El blog de Paloma García-Pelayo

Julián Muñoz e Isabel Pantoja, amor, poder y sexo para olvidar

Este miércoles entrevistaba para la revista Diez Minutos al que fuera alcalde de Marbella y la pareja más polémica que nunca ha tenido Isabel Pantoja. Me encontré a un Julián mayor (73 años cumplidos), algo cansado e incomprensiblemente fumador, pero rotundo: “Podía haber ido a saco con ella. No es que llegáramos a ningún pacto, pero teníamos claro que era mucho mejor no inculparnos el uno al otro”.

Al otro lado del teléfono su voz, entrecortada a veces por las caladas al pitillo, no era tan firme como en 2009. Su discurso, sí. Le encontré algo agitado: “He estado trabajando en el jardín y ando un poco cansado”. Muñoz debe cumplir con trabajos para la comunidad y atiende una huerta y un jardín en San Pedro Alcántara. Quedamos en hablar al día siguiente, pero me volvió a plantar. Una subida de tensión le obligó a acudir al centro de Salud, así que lo retrasamos al lunes siguiente. “Me dan subidones de vez en cuando, aunque me tienen controlado”. Pensaba que podía ser una excusa. No le veía la cara y no tenía mas información, así que cuando estuvo listo comenzamos una larga entrevista que nada tenía que ver con la de once años atrás. Muñoz no pavonea como entonces, sigue cumpliendo condena en tercer grado, lleva una pulsera telemática y está señalado para el resto de su vida por todos y cada uno de los delitos que cometió mientras fue alcalde. Ya no habla de su pasión por Isabel, de ese olor suyo que le volvía loco. Su primera vez, fue en el Guadalpin. Y de día.

Julián Muñoz e Isabel Pantoja
Julián Muñoz e Isabel Pantoja fueron pareja durante varios años / Gtres

La actualidad rescataba su nombre en los titulares que adjudicaban a la cantante en relación a posibles sumas de dinero fuera de España, según informaciones de algunos medios. “No tengo ni idea de eso” me dice con ese tono de enfado tan característico suyo. Es una de las personas que mejor conoce los secretos de aquella historia de amor, sexo, poder y dinero con Isabel Pantoja. La otra, la propia cantante. Cuando entró en prisión – dice- perdió el control de todo. Amor, poder, dinero y sexo: todo enterrado.
Me habla de sus nietos y de cómo los disfruta ahora. Dice que su gran alegría es haber recuperado, en especial, a sus hijas y a sus nietos. A los mayores les ha contado su historia. Prefiere ser el mismo quien le cuente “lo bueno y lo malo también”. Repite que el dolor que le causó a sus hijas, se lo llevará a la tumba. Me deja en bandeja preguntarle por el cisma familiar que vive Isabel Pantoja con su hijo Kiko. El exalcalde apoya a Kiko por completo y cree que su madre debería darle su parte, pero también que la cantante “no da puntada sin hilo” aunque está destrozando su familia. Recuerda que era una madre que “no se ocupaba; Dulce era una buena madre”.

Julián Muñoz, Isabel Pantoja
Julián Muñoz está del lado de Kiko Rivera / Gtres

Escucharle hablar de Isabel es reconocer al poderoso hombre de aquel 2002 en Marbella, que cayó en su propia trampa: retener a la famosa cantante a golpe de poder y talonario. Poseía todo lo que deseaba e Isabel Pantoja no iba a ser menos. Mientras contestaba a mis preguntas, entendía que sería difícil que reconociera cualquier acto que le incriminara después de tantos años, pero, como dicen que no hay repuestas impertinentes sino respuestas inteligentes, continué. Muñoz reconoce, por primera vez, en la entrevista publicada por ‘Diez Minutos’ que él lo pagaba todo, al menos hasta llegado el 2005 (comenzaron su relación a finales de 2002) hubo que ponerse a trabajar cuando el dinero se acabó y que la relación, entonces, se resintió mucho. Describe una vida junto a Isabel de familia al uso, con sus horarios, sus comida y cenas; con sus hijos. Se arrepiente de abandonar a su mujer e hijas para marcharse con Pantoja, pero que a sus hijos los trató como suyos. Con Kiko no tuvo nunca un problema, aunque reconoce que había que frenarlo un poco siendo un chaval de 18 años. Recuerda a Isa, que entonces tenía seis años, como a una niña encantadora. “Le gustaba jugar conmigo y era muy dulce. Pasábamos muy buenos ratos y jugábamos con su perrito”.

Cuando le pregunté qué falló en la pareja después de la que habían liado para estar juntos, fue cuando hace el retrato definitivo de lo que fue su historia de amor con Isabel Pantoja. Cuenta que, al principio de la relación, Isabel le dijo que debía marcharse a América por una gira de trabajo. Él no lo dudó y habló con su íntima amiga Teresa Pollo con un solo objetivo: fuera lo que fuera cuánto ganara en América, no le iba a faltar a su lado. Le pidió que no se fuera. Insistí en pedirle detalles y solo concluyó su explicación con una frase: “No se fue”. El sheriff Muñoz recogería esa mala siembra un par de años después. Recuerda como ella dejó de cantar y se pasaba el día en casa, la que compraron en Marbella y bautizaron con el nombre de “Mi Gitana”, sin hacer nada.

Julián Muñoz e Isabel Pantoja
Durante un tiempo, Julián e Isabel llevaron una vida familiar / Gtres

Se le nota un amargor profundo en casi todo lo que dice y no me extraña, porque no pudo hacerlo peor. El ingresó ocho años antes que Isabel en prisión, julio de 2006, por el caso Malaya. Cuenta que en una de las llamadas diarias que entonces hizo a la cantante, ella le pidió reiteradamente dinero. Ya no quedaba pareja, solo gastos desatendidos e hipotecas que parar. Dos años después consiguió el tercer grado, en octubre de 2008. Isabel no fue a recogerlo y solo le visitó 2 veces en prisión. La detención de Isabel un año antes, en mayo de 2007, fue la puntilla definitiva. La condena posterior de ambos por blanqueo, el final de aquella ambición compartida.

Julián Muñoz e Isabel Pantoja
En la vida de Julián no queda ni rastro de todos aquellos años de bonanza / Gtres

En la vida de Julián no queda ni rastro de todos aquellos años de bonanza y dientes, dientes. Oigo las voces de los nietos pequeños mientras acabamos. Muñoz está pendiente de conseguir la libertad condicional. Se la han denegado 4 veces. Trabajar para la comunidad, pagar responsabilidad civil y cumplir con la buena conducta, vigilado por la pulsera telemática, esas son las condiciones. A las nueve y media de la noche, en casa. Es pensionista y vive con algo más de 1.000 euros al mes. Su defensa solicitó que se le aplicara el máximo de cumplimiento (20 años) por todas las causas acumuladas. Su expediente penitenciario se lo ganó él solo a pulso, pero ¿no habría sido mejor que Pantoja se hubiera marchado a hacer aquella gira a América?

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