Madrid
Hamburguesas

La hamburguesería de Madrid donde Michael Jordan se ha comido «la mejor hamburguesa de su vida»

Si buscas comer la mejor hamburguesa de todo Madrid puede que te sea difícil teniendo en cuenta la amplia oferta al respecto. De hecho, muchos restaurantes se han especializado hasta el punto de hacer difícil decantarse por una sola. Sin embargo, si la recomendación viene de alguien como Michael Jordan, es normal que todo el mundo quiera probarla. Sí, porque el astro de la NBA ha estado en nuestro país y ha sido precisamente en Madrid donde ha probado una hamburguesa de la que dijo que es «The best burger in my life».

El lugar donde Michael Jordan se ha comido esa hamburguesa tan deliciosa no es otro que La Bistroteca, una hamburguesería del barrio de Salamanca que, desde ese momento, ha visto cómo su nombre empezaba a sonar todavía más entre curiosos, amantes de la gastronomía y quienes buscan nuevas referencias en la ciudad. La visita de el ex jugador a Madrid no fue casual ya que llegó como invitado a uno de los conciertos de Bad Bunny en el estadio Riyadh Air Metropolitano, dentro de la residencia que el artista está celebrando en la capital estos días. Su presencia, como era de esperar, no pasó desapercibida, porque su altura, su figura y todo lo que representa hacen prácticamente imposible que lo haga.

Y durante la semana pasada  se le vio en varios puntos de la ciudad, por lo que las redes sociales se llenaron rápidamente de imágenes suyas en distintos lugares, desde el estadio hasta restaurantes conocidos. Sin embargo, más allá de esas fotos, hubo un momento concreto que terminó destacando por encima del resto, y que no tuvo nada que ver con focos ni escenarios, sino con algo mucho más cotidiano como es sentarse a comer y en este caso, una hamburguesa.

Michael Jordan se come en Madrid la mejor hamburguesa de su vida

En La Bistroteca, todo empezó como una reserva más. Un grupo de diez personas, sin indicios especiales, sin ningún detalle que hiciera sospechar que algo diferente iba a ocurrir. Nada fuera de lo habitual en el ritmo diario de un restaurante. Sin embargo, poco antes del servicio llegó un aviso que lo cambió todo ya que les informaron de que un deportista famoso, posiblemente retirado, podría pasar por el local. No era algo seguro, no había confirmación total y tampoco se dio ningún nombre, lo que dejó al equipo en ese punto de incertidumbre que mezcla expectación y dudas. La confirmación definitiva llegó el mismo día, por la mañana cuando se les informó que era Michael Jordan. 

El equipo se preparó, pero quedaron sorprendidos por cómo se desarrolló la visita ya que no pidieron cerrar el local, ni reservar un espacio apartado ni de montar un dispositivo especial. Jordan quiso sentarse en el centro del restaurante, en una mesa más, compartiendo espacio con el resto de clientes.

Ese detalle, aparentemente simple, marcó el tono de toda la experiencia. Quería comer tranquilo, sin llamar más la atención de la necesaria y sin alterar el funcionamiento normal del local. Incluso en los pequeños gestos hubo sorpresa, porque, a pesar de haber preparado bebidas exclusivas para la ocasión, terminó optando por algo tan sencillo como una coca-cola y agua. En la comida, eso sí, no se quedó corto. Empezó con croquetas de jamón ibérico y el guacamole que el restaurante prepara en mesa, uno de sus platos más conocidos, antes de llegar al plato principal.