España
El piso 'regalado' de Iván Redondo

Redondo defiende la compra de su piso ‘regalado’ por el Gobierno: «Para mí no es un bien de mercado, es un hogar»

Redondo admite que compró su piso al Estado y usa ventas de hace años para justificar su ganga

Las cifras oficiales desmienten a el ex gurú monclovita: una subasta reciente en su edificio confirma su precio de ganga

Iván Redondo, ex jefe de gabinete de Pedro Sánchez, ha salido en defensa de la compra de su piso de la Seguridad Social en la calle Diego de León de Madrid, con un argumento sentimental: «Para mí, una casa no es un bien de mercado». Sin embargo, la Seguridad Social le ha vendido la vivienda por 1.120.921 euros, sin subasta, mientras que en el mismo edificio ha obtenido 1.510.000 euros por otro piso más pequeño que sí ha sacado a puja.

El ex asesor de Moncloa ha respondido una entrevista en el programa El Cascabel, de TRECE. Ha prometido explicar su versión «sin rodeos y con claridad». Sin embargo, en lo fundamental confirma punto por punto la información exclusiva de OKDIARIO.

«Esa es mi casa desde hace más de 20 años. Siempre he vivido de alquiler, como tantos de mi generación», ha escrito Redondo. Según su relato, cuando la Seguridad Social les dio «a elegir entre comprar o marcharnos», él y su mujer hicieron «un esfuerzo enorme para poder comprarla». Tal como desveló este periódico a pesar del precio de ganga ha tenido que firmar una hipoteca de 700.000 euros hasta que tenga 74 años.

Redondo se hace la víctima una y otra vez y dice que no utilizó su derecho de tanteo. Esgrime que ahí convivió con un perro que falleció, que ahí su hija dio sus primeros pasos y que tiene muchos vecinos con los que se lleva bien.

En todo caso, el inmueble, de 147 metros cuadrados en pleno barrio de Salamanca, no es solo un hogar. Redondo ha instalado allí varias de sus empresas.

En todo caso el conductor del programa, el periodista José Luis Pérez defendió a OKDIARIO y su información. Recuerda que muchas noticias calificadas como «bulos» se han confirmado como escándalos de primer orden. Tampoco otros miembros de la mesa creyeron las versiones de Redondo. Por su parte, Álvaro Nieto, siendo director de un periódico de la competencia, fue el que preguntó sobre el caso y puso en graves apuros a Redondo con los datos de esta cabecera.

El piso de Iván Redondo

La compraventa se firmó ante notario el 16 de septiembre de 2025. El matrimonio pagó 1.120.921 euros, lo que equivale a 7.625 euros por metro cuadrado, en una zona donde, según el portal Idealista, se superan los 10.800 euros.

En su defensa, el ex asesor ha recordado ese esfuerzo: «Mi mujer y yo nos hipotecamos para comprar la vivienda en la que llevábamos más de 20 años de alquiler a la Tesorería General de la Seguridad Social». También ha asegurado que existe «otra tasación que solicitamos», que era supuestamente más baja.

Redondo ha calificado la información de «bulo» y ha sostenido que la venta de viviendas a inquilinos por parte de la Seguridad Social «no es algo nuevo ni excepcional». Como prueba ha aportado tres subastas publicadas en el BOE: por precios de salida de 475.880, 627.787 y 752.000 euros. No obstante, son ventas de hace 5 años cuando el mercado no estaba tan elevado como ahora.

La trampa de Redondo

El ex spin doctor de Pedro Sánchez hace una trampa en su argumentario. Cita la subasta celebrada escasos meses después en su misma escalera. No obstante, para defender que no ha disfrutado de una ganga, destaca el precio de salida fijado en 920.009 euros y no la puja más alta que sitúa cómo está realmente el mercado (1.510.000 euros), un 64% por encima del precio de salida.

Por tanto, Redondo se ha beneficiado indudablemente de esas tasaciones a la baja de la Seguridad Social que le han reportado un ahorro del orden de un millón de euros en proporción a los metros cuadrados de su piso.

Lo que el mercado paga por un piso en ese portal ya no es materia de debate. La propia Seguridad Social lo ha comprobado este año en una subasta pública celebrada en el mismo edificio.

Redondo ha defendido que no llevar su vivienda a subasta era su derecho como inquilino, ya que renunciar a él «habría abierto la puerta a otros compradores, incluidos fondos de inversión». La ley, efectivamente, le daba prioridad para comprar. Pero el precio lo ha fijado muy a la baja la Seguridad Social, no el mercado.

Redondo ha pedido «hablarle al bicho: a la IA y a los algoritmos». No parece necesario. Para quien quiera comprobar si una casa en Diego de León es o no un bien de mercado, la Seguridad Social ya ha dado la respuesta en marzo: lo es, y se vende al mejor postor. Salvo cuando el comprador ya vive dentro, en cuyo caso lo que obtiene se parece más a un chollo que a una puja y así lo confirman los vecinos, a los Redondo pone en la picota por ser fuentes de este periódico.