La infanta Elena retoma su agenda tras la muerte de Irene de Grecia en la gran cita de la moda flamenca
La infanta Elena ha reaparecido en Sevilla dos semanas después del fallecimiento de su tía Irene de Grecia
Doña Elena ha inaugurado SIMOF 2026 como madrina de honor.
Durante la jornada recorrió los stands y saludó a diseñadores y asistentes, despertando gran expectación

La infanta Elena ha vuelto a dejarse ver en un acto público de gran relevancia tan solo dos semanas después del fallecimiento de su tía Irene de Grecia, una figura muy querida dentro de la Familia Real y especialmente cercana a doña Sofía y a sus hijos. La reaparición ha tenido lugar en Sevilla, en el marco de SIMOF 2026, la Semana Internacional de la Moda Flamenca, una de las citas culturales y sociales más importantes del calendario andaluz y un evento que la Infanta conoce bien, ya que esta ha sido su tercera visita a este salón internacional.
En esta ocasión, la hermana mayor del Rey Felipe VI ha viajado hasta la capital hispalense para ejercer como madrina de honor de la inauguración de SIMOF, que se celebra del 29 de enero al 1 de febrero en el Palacio de Exposiciones y Congresos de Sevilla. Su presencia no solo ha sido interpretada como un gesto de apoyo firme a la moda flamenca y a los diseñadores del sector, sino también como una señal de compromiso institucional en un momento personal marcado por el luto.

La infanta Elena en SIMOF 2026. (Foto: Gtres)
Fiel a la sobriedad que requería la ocasión, la infanta Elena ha apostado por un estilismo elegante y contenido. Ha lucido un traje de chaqueta cruzado de color oscuro con raya diplomática, combinado con una blusa clara, relajando el luto sin renunciar a la discreción. El conjunto lo ha completado con un cinturón integrado en la chaqueta y un bolso clásico, además de varios accesorios que aportaban un toque personal al look. Entre ellos, destaca un broche con forma de menina, una de sus piezas favoritas, así como collares superpuestos y pulseras que rompen la austeridad del conjunto. El guiño más flamenco lo ha puesto con un abanico, accesorio imprescindible en Sevilla y símbolo indiscutible de esta tradición.
Acompañada por el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, y por Raquel Revuelta, directora y alma mater de SIMOF, doña Elena ha sido la encargada de cortar la cinta inaugural, dando así el pistoletazo de salida a una nueva edición de esta pasarela que reúne a más de un centenar de firmas de moda, complementos y joyería. Tras el acto protocolario, ha posado ante los medios junto al cartel oficial del evento y ha recorrido varios stands, deteniéndose a conversar con diseñadores y artesanos, interesándose por las novedades y mostrando cercanía con los profesionales del sector.




La infanta Elena en SIMOF 2026. (Foto: Gtres)
La expectación por su presencia fue máxima. Fotógrafos, asistentes y visitantes no han querido perder detalle de esta reaparición, que se produce en un contexto emocional delicado para la familia Borbón. A pesar de ello, la Infanta se ha mostrado sonriente, cercana y muy implicada en su papel institucional, demostrando una vez más su apoyo a la cultura y a las tradiciones españolas.
La jornada inaugural ha contado también con otra gran protagonista: la actriz Rossy de Palma, madrina de esta 31ª edición de SIMOF. Fiel a su estilo inconfundible, la intérprete apareció ataviada con sombrero cordobés, claveles en el pelo, mantón y abanico de lunares, y protagonizó uno de los momentos más emotivos del día al vincular la moda flamenca con los recuerdos de su infancia durante su intervención en los premios Flamenco en la Piel de la Fundación Unicaja.




Rossy de Palma en SIMOF 2026. (Foto: Gtres)
El acto ha estado marcado además por un tono de respeto y recogimiento. Antes del primer desfile, se ha guardado un minuto de silencio en memoria de las víctimas del reciente accidente ferroviario, un gesto que reforzó el carácter solemne de la inauguración y que fue compartido por todos los asistentes. Con esta aparición en Sevilla, la infanta Elena retoma oficialmente su agenda pública tras la pérdida de Irene de Grecia. Lo hace desde una ciudad y un evento cargados de simbolismo, apoyando una industria que combina tradición, creatividad y economía, y dejando claro que, incluso en los momentos más difíciles, su compromiso institucional sigue muy presente.