pastor trashumante con su rebaño de 800 ovejas atraviesa el centro de Huesca para pasar el verano en las montañas

  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

Las 1.400 ovejas merinas que llevaban días inmovilizadas en una cañada real a su paso por Torrelobatón (Valladolid) han sido liberadas y trasladadas en camiones hasta León. El rebaño quedó paralizado en cuarentena veterinaria tras la muerte de 13 animales y la intoxicación de decenas más. El episodio ha vuelto a destapar la ocupación ilegal de las vías pecuarias por los cultivos, un problema que ahoga las rutas ganaderas históricas.

El ganado pertenece a Paco Morgado, de 65 años, uno de los últimos grandes trashumantes de España, que cada año recorre a pie más de 600 kilómetros desde las dehesas de Cáceres hasta los puertos de verano de los Picos de Europa. Llevaba 26 días de camino, en jornadas de unos 20 kilómetros, cuando amaneció con las primeras ovejas muertas y el resto del rebaño retenido sin poder avanzar.

Un cereal verde mortal

La tragedia se desencadenó en el tramo entre Tordesillas y Torrelobatón de la Cañada Leonesa Occidental. Allí, según relató el ganadero a Diario de León, los sembrados han estrechado el paso legal del ganado hasta dejarlo en apenas unos metros. Sin espacio para transitar, las ovejas accedieron a los cultivos.

Los animales comieron cereal verde y, según el propio pastor, probablemente ingirieron restos de tratamientos fitosanitarios. Primero murió una oveja, después otra, una detrás de otra, sin que nada pudiera frenar la mortandad. Otras tantas cayeron enfermas con diarrea, un cuadro compatible con una intoxicación que disparó todas las alarmas.