Marie-Chantal llora a Valentino: "Fue testigo de cada capítulo de mi vida"
Marie-Chantal, esposa de Pablo de Grecia, ha rendido un emotivo homenaje a Valentino Garavani
Valentino Garavani falleció a los 93 años en su residencia de Roma
Marie-Chantal recuerda con cariño el primer encuentro con el diseñador

El mundo de la moda llora la pérdida de Valentino Garavani, el legendario diseñador italiano que falleció a los 93 años en su residencia de Roma, dejando un legado imposible de medir solo en desfiles y colecciones. Entre quienes lo conocieron de cerca se encuentra Marie-Chantal, esposa de Pablo de Grecia, quien ha querido rendirle un sentido homenaje con una carta que refleja la profundidad de su amistad y la influencia que Valentino tuvo en su vida. «Estoy desconsolada por el fallecimiento de Valentino», comienza la misiva, dejando entrever el cariño y la admiración que siempre le tuvo.
Marie-Chantal recuerda con cariño el primer encuentro con el diseñador, ocurrido pocos años antes de su boda. Fue un momento decisivo: supo de inmediato que él sería el encargado de crear su vestido de novia. Esa intuición inicial dio paso a una relación que se fue fortaleciendo con el tiempo, transformándose en una amistad profunda. Valentino fue testigo de los momentos más importantes de su vida: su boda, el nacimiento de sus hijos y el paso del tiempo, acompañándola en cada capítulo con discreción y afecto. Más allá del talento, Marie-Chantal destaca su humanidad: «Valentino era extraordinario no solo por su genio y elegancia, sino también por su inmenso corazón. Amaba profundamente a sus amigos, a su familia y a todos aquellos que tenían la suerte de estar cerca de él. Era infinitamente generoso, cálido y lleno de gracia».
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Uno de los recuerdos más icónicos de esa relación es, sin duda, el vestido de boda de Marie-Chantal, concebido por Valentino en los talleres de Roma. La pieza, confeccionada en seda marfil, combinaba tradición y modernidad: una falda amplia de silueta tulipán, bordados de hilos plateados y perlas que se prolongaban en una cola de cinco metros, y un corpiño palabra de honor con encaje floral formando un delicado cuello cisne. El vestido requirió más de cuatro meses de trabajo de un equipo de 25 costureras, y reflejaba la intención de Valentino de capturar la esencia y personalidad de la novia. Cada puntada y cada detalle eran un testimonio de su perfeccionismo y sensibilidad artística.
En su carta, Marie-Chantal no solo recuerda la genialidad de Valentino, sino también la calidez de su trato y su capacidad de conectar con quienes lo rodeaban. Para ella, la figura del diseñador va más allá del glamour y la fama: era un amigo leal, un confidente y un hombre de gran corazón que dejaba huella en cada relación que cultivaba. «Siempre lo recordaré con profundo afecto y admiración», concluye, dejando claro que la huella de Valentino no se limita a la moda, sino que se extiende al terreno de la amistad y la vida personal de quienes lo conocieron.

Marie-Chantal en París. (Foto: Gtres)
La despedida de Marie-Chantal es un recordatorio de que la grandeza de Valentino Garavani no solo residía en sus diseños, sino en su humanidad. Su legado perdurará en la alta costura y en la memoria de quienes compartieron su tiempo y su afecto, inspirando a futuras generaciones de diseñadores y amantes de la moda a valorar no solo el arte, sino también la sensibilidad y generosidad que lo hicieron único. En un mundo donde el glamour a veces eclipsa lo humano, la relación de Marie-Chantal con Valentino revela la dimensión más cálida y cercana de un icono que seguirá brillando mucho después de su partida.