La aparición bomba de Begoña Gómez opaca la ausencia de Lolita Flores frente a Pedro Sánchez
La inesperada reaparición de la mujer del presidente acaparó todas las miradas en el acto oficial
Begoña está siendo investigada por cinco presuntos delitos, entre ellos malversación, tráfico de influencia y corrupción
Lolita Flores asegura estar en el mejor momento de su vida y de su carrera. A pesar de que no tiene pareja y, según ella misma ha comentado, no tiene gran interés en volverse a enamorar, la hija de la Faraona sigue completando la vitrina de su hogar con las distinciones y galardones que recibe gracias a su carrera como actriz, ya apartada de los escenarios como cantante.
El último de los reconocimientos que ha recibido Lolita ha sido la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio. Tres días después de su anuncio y después de que la propia Lolita asegurara «no poder pedirle más a la vida», la actriz no se ha presentado frente al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, encargado de imponer a la artista el galardón durante el acto de homenaje al pueblo gitano, celebrado en el Complejo de la Moncloa. El motivo que ha esgrimido a su círculo más cercano ha sido que la artista se debía a su compromiso profesional en A Coruña. Allí, Flores representaba Poncia, en un pase de última hora, en el mítico Teatro Colón de la ciudad.
Begoña eclipsa a los gitanos
Lo realmente curioso es que, aunque Lolita hubiera acudido a su cita, el acto, bajo el título GELEM, GELEM, que ha congregado a personalidades de la cultura y la política para reivindicar la lucha por la igualdad de derechos del pueblo gitano, ha contado con una protagonista que no ha sido ninguno de los galardonados. Ellos se han quedado opacados por su presencia, tan sorprendente como innecesaria.
Begoña Gómez, la mujer del presidente del Gobierno, investigada, imputada y desaparecida desde hace casi medio año, se mostraba sonriente y tranquila como si no pasara por ella el tranvía de los presuntos delitos que sobrevuelan su cabeza en Moncloa. El mismo aspecto, el mismo aire y unas ondas en su cabello que marcan una diferencia respecto al pasado en su físico, confirmando que su presencia no era un holograma generado por IA. Muchos interpretan esta pseudo salida, sin salir de casa, como un atrevimiento que la vuelve a situar en el ojo del huracán. Sin embargo, ella, tan tranquila, tan despreocupada, como siempre.
Elena como embajadora de su madre y un vídeo de gratitud
Más allá de esta imposibilidad, Lolita ha querido estar presente de algún modo en la ceremonia. Así, la actriz enviaba un emotivo vídeo de agradecimiento a las personas encargadas de otorgarle dicha distinción y su hija Elena Furiase, que también está de máxima actualidad gracias a la promoción de su nuevo filme La boda, era la encargada de recibir el reconocimiento en su nombre.
Vestida con un elegante diseño verde botella y visiblemente emocionada, Elena hacía los honores y, tras la entrega de la distinción a la actriz, se emitía el documento audiovisual con el que la artista suavizaba su comentada falta. «No voy a hacer apología de los gitanos; somos seres humanos, tenemos defectos y virtudes, somos buenos, somos malos, somos regulares, somos humanos», aseveraba Lolita en un intento de borrar las distinciones de cualquier tipo hacia la etnia a la que pertenece su familia.
Una ley integral que no llega
Durante el homenaje, conducido por la poeta almeriense Noelia Cortés, los asistentes han gozado de las actuaciones de talentos jóvenes del flamenco, y Sánchez ha reconocido en nombre del Gobierno de España a gitanos y gitanas que, por medio de su trayectoria, han contribuido a mejorar la sociedad y la cultura de España. Junto con el gesto hacia Lolita Flores, también se imponía la Cruz de Alfonso X el Sabio a Pepe Habichuela y se otorgaba la Encomienda de número de la Orden del Mérito Civil a Juan de Dios Ramírez Heredia, Emilio Fernández de los Santos, “Caracafé”, y Teresa Peña.
Parece claro que este movimiento, como muchos que promueve Sánchez, suaviza la demanda real del pueblo gitano al Ejecutivo, y que todavía no ha sido puesta en marcha por Sánchez, como muchas de las iniciativas que o bien se le han solicitado y ante las que ha hecho oídos sordos, o bien han sido ofrecidas por el presidente y siguen sin materializarse.
En este caso, la petición al Gobierno por parte de la comunidad gitana -en concreto de la FSG- de una ley integral para garantizar la igualdad real, combatir la discriminación estructural y reconocer la historia y cultura gitana en España sigue siendo una reclamación que no encuentra materialización por parte del Ejecutivo.