El blog de Paloma García-Pelayo

Agustín Pantoja: citación crucial en el juicio en el que piden 3 años a su hermana Isabel

Agustín e Isabel Pantoja/Gtres
Agustín e Isabel Pantoja/Gtres

La vida de Isabel Pantoja está muy unida a la de su hermano Agustín. Siempre juntos, en lo bueno y en lo malo. Se adoran y desde niños han ido forjando una relación muy especial. La próxima primavera, Maribel -como la llaman los suyos- tiene una cita en los juzgados de Málaga. Comparecerá ante el juez investigada por un presunto delito de insolvencia punible y con nuevo abogado. ¿Pero cuál es el papel de Agustín en esta querella en la que su hermana se juega de nuevo su libertad?

Agustín Pantoja en Jerez de la Frontera./Gtres
Agustín Pantoja en Jerez de la Frontera./Gtres

El penalista malagueño Juan Fernández diseñó su defensa en cuanto el procedimiento llegó a sus manos en 2017 después de que, según mi información, Agustín Pantoja despidiera al letrado sevillano que se hizo cargo inicialmente. El intérprete de Amores Normales cambió de abogado para su hermana de la noche a la mañana.

El juez ya había abierto diligencias previas de la querella presentada por la constructora Hormofer contra Isabel Pantoja y la empresa malagueña Codabe, a quienes se les imputaban presuntos delitos de estafa, insolvencia punible, apropiación indebida y alzamiento de bienes. Solo quedaban 48 horas para la declaración de Isabel y Fernández tuvo que sortear todo tipo de circunstancias adversas. Pantoja declaró y tras el primer auto del juez en su contra, recurrió a la Audiencia Provincial de Málaga. La otra querellada, también. Mientras tanto, Agustín, en la sombra, pero muy pendiente del procedimiento. Él fue protagonista en los hechos denunciados, pero la investigada era su hermana Maribel. En la picota, la venta de “Mi Gitana”, el flamante chalé que Isabel Pantoja compró a través de la sociedad Panriver 56 cuando era pareja sentimental del exalcalde de Marbella Julián Muñoz.

Isabel y Agustín Pantoja, juntos./Gtres
Isabel y Agustín Pantoja, juntos./Gtres

A lo largo de la instrucción, la cantante ha mantenido que no intervino en los hechos denunciados porque estaba en prisión. Cierto. Cuando firman en una notaría de Marbella y liquidan las cargas y a los acreedores para poder vender la vivienda, Isabel cumplía condena en la prisión de Alcalá de Guadaira (Sevilla) por el caso Blanqueo. Fue su hermano Agustín, haciendo uso de la escritura pública, otorgada por ella misma ante un notario que acudió a prisión 6 días antes de formalizar la venta de “Mi Gitana”, quien formalizó la operación.

Cuando vendieron el chalé, icono del romance y condena de Pantoja y Muñoz, la cantante mantenía una antigua deuda con la constructora Codabe, por unas obras realizadas en su negocio de restauración en Fuengirola. Ante el impago, la empresa consiguió embargar la mencionada “Mi gitana”. Codabe, a su vez, se vio obligada judicialmente a ceder sus derechos de crédito a Hormofer, una constructora cordobesa con la que había contraído una deuda mayor. La deuda entre empresas fue reconocida en escritura pública en julio de 2002 ante un notario de Fuengirola y completada con un reconocimiento de deuda firmado en octubre de ese mismo año. Quedó expresamente reconocido que cualquier acción que pudiera perjudicar el cobro de la deuda por parte de Hormofer “sería un acto ilegal”, según consta en autos. Y es aquí cuando entran los hermanos Pantoja: Isabel, como administradora única de Panriver 56, y Agustín, como apoderado.

Pantoja vende el famoso chalé y a la hora de liquidar las deudas se alía con Codabe, maquinan una actuación ilícita y burlan el embargo judicial, tal y como reza el escrito de acusación del fiscal. Saldan a Codabe con una buena quita (los 114.108 euros se quedan en 62.759,10, extendidos en un cheque bancario) e ignoran a Hormofer. El acuerdo fue extrajudicial y se plasmó en una escritura con fecha 25 de marzo de 2015 ante un notario de Marbella. Una vez “burlado” el embargo judicial, el mismo día y en el número de protocolo inmediatamente anterior, Panriver 56 transmite las fincas a un tercero de buena fe; es decir, vende “Mi Gitana”, en este caso, a la sociedad Grand Fashion Banús por 2.255.476, 52 euros. Agustín firma. Isabel está en prisión. Ella lo apoderó.

Isabel y Agustín Pantoja, muy cómplices./Gtres
Isabel y Agustín Pantoja, muy cómplices./Gtres

La artista está preocupada y no es para menos. El juicio por insolvencia punible comenzará en marzo y el fiscal solicita 3 años de prisión para ella, como administradora única de Panriver 56, en calidad de cooperadora necesaria, y otros tantos a la empresa Codabe, en concepto de autor. “Los querellados han urdido una estrategia para alzarse con sus bienes en perjuicio de un acreedor, a pesar de estar expresamente amonestados de responsabilidad penal si llevaran a cabo la conducta denunciada».

El abogado Juan Fernández explicaba en El Programa de Ana Rosa que su estrategia no era otra que demostrar que Isabel no participó en los hechos denunciados y vertebrar la responsabilidad en Agustín Pantoja que, al haber prescrito, según explicó, sería la mejor defensa para la que era su cliente. El hermano de la artista no estuvo de acuerdo, según detalló el propio letrado, motivo por el que dejó la defensa y acabaron la relación profesional. Puedo imaginar que no le gustara nada la idea de tener que declarar ante el juez. Lógico. Sin embargo, tendrá que hacerlo. La acusación lo ha propuesto como testigo. Le citarán y, como tal, está obligado a decir verdad.

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