INGRESADA DE URGENCIA

Sara Carbonero, la lucha incansable de la periodista tras el diagnóstico que le cambió la vida

Sara Carbonero lleva ingresada varios días en un hospital de Lanzarote

La periodista se encontraba de vacaciones en la isla cuando tuvo que ser trasladada al centro médico

Sara Carbonero
Sara Carbonero en un acto reciente. (Foto: Gtres)
  • Lito Reyes
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Sara Carbonero se ha convertido en protagonista de la actualidad y no precisamente para bien. La periodista y empresaria ingresaba de urgencia en un hospital de Lanzarote donde disfrutaba del paso del 2025 al 2026 acompañada de un grupo de amigos, entre los que se encontraba su pareja, José Luis Cabrera e Isabel Jiménez, a la que Sara considera su comadre.

Según han publicado varios medios, la ex mujer de Iker Casillas permanece en dependencias hospitalarias rodeada de los suyos después de que  el pasado viernes 2 de enero comenzara a encontrarse mal. Tras su ingreso de urgencia, el equipo médico habría tomado la decisión de mantenerla hospitalizada debido a su particular cuadro médico, desde que en el año 2019 fuera diagnosticada de cáncer, aunque no se descarta el traslado de Sara a otro centro en la península a espera de su evolución.

La noticia que lo cambió todo

En mayo 2019, poco después del infarto que sufrió Iker Casillas, Sara Carbonero publicaba una imagen en su perfil de Instagram con un mensaje increíble de creer para mucho: «Cuando aún no nos habíamos recuperado de un susto, la vida nos ha vuelto a sorprender. Esta vez me ha tocado a mí, esa dichosa palabra de 6 letras que todavía me cuesta escribir».

De este modo y aunque aún no podía pronunciar la palabra cáncer, Sara compartía con sus seguidores el mal que cambiaría su vida para siempre y que provocaba un giro de 180º grados en el idílico presente que, hasta ese momento, parecía vivir en Portugal.

«Todo ha salido muy bien, afortunadamente lo hemos pillado muy a tiempo pero todavía me quedan unos meses de lucha mientras sigo el tratamiento correspondiente. Estoy tranquila y con la confianza de que todo va a salir bien», aunque todo parecía haber salido bien como contó en su día Sara, la comunicadora se apoyaba en una frase de Haruki Murakami como una alegoría al fin de la tormenta: «Cuando salgas de esa tormenta no serás la misma persona que entró en ella», y en su caso así fue ya que su vida experimentó un cambio radical en lo profesional y lo personal.

Los otros ingresos que han marcado su vida

Aunque durante los años posteriores a su primer diagnóstico Sara evitó hablar de su enfermedad, su histórico clínico volvió a sufrir una nueva sacudida. En febrero del año 2021 fue hospitalizada en la Clínica Universitaria de Navarra como consecuencia de una recaída de su cáncer de ovarios, dos días después de cumplir los 37 años. Sólo un mes después de esta intervención, en marzo de 2021, Sara e Iker anunciaban su separación matrimonial mediante un comunicado.  Tras este varapalo personal, en mayo de 2022, Sara volvía a ser intervenida nuevamente debido a una complicación relacionada con el diagnóstico que le había sido dado tres años antes. Fue una intervención necesaria tras una revisión rutinaria y junto a ella estuvieron como siempre sus seres queridos y su pareja por aquel entonces, Nacho Taboada.

Sara Carbonero, Isabel Jiménez

Sara Carbonero con Isabel Jiménez en un acto en Madrid. (Foto: Gtres)

La primera vez que habló en público de su enfermedad

Durante todos estos años, hasta este último y preocupante ingreso, para Sara Carbonero ha sido muy complicado hablar de su enfermedad, aunque ha compartido con sus seguidores importantes reflexiones acerca de la vida y lo verdaderamente importante para ella; sus dos hijos fruto de su matrimonio con Iker Casillas, su familia y sus amigos. Sin embargo, esa regla de privacidad de Sara se rompió en octubre de 2024.


Fue entonces cuando la manchega hablo abiertamente sobre su historia en un discurso pronunciado durante una gala benéfica a favor de la lucha contra el cáncer . Por fin pronunciaba alto y claro la palabra, sin miedo: «Cáncer, una palabra de la que he huido durante años. No me gusta hacer referencia porque creía que, si no la nombraba, no sería una realidad. Me ha costado tiempo aceptar que esto es una carrera de fondo, que yo voy a ser siempre una paciente oncológica y que conviviré con la incertidumbre, he aprendido a abrazarla», aseveraba entre lágrimas. Una auténtica declaración de intenciones que terminaba con una importante moraleja : «Estoy aquí para mandar un mensaje de aliento para todas las personas que estén conviviendo -porque no me gusta nada los términos bélicos (batallar y así)- con esta cruel enfermedad». Un aliento que hoy le vuelve con creces en un delicado momento.

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