Moda y cine

Ana Mena revive el mito de Marilyn Monroe en la alfombra roja: el vestido que roba todas las miradas

Se estrenó Ídolos, pero todas las miradas se desviaron hacia la cantante malagueña

Su vestido metalizado evocó inevitablemente el icónico look con el que Marilyn Monroe hizo historia

Ana Mena y Óscar Casas posan en el photocall de Ídolos. (Foto: Gtres)
Ana Mena y Óscar Casas posan en el photocall de Ídolos. (Foto: Gtres)
  • Rosa Torres
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Óscar Casas y Ana Mena prometen repetir la magia con su nueva película, Ídolos, pero en su estreno, celebrado este miércoles 21 de enero, hubo un protagonista inesperado que acaparó casi todas las miradas: el vestido de la cantante. La pareja llegó a la alfombra roja derrochando complicidad, miradas cómplices y gestos que confirmaban que la química no se queda solo en la pantalla. Sin embargo, fue ella quien convirtió su aparición en uno de esos momentos que se comentan al día siguiente.

La cantante malagueña, reconvertida en actriz, eligió para la ocasión un diseño de Redondo Brand, la firma capitaneada por Jorge Redondo, con la que ya ha firmado algunos de sus looks más recordados. Esta vez apostó por un vestido de costura a medida, de silueta columna, confeccionado en georgette bordado con aplicaciones metálicas y cristales de Swarovski. Plata, brillo y un ajuste casi perfecto al cuerpo: una elección pensada para destacar.

Ana Mena y Óscar Casas posan abrazados frente al photocall de Ídolos. (Foto: Gtres)
Ana Mena y Óscar Casas posan abrazados frente al photocall de Ídolos. (Foto: Gtres)
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Y fue ahí donde nos ha saltado una comparación inevitable. Porque, aunque el estreno era de cine, el vestido de Ana parecía sacado directamente del archivo más legendario de la moda: el que guarda el mito de Marilyn Monroe y su icónico «Happy Birthday, Mr. President».

En 1962, Marilyn apareció ante John F. Kennedy con un vestido que pasó a la historia. Era una pieza de gasa de seda del diseñador francés Jean Louis, tan ceñida y cubierta de cristales que daba la sensación de que la actriz iba prácticamente desnuda. Más tarde ella misma confesó que no llevaba ropa interior y que tuvieron que cosérselo por la espalda para que quedara perfecto. Aquella imagen no solo causó revuelo: se convirtió en uno de los momentos más icónicos del glamour del siglo XX.

Décadas después, ese mismo vestido volvió a ser noticia. En 2016 fue subastado en Los Ángeles por 4,5 millones de euros, convirtiéndose en una de las prendas más caras de la historia. Años más tarde, Kim Kardashian lo alquiló para lucirlo en la Met Gala del año 2022, asegurando que tuvo que perder varios kilos para poder meterse en él. La polémica no tardó en llegar: el coleccionista Scott Fortner habló de «daños significativos» en la prenda tras su uso, reabriendo el debate sobre si los iconos de la moda deben exhibirse o conservarse como piezas de museo.

Con ese telón de fondo, el vestido de Ana Mena no es una copia, pero sí un claro guiño. El brillo metalizado, el efecto «segunda piel» y la silueta ajustada recuerdan a ese glamour clásico que convirtió a Marilyn en un símbolo eterno. La diferencia está en el enfoque: el de Ana es más moderno, más joya que ilusión óptica, pensado para una alfombra roja del siglo XXI.

Mientras tanto, Óscar Casas apostó por un look sobrio pero con personalidad: un traje a medida de Mansolutely, inspirado en las equipaciones de MotoGP, en negro y con líneas limpias. Elegante, sí, pero consciente de que esa noche el protagonismo se lo llevaba ella.

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